A un centímetro de la gloria: un recordatorio motivacional

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pinigolTatuaje
por Fernanda Fierro

El famoso tatuaje de Pinilla retratando la pelota dando justo en el palo fue de lo más comentado post participación de Chile en el Mundial. Desde lograr entender el por qué alguien se tatuaría eso, hasta el aspecto estético, de si era o no bonito como para tenerlo de por vida en su piel.

Ahora que el mundial terminó y con la cabeza más fría, creo que yo habría elegido algo más sutil que tatuarme que el arco mismo, pero rescato el concepto del “ A un centímetro de la gloria”.

Todos lo hemos vivido alguna vez, quizás no en la instancia de defender nuestra selección en un mundial, pero sí en nuestras pequeñas batallas diarias y cotidianas.

En más de una oportunidad hemos vivido el estar a una décima de la nota que necesitamos, de aprobar un examen, pasar un ramo. Estar a un puesto del trabajo ideal, del ascenso esperado, el aumento de sueldo, ganar una beca o salir con el mino que te gusta. Todo un recuento del “casi-casi”, del centímetro que te separa del triunfo que esperabas para alguna meta propuesta y por la que te esforzarte sin lograr obtenerla.

El peor consuelo es ese “por algo pasan las cosas”, de ahora en adelante pienso que si realmente estuvimos “A un centímetro de la gloria” es porque sí éramos capaces, sí lo merecíamos y por lo tanto no hay que rendirse. Y a lo mejor por eso se lo tatuó Pinilla, para recordar que se la puede y no dejar de buscar nunca que la pelota entre en el arco.

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