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#LollaZancada por carodu, foto: cortesía Lotus Producciones

Mientras más lo escucho, con mayor certeza confirmo que Jack White es un genio. Un músico inquieto, versátil y carismático, con un talento tan grande como su ego. Y yo lo admiro. Y considero que todo lo que lo envuelve es fascinante.

Jack White, que en realidad se llama John Anthony Gillis, nació en Detroit, en una familia muy católica, donde él era el menor de diez hermanos. El pequeño John, siguiendo el llamado de Dios, estuvo a punto de ingresar al seminario para convertirse en sacerdote. Pero pensó que no lo iban a dejar entrar con su amplificador, y desistió de la idea. Menos mal. De todas formas, me imagino que de la vida sureña y de su gusto por el blues viene su obsesión por lo analógico, por el sonido crudo y no intervenido por las tecnologías digitales. De hecho, Jack nos puede enseñar a fabricar artesanalmente una guitarra. Y lo hizo, rodeado de vacas, en el documental “It Might Get Loud” del 2008, donde comparte protagonismo con The Edge y Jimmy Page.

A fines de los noventa, junto a su entonces esposa Meg, Jack formó The White Stripes. Seis discos y ocho años de éxitos pusieron su nombre en un vistoso sitial en la industria de la música. Pero Jack sabe distribuir los huevos en distintas canastas, y después de The White Stripes continuó con The Racounters y luego The Dead Waters, banda donde volvió a sentarse en la batería, instrumento que domina desde que tenía cinco años. Y lo hizo bien. Muy bien.

Sobre la carrera solista de Jack, que se destapó el 2012, puedo decir que es brillante. Es obsesivo, meticuloso y perfeccionista al momento de componer y encontrar el sonido que envuelve sus canciones. Su primer disco, Blunderbuss fue nominado como “Álbum del año” y “Mejor álbum rock”, entre otros, en los premios Grammy del 2013, y no tuvo una lluvia, sino una tormenta de buenas críticas. Es que de verdad es muy bueno, elegante y bien armado. Qué seco es Jack. Y esto no para, sé que he escrito harto, pero qué difícil es resumir. Ya queda poco. Me despido diciendo que el disco que lanzó el año pasado, Lazaretto, también está impecable. Y ya tiene su primer Grammy, por “Best rock performance”, entregado a la canción que le da nombre al álbum.

Este es el músico que viene a cerrar la primera noche de Lollapalooza. Con 39 años, está en un gran momento, con su sonido rock sureño blusero perfectamente afinado, y con un montón de buenas canciones. Cómo espero ese momento. Apúrate, Jack.

Puedes ver todos los horarios del festival acá.

5 COMENTARIOS

  1. Quizás en uno de los carteles más pobres y poco innovadores de los cinco Lollapaloozas en chile, creo que Jack White y dos o tres mas bandas: KOL, Kasabian, Interpol y Alt-J; realmente este año esta muy prescindible.

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