Infierno en Valparaíso

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infiernovalpo
por Andrea Lagos G., foto: Diego Sepúlveda

Medianoche.

Silvia, albergue de la Escuela Grecia: “Fui a torrantear cerca donde empezó el incendio, pero cuando llegué a mi casa, el fuego se propagó como una lengua que ardía. Mis niños estaban ahí. No querían salir. Corrí, los saqué y saqué a mi tía Marta y bajamos el cerro. Caían carbones encendidos que parecían meteoritos. Podían caernos encima, en la cabeza. Pero nos rozaban por el lado. El calor era tremendo. Bajamos caminando, con lo puesto no más. No alcanzamos a salvar nada. Bajamos yo y los tres niños y la tía Marta que venía con pantuflas. Una camioneta de fletes nos bajó. En el camino vimos a los animales que una vecina criaba en la quebrada. Los chanchos veían prendidos. Los patos aleteaban. La mula y la yegua se habían muerto. Era como el infierno. Nuestra casa desapareció: Tía Marta, no llore”.

Tía Marta: “Mi perrito, no alcancé a salvar a mi perrito”.
Silvia: “Es que los perritos se esconden y no escapan, tía”.

Afuera del albergue de la Escuela Grecia, una cadena humana distribuye los colchones que envió la Onemi. La misma cadena humana entra agua mineral y cajas de alimentos. Los colchones los ponen en las salas. Y los tapan con frazadas rojas de polar. Aún no hacen entrar a la gente a las salas de los colchones. Pronto lo harán.

No hace frío. Hay luna creciente.

Los niños en el patio juegan a la pelota. Meten goles sólo a un arco. Los viejos fuman. Las señoras esperan y se anotan “para los beneficios” futuros que no saben cuáles serán. Anotan sus nombres, sus apellidos, sus direcciones.

A la familia Jiménez llegan a entrevistarla de la televisión. Les preguntan si se les quemó todo. Y ellos dicen “Sí, se nos quemó todo”.
Están en las escaleras y una voluntaria les lleva té caliente.
Todos tienen los ojos rojos. Se les ven los ojos hasta que se corta la luz. Vuelve la luz. Se apaga de nuevo. Los semáforos no funcionan. Hay un silencio raro en el puerto. Y es sábado.

Marisol Gallardo reparte Milo gratis en la Plaza O`Higgins. Su termo inmenso funciona sólo con energía eléctrica. Tras el apagón decide volver a su casa en micro. En la micro que su marido choferea. El hombre la espera en una esquina con sus tres hijos. Ella, la madre, sale de voluntaria cada vez que hay una tragedia. Esta vez bajó con Milo caliente y con los cobertores de la casa. Los regaló todos.

-¿Hasta cuándo nos pasan cosas?- le pregunta una señora que recibe agradecida algo con qué taparse. A su lado, Zuliana Araya, la concejala transexual, invita a otros damnificados que están en plaza a abrigarse en el albergue. Hay varios albergues: “No se quede acá, vaya a anotarse para que la consideren después en la ayuda del Estado. Hay espacio en el Consultorio Mena, en el Reina Isabel, en La Escuela Pablo Neruda, en la Junta Vecinal Nº66, en el Fortín”.

-¿Por qué nos va ayudar ahora el Estado si hasta ahora nunca lo ha hecho?”- pregunta un joven que mira cómo las llamas bajan y bajan desde el cerro por la quebrada.

-A mí se me quemó mi casa, la de mi tía, la de mi prima y la de mis amigos. Desapareció todo. No quedó nada.
A su lado, una señora insulino-dependiente está postrada en el pasto de la plaza. Unos enfermeros la toman en brazos y la llevan a una silla de ruedas.
Cerca, una mujer reparte sándwiches. Otra, plátanos.

Desde la Plaza Sotomayor siguen saliendo los carros de bomberos.

En el Barrio Puerto, la PDI agarra a un asaltante en un callejón y lo atrinca contra un muro.

Los marinos ya sacaron a toda la gente de “El Máscara” y de todos los otros recintos para bailar y tomar. No se puede tomar hoy. Hay “Estado de Excepción” decretado por la Presidenta. Los marinos están acuartelados. Todos los bomberos en el cerro.

