Palmeras: el mejor tentempié playero

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por Mariana y punto

A veces me encantaría que, como en Brasil, en nuestras playas chilenas hubiera quioscos con caipiriñas y puestos de comida que vendieran choclo con mantequilla. Pero cuando es verano y tengo la oportunidad de arrancarme unos días al litoral, agradezco el ritual de comer palmeras, que es realmente mi tentempié favorito para la playa, y las echaría de menos incluso con caipiriña en mano.

Hay pocas cosas que se han mantenido tal cual desde que era chica hasta ahora que tengo más de 30, y los vendedores ambulantes gritando “palmera, cuchuflí, barquillo” es una de ellas y me encanta.

Me gusta que las palmeras sean crocantes y dulces pero no demasiado (de hecho a mí me gustan las más blanquitas, que tienen menos caramelo), y su forma grande, redonda y plana no puede sino parecerme exótica y feliz. Incluso cuando las palmeras no son tan buenas, nunca son tan malas como un cuchuflí blando y sin manjar, por lo que te vas relativamente a la segura.

Históricamente mis favoritas han sido las clásicas “Palmeras de Algarrobo” Rieder, pero tengo que admitir que, lamentablemente, es en Santiago donde he encontrado unas aún mejores: en la panadería San Camilo les llaman “playeras” y tienen la gracia de que son ligeramente más blandas de lo normal, lo que hace que no se desarmen y descascaren tan fácilmente, y esa textura es perfecta. Pero igual, por buenas que sean, no es lo mismo que comer una palmera en la playa para reponer energías después de haber capeado algunas olas.

Otra idea no playera para ocupar palmeras, es hacer la torta algarrobina, que es como una falsa torta de milhojas, sin toda esa dificultad; la primera vez la probé en el restorán A toda costa de Algarrobo Norte, y ahora encontré esta receta en mibistec.cl, que demora sólo 10 minutos.

21 COMENTARIOS

  1. AMO LAS PALMERAS!!!

    me hace demasiado feliz el dato del San Camilo no lo conocía.

    En viña siempre compro unas donde se pone una señora en una esquina, en la plaza donde se pone la feria. Siempre frescas y baratas!

  2. Pucha se me olvidó agregar algo, ahora que me dio nostalgia, pero no hay como esa caminata (a patita pelá y quemándose por la arena) de la toalla al típico quiosco playero para comprar heladito o lo que fuera. O cuando en una playa, que no recuerdo el nombre, teníamos que subir con mi papá por una duna enorme para comprar en el negocio de arriba ajajaj

  3. No hay nada como comer los milcaos que venden en el Balneario Pelluco bajo el furioso (y poco recurrente) sol de Puerto Montt.

    PD: homenaje a los vendedores de las playas de todo Chile, gran valor!

  4. Vivan las palmeras de algarrobo!!! Hubo un verano que el horno para hacerlas estaba en reparación y el día en que nos fuimos se arreglo. Finalmente pudimos llevarnos las Rieder.
    La foto no es acaso en Punta de Tralca?

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