El Conjuro: terror del bueno

Publicado el Jueves 5 de septiembre de 2013 | 40 comentarios | Archivado en : CINE

The-Conjuring copy
por Eleonora

Siempre me he preguntado si la gente que dice “no me gustan las películas de terror”, realmente quiere decir “me dan mucho susto las películas de terror”, y que por eso elige no verlas. Porque los que asumimos nuestro amor al cine de terror, en cambio, es precisamente eso lo que disfrutamos: el susto, el nervio, ese cosquilleo encimita de la piel cuando la cámara se queda fija y esperamos que algo pase.

Y cuando sucede que ese susto va más allá del movimiento abrupto o del sonido repentino, y se instala como un miedo que dura más de 120 minutos, uno sabe que la película fue buena, más allá de ser un buen ejemplo dentro de su género. Y esas películas deberían verlas todos, incluso los que nunca querían arrendar la de terror.

Precisamente eso fue lo que me pasó con El Exorcista, con El Ente, y hace poco con El Conjuro. Hace mucho tiempo que no veía una película de terror que me asustara, real y profundamente, y que aparte fuera buena. Una buena película con buenas actuaciones, buenos diálogos, buenas tomas, buena música, buen sonido. Una película que más que asustarte, te deja con miedo, con cuestionamientos. Quizás es el hecho de que esté inspirada en la vida de Ed y Lorraine Warren, investigadores paranormales, y en especial en una de sus investigaciones: el caso real de la familia Perron en cuya casa pasaban muchas cosas raras. Quizás es el tema eterno de si existe el Diablo, y por ende Dios, o si son simplemente energías que nosotros mismos transmitimos. No lo sé.

Lo que sí sé es que en cuanto terminó la película me puse a investigar sobre Ed y Lorraine, sobre los casos que ellos estudiaron, sobre posesiones demoníacas. A ver videos en youtube y a pensar mucho sobre las cosas que pasan y que no podemos explicar. Y finalmente concluí que ésa es la gracia de una buena película de terror: una película que te causa miedo —en base a sus actuaciones, escenas, cinematografía, dirección, sonidos, etc— pero que en ningún momento te hace sentir que lo que estás viendo no tiene sentido, o no pasaría nunca.

Es la posibilidad de que lo que estás viendo pase en la realidad, lo que da miedo. Un real y profundo miedo que no todos están dispuestos a sentir.

Deja tu comentario