Palabras para mi padre

162

papapapa
por Lala

La relación de muchos de nosotros con nuestro padre ha sido, quizás, áspera y extraña. Yo no le hablé al mío como por cuatro años, entre los 15 y los 19, después de que se destapó una gran olla de secretos y traiciones familiares. Con el tiempo fui entendiendo muchas cosas, perdonando otras y comprendiendo también que había muchas que no tenía por qué disculpar o no: eran así y ya.

Una vez, en el funeral del papá de un amigo, el hijo mayor le dedicó palabras muy tristes. Le dijo que lamentaba mucho no haberle dicho tantas cosas mientras pudo. Eso me hizo un click enorme y pensé que no quería eso para mí y que, llegado el momento, me gustaría quedar en paz con él y nuestra historia. Y comenzó el reencuentro, las conversaciones y finalmente todo se sanó. Hoy puedo decir sin ninguna duda que tenemos una linda relación, fuerte y cariñosa, que siempre puedo contar con él y que, a pesar de que es un tiro al aire y que como esposo fue un desastre, como papá es bacán.

Ese momento en el que uno empieza a asumir que sus papás son seres humanos comunes y corrientes, que cometen errores, que toman malas decisiones, que hacen tonteras, es terrible. Pero, con el tiempo, es tremendamente saludable. Está bien, mi papá no es perfecto, pero… ¿quién lo es?

Así que, aunque quizás nunca lea estas líneas, todo mi amor para él, este día del padre y todos los demás días.

3 COMENTARIOS

  1. Mi papá fue siempre introvertido, intelectual, amante de los libros y aunque suene raro, super etéreo. Como que estaba, pero no estaba. Tengo 32 y cuando pequeña la usanza era que la mamá hiciera toda la pega. Cuando tenía 12 años, él se suicidó producto de una enfermedad mental que lo destruyó antes de morir en vida. Por años tuve pena y rabia, sobre todo rabia con él. Ya más vieja, puedo entender muchas cosas, la rabia ya no existe, sólo pena para con un ser amado que sufrió lo inimaginable, pena por no tenerlo, pena porque sé hubiéramos tenido una relación bacán de estar vivo. Me quedo sólo con los recuerdos de cuando jugaba conmigo, me cantaba canciones chistosas, me hacía cosquillas hasta que llegaba a llorar (recuerdos que tuve enterrados y recordé hace bastante poco). En una sesión de reiki, la niña que me hacía las sesiones me lo describió como presente en una sesión de sanación, con mil detalles imposibles de saber por ella, sencillamente imposibles, privados. Sonrío cada vez que me acuerdo de eso aún.

  2. Es súper fácil ser buen papa y tener una linda relación después que los hijos son adultos y están criados hace rato, tremenda gracia…

Dejar una respuesta