Lo que una ama, la primera novela de Salvador Young

269

Lo que una ama
por Sofía Oportot*

Enfrentarse a Lo que una ama. Citar desde el título a la poetisa icónica que da nombre a la homosexualidad femenina, abrazar a la lirista clásica. La primera, la menos ambigua, la única, grande y nuestra. Rompiendo el silencio. Lo que una ama emerge así como una isla, como la ínsula de lesbos en un mar aguitado de muchas voces y formatos. Emerge y se destaca en la panorámica chilena actual como un punto de inflexión que nos habla desde un ahora generacional, retrocediendo una fracción para darnos el margen hacia el cual mirar con alguna distancia, aunque sea la de la noche anterior.

Lo que una ama es: juerga, vacío, amor, traición, superficie, impostura, irreverencia, crítica, hartazgo, depresión hilarante, artificio, baile, sexo, música, gueto, metáfora, mofa, resaca, literatura, sordidez, regla, capricho, provocación, pasión, de nuevo sexo, ternura, desliz, droga, vértice. Y es en ese vértice donde los personajes habitan y se rebelan antes de acatar, y la óptica nihilista, hedonista, se hace responsable del vacío que nos propone.

El ritmo sincopado de los capítulos es condicionante del beat musical en que sus tiempos descansan, de la trama coral que proponen estos personajes que parecieran abrirse paso y sobreponer unas a otras las voces omniscientes, las biografías quebradas que se apuntalan en momentos cruciales y decisivos de la búsqueda de identidad de las protagonistas. Así se trenza una trama telenovelesca en donde amar sin barreras es la única salida. Es una telenovela post posmoderna, y quien en ella se reconozca lo hará por la intensidad de los sentimientos que salpican con sudor, sangre, fluidos y lágrimas sus páginas.

Lo que una ama coquetea con el under y la escena musical que brota por el año 2005 aproximadamente. Se nutre de la sangre nocturna de tocatas y fiestas y se apodera de conceptos, el electroclash, lo cool, la onda, lo queer. Parafraseando también iconos gaypop como la aparición del primer video de las rusas T.A.T.U, el transformismo femenino, las discos de moda clásicas del ambiente, somos espectadores del brote de un movimiento que es copia feliz, exportación del auge y caída de otro imperio. Un boom que jerarquiza las identidades impostadas, osadas, las superficies de látex y una otredad sustentada en la dialéctica de lo queer, un queer acaso recién aprendido, una diferencia que se trasforma en norma y donde todos los chicos y chicas de la fila lucen diferentes, pero iguales. Es en este escenario donde los besos se reparten en una oscuridad borrosa, donde el alcohol envalentona y permite la transgresión como trofeo, el juego, el trío, como anécdota garabateada en el diario de vida en una mañana de caña.

Las familias en este dramaqueen también están presentes: son prestadas, o de lleno distantes, se relacionan a través de la represión o el dinero, la familia chilena esta estampada desde una óptica crítica y gestual, donde la heteronormatividad parece ser la cara más fácil de ridiculizar, como modelo, pero no por ellos exenta de carne, de humanidad terrible y certera. Y es una heteronormatividad retratada con lupa en que se aumentan los roles en los que las mujeres “pelan” y rechazan la diferencia o la intromisión, donde los hombres un tanto confundidos buscan a la hembra que les otorgue la comodidad de un aura totalizadora y femenina. Las mujeres, matriarcas de este entuerto, juegan el rol de centinelas, confidentes, mater dolorosas, ajadas y contenedoras.

El discurso del amor sádico en este relato remite al de poder decir: yo soy. Es como la rebelión de los ángeles en clave mainstream, cuando caen los mantos de Lucifer y descubrimos que antes de esta representación del mal estuvo Liliht, el primer demonio, la mujer que desobedeció a Dios padre y sufrió el castigo de la ley del hielo, borrada por siempre de la historia oficial. Así, la cosmogonía que habita los pasillos de este laberinto de pasiones está poblada por la fisura del musculo cardíaco, por el fallo.

Enfrentarse a Lo que una ama despeina la panorámica de voces y se hermana a un incipiente brote, una nueva ruta en la corriente imperante, Lo que una ama, insurrecta, desprejuiciada, entre la tragicomedia y el candor.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado COLABORACIÓN. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

9 COMENTARIOS

  1. Esta ¿crítica? me recuerda a una respuesta que dio Lemebel hace muy poco, cuando le preguntaron acerca de la opinión de Arakis —la agitadora cultural feminista queer— sobre la tradición decimonónica que, en su opinión, pesa aún sobre el arte:

    “No entiendo esas palabras: ¿décimo qué?, ¿heteronorma qué? Son palabras adoptadas del nuevo cuiquerío cultural. No me apasionan los estudios queer, encuentro que crean otro gheto, la loca académica me da náuseas. Me interesan más los movimientos sociales, las marchas estudiantiles, los estallidos políticos clandestinos que remecen la subjetividad social.”

    Entiendo que a Sofía le ha gustado el libro y quiere hablar de él; pero detrás de tanta palabra “culta”, detrás del velo académico, ese potencial subversivo del que habla Lemebel y que movió a Sofía a escribir sobre el libro, queda, irónicamente, otra vez oscurecido, relegado.

  2. Ojalá salieran mil libros al año en Chile como Lo que una ama, para regalarselo a nuestras abuelas y sobrinas para navidad. Ojalá tuviéramos la capacidad de abordar la temática homosexual, lesbiana o Queer (da lo mismo como la llamemos académicamente) desde millones de puntos de vista, eso sería finalmente romper el Gheto.
    En ese sentido lo que hace Salvador Young es muy valiente y la respuesta sobre el comentario de Lemebel es cierta, pero muy obvia.

  3. Invitad@as mañana jueves 31, a las 20:00 en la 33ª Feria internacional del Libro de Santiago, a debatirlo en la mesa de conversación “Lo que una ama: Representaciones lésbicas fuera del feminismo” junto al autor Salvador Young, Karen Atala y Sofía Oportot, moderada por Constanza Briones. Invitados los músicos Virgo y (me llamo) Sebastián.

    Más info: aquí.

    Con la invitación impresa entrada gratis al evento!

  4. la maldita manía Chilensis de “criticar” y “comparar”…..malditos celos….malditos mal amor….este libro me parece una excelente NOVELA…no es un guetto….no es moda…es literatura….estoy por la libre opinión y la NO dogmatización de los temas…..EXCELENTE LIBRO….los que opinan que es un guetto…lo ven desde su realidad de guetto…que lógicamente no es la MIA: YO SOY LIBRE…NO ESTOY ATRAPADA EN NINGUN MODELO NI CANON…NI GAY NI HETERO…humildemente….felicitaciones al autor.

  5. Ya esta mina qué se cree….todo lo que hace me parece tan actuado, poco natural.
    Siempre armándose un “personaje” nuevo, como salido de la fábrica de Warhol. Además las veces que la he visto en eventos, su mirada de pico y pedante me carga.

  6. Me gusta la perspectiva que utiliza Sofia para describir el libro que pareciera es entretenido lleno de situaciones y acciones que abordan la homosexualidad como moda creciente , es más, lo lleva hasta un plano ético.

Dejar una respuesta