nostalgiachile
por Katie Morosky

Este va a ser el tercer año consecutivo que paso el 18 fuera de Chile. Extraño todo, me cuesta mucho elegir una sola cosa. Creo que es el conjunto, la mezcla de olores, sonidos y colores dieciocheros: los volantines pintando el cielo, el olor a asadito que se cuela por todos lados, el folclore que se oye desde distintas casas y locales, las empanadas hechas en casa, el pebre con marraqueta crujiente, los interminables asados, las risas, las barracheras semi-permitidas…

También los amigos. Me da mucha melancolía porque muchos amigos están de cumpleaños en septiembre. Siempre son buenísimas esas celebraciones anticipadas y postergadas de las fiestas patrias. Mis favoritos son los anticuchos del papá de una amiga, compra la carne en una carnicería de barrio, ya viene aliñada (Carnicería La Granja, en Lord Cochrane). Deliciosos.

Y la familia. Juntarse con los papás, hermanos, tíos, primos, con sus pololos, parejas y nuevos andantes. Para nosotros es más fácil reunirnos todos el 18 que en otras fiestas como Navidad y Año Nuevo. Mi tía Pepa, que vive en el campo en Cumpeo (el pueblo que hablaban en Condorito), hace un cordero entero a la parrilla tan rico. Amo esperar que esté listo con Chancho en Piedra cuchareado y pancito amasado.

Qué ganas de estar en Chilito!

4 COMENTARIOS

  1. Me tocó un 18 viviendo fuera por estudios pero no lo sentí tanto ya que estando contraestacion hacia frio, se ponia oscuro temprano entonces tenía CERO sensación de septiembre. Igual fuimos a la fiesta de la embajada y lo que mas lamenté era que no tenían pisco sour =( eso fue triste

  2. Segundo año consecutivo aquí. Y a pesar de que la colonia chilena es bien grandota, y que mi papá es un genio de las empanadas y etcéteras, siempre hay cositas que se extrañan y que son irremplazables. Pero no me refiero al terremoto ni a las piscolas, sino a la atmósfera dieciochera tan única e indescriptible.
    Además extraño por supuesto sus tontos carretes con los amigos, con las jornadas interminables de cumbia chilombiana y las cuecas con hartas palmas.
    Da pena porque sé que es el feriado favorito de muchos (y el mío) y que si bien odio la wea de los milicos y la parada, me da mucha melancolía y el mes completo de septiembre. Pero qué más que acostumbrarse y aguantarse los lagrimones; si se es chileno todo el año 🙂
    Un abrazo a todos los que pasen por acá y aprovechen de celebrar harto, que cuando uno está en Chile a veces no valora lo lindas que son estas celebraciones y lo linda que es la gente chilena 🙂

  3. yo estoy en la misma … en sí el tema nacionalista / chauvinista de estas fiestas me importa un pepino … pero el compartir con familia y amigos es irremplazable. Extraño el asado comilona familiar, el asado tomatera con los amigos, la celebración en la pega que siempre parte fome pero que de alguna manera al final siempre se arregla, los bailoteos, los paseos a las fondas de Casablanca, la vuelta por la tarde a las fondas del Alejo Barrios a jugar al cuy mareado o a la pesca milagrosa … veo en facebook las fotos de los hijos de mis amigos con los imperecederos trajes de nortino-chilote-huaso que todos algún día tuvimos que usar y me viene una gran nostalgia …

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