Matilde Pérez y yo

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matildeperez
por Riana Fer

Imposible no hacer un post de la gran artista Matilde Pérez, a quien admiro profundamente, que murió ayer después de una vida cotidiana silenciosa y de bajo perfil, pero intensa, inquieta y dinámica en su arte.

Mi cercanía con la obra de la Matilde Pérez empezó de muy chica, como la de muchos. Vivía cerca del Apumanque y por varios años mis encuentros después del colegio eran en ese lugar, fue el primer espacio público donde libremente me movía sola con mis amigas y amigos. Por eso, parte importante de mi vida escolar fue bajo ese genial friso que la Matilde construyó en 1982 en el Centro Comercial Apumanque, y que lamentablemente fue desmontado en 2007. Algo de esa audacia que caracterizó a la artista tiene que haber irradiado en todos esos adolecentes que nos juntábamos bajo su creación.

Me imagino que fue en ese subconsciente juvenil que se fue instalando mi admiración por esa mujer y su obra. Lo que sin duda se concretó en la Universidad al descubrir su exploración, su constante búsqueda, su fuerza para transgredir el lenguaje pictórico establecido, pasando por el mural, la escultura, la instalación, entre otros soportes y expresiones que creyó necesarios, abriendo nuevos rumbos en el arte chileno del siglo del XX.

Cuando me fui a vivir sola, mi segundo paso a la libertad, mi hermana me regaló mi primer cuadro, un maravilloso Matilde Pérez del año en que nací. Cuadro que me ha acompañado y vibrado conmigo en todos los momentos de mi vida, ha sido parte de mi propia transformación.

Más tarde, con mi primer sueldo decente compré el segundo cuadro, pero este fue sin duda el más especial, ya que lo elegí con ella, en su pequeño estudio, junto a sus extraordinarias creaciones. Obras que nunca había visto, una pequeña pieza que vibraba entre las luces, el color y el movimiento generado por las obras puestas unas al lado de otra, un pequeño resumen del mundo creativo de Matilde Pérez.

Tuve la suerte de que me dejara entrar en su espacio personal y me regalara su mirada del arte, de la vida, con la seguridad y astucia de una mujer que ha sido fiel, como pocos, a sus principios pictóricos.

Tuve más ocasiones de verla y confirmar mi admiración a Matilde Pérez, que siendo grande le llegó tarde el reconocimiento, más de los jóvenes que de sus pares, quienes dejaron que muriera sin haber recibido el Premio Nacional de Arte, un premio que hace años tácitamente lleva su nombre.

8 COMENTARIOS

  1. Con suerte una breve nota en las noticias sobre su muerte….

    Por Dios que estamos en deuda con nuestros grandes….

    Ella despertó siempre mi admiración total. Una seca, por su obra y por su opción de ser artista, de ser mujer y artista con todo lo que ello implicó, especialmente en sus años.

  2. Para mi fue un decubriento cuando vi su obra mientras estudiaba diseño definitavamente es las mas grande artista visual apenas pueda adquirir un cuadro de ella tendra un lugar preferencial en mi casa

  3. No la conocía y hace poco leí esta entrevista de ella: http://www.theclinic.cl/2014/10/03/el-gobierno-entrega-plata-para-puras-huevadas/. La verdad es que si las cosas que dijo ahí eran en serio y no una broma, era una mierda de persona a mi juicio.

    Hablaba de hacer arte más “dificultoso” para que no le llegara a todo el mundo, de como ” (…) la gente que no sabe qué es el arte cinético es porque es muy tonta o es huasa”. Sobre la escena artística chilena dijo que “¡No existe! Son puras banalidades y cosas huecas. (…) Deja a los tontos huevones en su círculo artístico. Busca donde hay pensamiento.” También dijo “Nunca he admirado a ningún artista chileno, porque siento que siempre andan en las mismas. No hay aportes nuevos. A los chilenos les hace falta pensar y crear, y mientras no lo hagan, no va a pasar nada. No hay personas interesadas en hacer arte en serio.”

    También habló de las dueñas de casa: “¡Son unas estúpidas! ¡No sirven para nada! No son pensantes, no son seres que hagan algo por su vida. (…) Siempre fui una mujer pensante y nunca una dueña de casa. Para mí las dueñas de casa son la NADA.” Y sobre la pastilla del día después: “Nunca me han interesado esas cosas. No me llega eso. ¡Qué me importa a mi eso! (…) Me da lata hablar de estas cosas tan ínfimas, tan rasquientas, tan míseras. (…) Mi cuerpo siempre ha sido sagrado y no estoy pa discursos femeninos para las tontas”

    Muy visionaria habrá sido la señora, pero con lo que leí en la entrevista su concepto de arte me parece una hueá horrenda, elitista, sin conciencia de nada. Obviamente esto es un rollo personal, porque para mí el artista tiene que situarse en el mundo o su obra no es más que correrse pajas frente al espejo. Si ella no explica su obra, si no manifiesta interés en el mundo que la rodea salvo por aquello relacionado con su arte y los que no la entienden son hueones tontos no me sorprende que no fuera reconocida. Si querís ser así de arrogante, narcisista y autocomplaciente tenís que ser poseedor de un genio descomunal para obtener reconocimiento. No sé cuál será el trasfondo de su obra, según ella no le gusta hablar de eso, aunque no me parecería muy alocado asumir que simplente cumplía un fin estético, lo cuál no es necesariamente malo, pero estar tan orgulloso de no prestar atención a nada más que el tu arte me parece un tanto nocivo. Un lástima haya muerto la señora en todo caso. Quizá la autora del post pueda ahondar un poco más en lo que conoció de ella y su obra porque después de leer esa entrevista quedé con una impresión pésima de la Matilde.

    • Antonia, yo creo que a la Matilde Pérez, al igual que a todos los artistas, y a todas las personas, hay que darles contexto, sí, es posible que fuera una vieja de mierda, pero qué esperas de una sra de 92 años, que ha pasado toda su vida persiguiendo un fin estético con cero apoyo y reconocimiento de su país y de sus pares?(yo no me creo mucho eso de que el Premio Nacional de Arte le importó un bledo). Lo otro es que es obvio que haya mirado en menos a las dueñas de casas y a las personas que no entendieron su arte, porque ella siendo huérfana, nacida en el campo y sin venir de una familia cultivada, haya sido esposa, madre y artista, demuestra que no dejó nunca de lado las inquietudes de su espíritu para poder ser lo que fue. Y bueno, no todos los artistas tienen que ser José Balmes o la Roser Bru.

      En lo personal, a mi ella me encanta, por su busqueda, proceso y obras, y sí, también por su vida. Cuando conocí su obra a los 20 años, quedé simplemente impactada, y hoy día cada vez que miro la serigrafía que nos regalamos como regalo de matrimonio con mi marido se me llenan los ojos de lágrimas, por el simple hecho de que el arte no es para todos igual, y esa es la gracia.

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