Algunos presos en canchas de fútbol, 8.000 personas evacuadas, 500 casas quemadas, 300 hectáreas arrasadas, 1.500 uniformados en las calles, un cinturón de fuego de un kilómetro y medio y cuatro personas muertas.

Y el fuego sigue.

*publicado el domingo 13 de abril en el blog de Andrea Lagos, quien también escribió “Crónica del fuego feroz” en El País de España

20 COMENTARIOS

  1. A los que esten en valpo. En la plaza Sotomayor estan los bomberos, muchos bomberos, q necesitan agua, o si pueden bebidas isotónicas, barritad energéticas, chocolate y por sobre todo alguien con quien conversar.. si pueden vayan los bomberos tb nos necesitan.. muchos tb lo perdieron todo en el incendio y aun estan trabajando en sus compañías

  2. Seca Andrea. Este post y la crónica de El País debería leerse en todas las escuelas de periodismo. Y tal vez en las salas de edición de los noticieros también. La emoción que provoca en el relato de los hechos no necesita adornos, ni música cursi, ni preguntas que entierran el dedo en la yaga. Como dijo alguien más arriba clap clap clap

  3. no se si ando sensible pero me hizo llorar este post, está muy bien escrito, la parte del perrito que la señora no pudo salvar me mató…
    gracias por no ser amarillista como la televisión… que terrible todo lo que ha pasado, estoy impactada

  4. Yo se que gente buena hay en todas partes, de todos los colores y formas pero en Valpo es muy común lo de ayudarse y ser buena onda, las veces que estuve siempre te ayudan a encontrar lugares para visitar, y te recomiendan no ir por ciertos sectores con mochila o cámaras alertando de los ladrones (que los hay en todas partes pero es bueno prevenir al forastero), un gran apoyo a todos,y que los medios de comunicación aporten en la búsqueda de gente perdida, en juntar ayuda y difundir de forma correcta la información.

  5. Siempre que puedo me escapo a Valparaíso, me gusta, aunque hay que decirlo sus calles parecen abandonadas y pareciera que no hay un municipio, todo esta sucio y los pocos lugares limpios y lindos los han hecho los mismos vecinos.que decir de la pobreza extrema de las quebradas una pena

      • Menos mal! Que bueno que no te pasó nada (revise mil tiempo dps eso si xD). Yo tb he estado ayudando pq resultó afectada la escuelita donde hacía la práctica. Mañana subo de nuevo :3

  6. Fuerza a todos los que están en Valpo. Soy extranjera, y la fuerza, la entereza y la solidaridad de la gente de Chile ante los desastres naturales que deben enfrentar me tienen conmovida y llena de admiración. Muchas veces he escuchado acá la frase “la raza es la mala”, pero yo veo lo contrario: la raza es la buena.
    Clase magistral Andrea, como siempre.

    • Efectivamente la raza es la mala, si acá se vino la peor escoria de España a “colonizar”, es decir a saquear y violar indígenas; ahí se mezcló nuestra preciosa sangre indígena con lo peor que había en españa, en especial ladrones y aprovechadores que arrasaron con la naturaleza y mujeres

  7. Que bello el artículo, creo que dice todo y habla de nuestras carencias. Es algo que se veía venir, y todos lo sabían, los accesos en los cerros no son los adecuados, no contamos con las estructuras para prevenir situaciones como éstas y creo que la solución tampoco pasa por erradicar estos lugares, son formas de vivir, que deben fiscalizarse. Tampoco pasa por tomar a las personas y ponerlas en blocks (viviendas básicas), de 3×3, se debe respetar las características culturales, formas de construir identidad, son personas que viven en espacios amplios, con familias extensas, por eso tampoco tienen la disposición de cambiarse de lugar. En otros países la gente vive en cerros, pero se buscan las formas para habilitar las estructuras, aquí no pasa eso.

    Es cierto, ahora aparece el Estado, pero entre comillas, porque finalmente es la misma gente pobre y de clase media, la que lleva alimentos y ropa, no está mal, pero deben haber cambios de fondo, no puede ser que se potencie lo mismo siempre y vuelva a pasar lo mismo. Tampoco los bonos solucionarán el problema de fondo.

    El Estado no hace bien su trabajo!!!! Con esto queda en evidencia que somos un país desigual y que ni siquiera se satisfacen las necesidades básicas de la gente.

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