Una tarde-noche en el Hipódromo

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por Mariana y punto

Dos amigas me habían hablado de lo entretenido que era ir al Hipódromo, y aunque no tengo ninguna afición ni por los caballos ni por las apuestas, fueron tan convincentes que tuve que ir a vivir la experiencia con ellas. Tenían razón, porque esa tarde-noche (estuvimos entre las 16.30 y las 22.30 de un sábado) ha sido una de las actividades más novedosas y divertidas que he hecho en el último tiempo.

Así fue como ir al Hipódromo resultó ser tan entretenido:

– Ver un deporte en vivo tomándose un copete no es algo común en Chile. Mejor todavía si es una piscola de 2.500 pesos que rinde dos vasos. O una Escudo a luca.

-Empiezas a familiarizarte con conceptos como “quinela” o “trifecta” que, pese a no entender totalmente, te permiten apostar, ir enganchando y querer que uno o más caballos ganen cada carrera.

-Puedes apostar desde 100 pesos por carrera, o sea no es necesario gastar mucho.

-Pese a lo cómodo que es estar sentado en una mesa mirando desde el ventanal, es más emocionante ver la carrera afuera, escuchando al locutor a un volumen más alto y a más gente gritar y hacer ese sonido con las manos que parece ser característico de las carreras de caballos.

-Si no te gusta ningún nombre de caballo o no confías en los pronósticos más oficiales, siempre puedes preguntarle al señor que está apostando al lado tuyo, o incluso al mesero, porque ellos también apuestan y obviamente tienen mucha más cancha en esto.

-Nosotras llegamos pasaditas las 4 de la tarde, pero uno puede llegar cuando quiera y empezar a apostar en cualquiera de las carreras (parten a las 14.30 y las hay más o menos cada media hora).

-La vista de la cordillera y el atardecer es un pequeño lujo.

Sigo sin ser fan de los caballos ni de las apuestas, pero ir al Hipódromo con mis amigas sí se transformó en un panorama favorito, y ahora sé que hay carreras en la tarde-noche de los jueves y sábados.

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4 COMENTARIOS

  1. Me parece un espectáculo macabro, habla muy mal de las personas que participan de él. Los caballos corren en cada evento con lesiones, deformidades, y gran dolor. Para un animal no es normal competir de esta manera y para quienes participan de este “deporte” no es más que un negocio.
    Una amiga veterinaria le tocó hacer una práctica en el Hipódromo y era atroz escuchar el trato que recibían los caballos. Ir a ver carreras es apoyar el maltrato, tan cruel como ir a ver rodeo o corridas de toros.

    • Creo que de cierta forma es verdad lo que dices pero no comparto del todo tu comentario… Hace años estuve muy de cerca viviendo el mundo de la hípica puesto que mi ex pareja (o en este caso su familia) tenía caballos en el lugar. Estuve a las 5 de la mañana y muchas tardes en las caballerizas viendo como preparan a los caballos, como los cuidan , entrenaban y alimentaban. la verdad esq es muy raro ver un caballo mal cuidado o en estado crítico, sin tratamiento de heridas o cualquier mal que padezca… Puesto que estos son una inversión para los dueños, y como tal gastan mucho dinero en mantenerlos bn y en buenas condiciones…ahora … Si, es difícil ver a estos animales como objetos de dinero , obligados a correr por apuestas que , como todos saben

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