Maneras y razones para abrazar

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por carodu

El domingo me dirigía a mi almuerzo familiar habitual, y a la salida del metro Irarrázaval me encontré con unas personas con carteles que decían “Abrazos”. Me puse un poco nerviosa porque me imaginé para dónde iba la cosa. Me percaté de que eran unas seis personas que andaban con el afán de regalar este gesto tradicional de cariño, y, aunque me daba un poquito de vergüenza, porque no los conocía y era un lugar muy público, decidí entregarme y recibirlo. Se me acercó una mujer con expresión muy plácida, me extendió sus brazos, la abracé de vuelta, me deseó una buena vida, le agradecí, y luego nos despedimos. Después, me quedé unos segundos mirando cómo reaccionaba la gente que era abordada por estos “abrazadores”, y la mayoría los esquivaba, o daba abrazos cortos y fríos. Otros enganchaban y los recibían felices.

A partir de esto, comencé a pensar en los abrazos. Nunca pienso en los abrazos, pero ese día lo hice. Me di cuenta de que me gusta abrazar, sí, casi siempre de manera apretada, pocas veces con más distancia, a veces harto rato, y otras veces no tanto. Es rico tomarse unos segundos para entregar y recibir cariño en silencio, de manera directa, sin intermediarios y por diferentes motivos: cuando veo a alguien que quiero mucho, para felicitar, cuando ha pasado tiempo y me reencuentro con una persona, cuando necesito contención, cuando alguien está triste y en lugar de decir algo das un abrazo y también a veces simplemente porque sí.

Cada uno tiene su manera de abrazar. Algunos son más fríos y breves, otros más efusivos, unos más tensos y otros más relajados. También sé que hay gente a la que no le gustan los abrazos o les cuesta el contacto físico. ¿De qué dependerá nuestra forma de acercarnos al otro? Me imagino que influirán variables como cuán afectuosos eran con nosotros cuando chicos, nuestra personalidad, si estamos de buen humor o no tanto, qué tan importante es la persona que tenemos al frente, en fin, tantos factores.

Según leí por ahí, los abrazos prolongados producen que liberemos sustancias como la oxitocina, la endorfina y la serotonina, asociadas a sensaciones de bienestar. También en algunas páginas había quienes afirmaban que es saludable recibir al menos cuatro abrazos diarios, aunque en realidad no sé si es tan así.

Mientras navegaba y buscaba información, me encontré con un corto alemán, que justamente ilustra este tema. Se los dejo acá. Un abrazo.

13 COMENTARIOS

  1. No soy de abrazos. Elijo a quien dar abrazos, a los míos probablemente les de un abrazo corto pero con cariño, a mi novio y sobrinos les doy abrazos de los que dejan sin aliento poco menos, y largos.
    Creo que va en directa relación con como te criaron. Mi padre es muy arisco en sus manifestaciones de cariño, mi madre no lo es tanto, pero tampoco lo expresaba al 100%, tal vez por ahi vaya la cosa.
    Saludos!… y no abrazos xD

  2. “Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte ha demostrado una gran reducción en la presión arterial en un grupo de mujeres, después de recibir un abrazo de sus parejas. En ese mismo estudio se descubrió que también había una reducción de la hormona del estrés, conocida como cortisol.

    Con tan sólo 20 segundos de abrazo, el cuerpo libera una hormona llamada oxitoxina, que está relacionada con los patrones sexuales, el orgasmo y con la conducta maternal y paternal, además de que actúa como neurotransmisora en el cerebro”

    Hay que abrazar, hace bien =)

  3. nunca me gustaron los abrazos, de hecho me molestaba tanto el contacto físico que el año nuevo siempre era una complicación para mí. he entendido bien de dónde viene esto, mi mamá es excesivamente ambivalente y te podía abrazar fuerte pero a los cinco minutos tratarte de imbécil y sacarte la cresta.
    por lo anterior he aprendido a entenderme mejor, a ser como un moai cuando alguien era muy afectuoso y solo permitir abrazos reales de un pololo maltratador. no es que no me guste el contacto físico, es que me cuesta, me descoloca y mis mecanismos de defensa -de cerrarme y ser como una ostra- me sirvieron por muchos años.
    pero el año pasado se me junto todo esto y otras cosas más, y terminé con una depresión y angustia que no le recomiendo a nadie. dentro de lo bueno que se puede sacar de esto, es que he aprendido (muy lentamente) a recibir abrazos de amigos que me quieren más de lo que creía, que me han acogido y me han ayudado a dejar de ser una ostra, y que han sido mi única contención en esos momentos en que literalmente te desarmas.
    y ahora hasta estoy aprendiendo a pedir y dar abrazos cuando sé que son oportunos. a qué voy con esto: no todos somos de piel y quizás yo nunca me preste para la campaña de abrazos gratis, pero a recibir afecto también se aprende, y dejarse querer y contener es una forma de quererse a uno mismo también. y ojalá todos lo podamos aprender cuando lo necesitemos.

  4. Los abrazos reales son para la gente que quiero y con quienes tengo mucha confianza, o sea mi familia más directa y mi novio. También para mi mejor amiga. Nunca abrazo a los demás, pero si por esas cosas de la vida veo que alguien se acerca con intención de abrazo doy uno de esos muy fomes en los que apenas te tocas y das una palmadita muy nada en la espalda. Mi jefe tampoco es de abrazos entonces cuando es el cumple de alguien se acerca y le da la mano, prefiero mil veces eso a un beso y abrazo.

    Y odio los abrazos de año nuevooooo!

  5. Ahh me acordé de la Biodanza. Como hombre debo decir que es una experiencia única, muy fuerte al principio (imagínense todas las trancas de un típico macho heterosexual chilensis puestas en jaque al abrazar a otros hombres como si fueran hermanos, jajajaja). Las veces que he ido, siento que recobro un poco esa ternura perdida en lo cotidiano. Por lo menos a mi, me ha hecho ultra bien. Ah, y por cierto, es uno de esos raros instantes en que tocarse no tiene ninguna connotación sexual. Liberador.

      • Si vives en Santiago yo conozco dos personas, una es Blanca a la que puedes contactar a traves de mail (blancasanteliceslopez@gmail.com) y trabaja en la reina. Yo fui a su grupo de biodanza hace unos años (ahora no estoy en Chile) y me gustó harto.
        La otra es una pareja y también los puedes contactar por mail (paulitorresahli@gmail.com) y trabajan cerca del metro Simón Bolivar creo.
        Pero si quieres buscar otras personas puedes ir directo a la Escuela de Biodanza creo 🙂
        Ojalá te sirvan los datos porque es re linda la experiencia.

  6. Hola Carla, qué tal! Mira soy de Conce e iba a uno que se hacía en la fundación Trabajo para un Hermano, pero ya no sigue asi que estoy medio botado, jajaja. En todo caso si vives en Santiago, podrías ir a la muni de tu comuna, de más que algo de info deben tener. Saludos!

  7. Me encaaaanta abrazar 🙂 lo hago cada vez que veo la ocasión, porque igual creo que a mucha gente no le gusta asi que no me gusta incomodar. Pero a mis papás, mis hermanos, mi cuñada..mis amigos! me alegra demostrarles que los quiero :B

  8. Amo abrazar, solo a quienes estimo, detesto los abrazos con desconocidos… siento que mi espacio personal es super personal… me cuesta, por lo mismo no me siento comoda en año nuevo y nunca he parado a abrazar a quienes regalan abrazos gratis. Igual no soy desagradable cuando cacho a alguien muiy de piel cerca mio, trato de no dejarlo con el abrazo listo.

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