La emoción de los penales

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por Mariana y punto

Cuando el derechazo de Pinilla pegó en el palo y ya era una certeza que nos íbamos a penales con Brasil, estábamos con dos amigas viendo el partido. Ellas no querían ver esa definición, pero las convencí de que teníamos que verlos porque ganar en penales es una de las mejores sensaciones de la vida. Perder en esa instancia es una de las peores, pero la posibilidad de ganar vale la pena los nervios y el sufrimiento, creo yo, porque la felicidad es aún más intensa que la de un “simple” gol.

Al final los vimos abrazadas, y fue un momento que por triste que haya sido estoy feliz de haberlo vivido con ellas, y no lo voy a olvidar nunca. Así como tampoco olvido cuando, en la final de EEUU 94, Baggio tiró el último penal sobre el arco; ni cuando 12 años después, también en penales, Grosso hizo celebrar a la Italia de Pirlo, Cannavaro y Buffon.

Cuando un partido no me importa tanto o está aburrido o no tengo un favorito, creo que los penales son lo mejor que puede pasar para que la situación sea más emocionante. Como cuando el 2010 Uruguay le ganó a Ghana con el penal del Loco Abreu, o cuando hace un par de semanas Costa Rica derrotó a Grecia sin fallar ni uno de sus 5 tiros.

El fútbol es impredecible, muchas veces injusto y ojalá siempre fuera un espectáculo, y en los penales queda en evidencia que aunque la estrategia de un entrenador como Van Gaal parezca infalible, una selección como Argentina puede ganar con garra, un equipo no tan bueno, bastante suerte, y celebrar como la gente el haber llegado a una final de Mundial después de 24 años.

2 COMENTARIOS

  1. Es terrible! Cuando los penales son de tu equipo es espantoso, pero igual se disfrutan cuando son de otro equipo jajajaja. Igual, es mucho mejor cuando llegan a penales porque terminaron, por ejemplo, 2-2, que después de un partido fome y sin goles.

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