Las infinitas lecturas de una imagen

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por Andrea Lagos

Fui a una exposición de arte en la que uno le ponía el precio a la obra que le gustaba. (Qué gran idea). Habían cientos de pinturas expuestas en dos pisos de la ex casa de Los Radicales, hoy, tienda y bar de The Clinic. Era una fiesta con música, arte en vivo, coqueteo, cerveza, serigrafías hechas ahí mismo con miel y limón. El asunto es que había una pintura pequeña, pequeñísima, que no podía dejar de mirar. Era una escena impresionista de una familia chilena en algún lugar del país.
Eso, aparentemente.

Así que tomé un papel adhesivo, como señalaba la instrucción de los organizadores URBN STGO y puse mi teléfono y la oferta en dinero que podía pagar por la obra. Realmente habría pagado mucho más, porque era una imagen que me transportaba a algún rincón de mi propia memoria, pintada por otra persona.

La autora, María Jacinta Silva Armstrong, al día siguiente, llamó: “acepto tu oferta. Es tuya la pintura”. Y nos juntamos para hacer el intercambio. Así me explicó de qué se trataba lo que había pintado: la imagen estaba hecha en base a una foto que su familia se sacó en un almacén del sur de Chile.

Colgué la foto del cuadro en Facebook y pregunté: ¿qué les hace recordar, sentir o pensar esta pintura? Estas fueron algunas de las cosas que me respondieron:

1. Es una juguetería.
2. Es La Piojera.
3. Me hace pensar en gatos.
4. Son los preparativos de año nuevo.
5. Es una librería.
6. Es una tienda de dulces.
7. ¿Esto un test psicológico?
8. Es como Chile.
9. Es una fiesta familiar donde todos están distraídos y cada cuál anda buscando su lugar.

Eso pasa cuando el arte sale del museo y entra a la vida cotidiana.

10 COMENTARIOS

  1. jajaja, nooo querida, eso pasa cuando el arte sale del museo y entra a los circulos cuicos y elitistas por donde tu te mueves… tu crees que una persona comun y corriente que si va al museo puede saber que existe ese tipo de eventos? y va a comprar una pintura? never!

    • Primero: Ella no dijo cómo se enteró del evento (que fue en un bar). Quizás fue invitada, quizás justo iba a tomarse unas copas con amigos y se encontró con la exposición. Estás asumiendo.

      Segundo: hay bastantes personas que SÍ tienen el dinero para comprar una pintura, sólo que eligen comprar un televisor o una Wii o lo que sea. En mi casa todavía tenemos en el living el televisor de tubos que mi abuelita le regaló a mi papá. A veces es una cuestión de elección, mi abuelo comía y respiraba arte. Cuando no tenía telas para pintar sacaba las SÁBANAS de la cama de mi mamá (no era el mejor padre del mundo). A veces la persona común y corriente no se entera y no compra simplemente porque no le interesa

      Tercero: es innecesario ser tan agresivo

  2. no se si reír o llorar. el percepción del arte dentro y fuera del museo siempre está cargada de elementos personales… los mismos códigos que nos permiten interpretar cualquier cosa, desde un libro, hasta la ropa que lleva alguien puesta. a mayor cantidad de estímulos y referentes, más aguda la interpretación. si alguien piensa que los museos son templos del saber, que por favor mueva los pies y compruebe que no es así, el público es tan heterogéneo como las opiniones.
    hay permanente diálogo con el arte, desde la reproducción que se tiene colgada en el living hasta la importante muestra de un museo. es muy ingenuo pensar que por colgar una imagen en FB acercaste el arte a las masas.

  3. No hay ningún juicio de valor en la frase “eso pasa cuando el arte sale del museo y entra a la vida cotidiana”. Es sólo la descripción de un hecho: una pintura salió de un museo (de una galería informal) y entró a la casa de alguien. Yo no podría criticar a los museos, todo lo contrario, deberían multiplicarse. Sólo celebro, en este caso, otras maneras de difundir el trabajo de gente talentosa. FB, galerías informales, calle, grafittis, etc . <3

  4. a mí se me ocurre un asado familiar (los 3 que están como enfrentando al espectador estarían con sus platos frente a la parrilla)

  5. Al principo vi que la figura femenina del fondo estaba bailando con el hombre de camisa celeste del fondo, y que el chico de gorra blanca miraba sin entender la situacion, hoy miro denuevo la imagen y me doy cuenta que na que ver lo que vi, o sea que tambien puede influir el animo que tienes en el momento de mirar un cuadro.Ojo que lo miré a la pasada y eso es lo que vi.

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