#LollaZancada: ¿Qué esperar de un concierto de Vampire Weekend?

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vampireweekend
por Cristóbal Carrasco*

El 2011 viajé a ver a los Vampire Weekend a Buenos Aires. Tocaron en Recoleta, en una buhardilla donde habían dos mil personas, a lo más.

Desde que aparecieron en el escenario a tocar Holiday (ahora abren con Cousins) la gente se emocionó de inmediato. Fue una cuestión instantánea, pero tampoco particularmente especial. Y esa es una gracia, porque los Vampire Weekend, en esa mezcla tan propia y sutil, que pasa del pop a la música africana hasta, obviamente, la obra de Paul Simon, genera sensaciones que se parecen entre sí, que se confunden y que hacen que a veces queramos bailar (A-Punk o Diane Young entre los mejores ejemplos) o sólo seguir la canción. En los momentos menos movidos (en Step u Oxford Comma) la cuestión parece disiparse, pero no por eso son momentos menos interesantes.

De alguna manera, logran un balance entre esos dos extremos, sobre todo porque sus tres discos tienen esa ambivalencia. Por eso, verlos en vivo es justamente eso, disfrutar esa mezcla y seguirla.

Foto: Renee Barrera vía Flickr

*zancudo invitado

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