Cómo mirarse al espejo con orgullo

Publicado el Lunes 8 de julio de 2013 | 57 comentarios | Archivado en : BIENESTAR, SOCIEDAD

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por Pampelma

Me ha pasado últimamente en conversaciones de pega, entre amigas, escuchar a las mujeres envidiar el cuerpo de otras, hablar de sus guatas con asco, de negarse a sí mismas. Mujeres de distintas edades, con distintas bellezas, hablando de las rodillas huesudas que tanto admiraban y de que las guatas nunca volvieron a ser como antes después del embarazo. Y yo pensaba, ¿qué importa? o más bien, ¿por qué importa tanto? ¿Por qué importa tanto que estemos flacas, que tengamos un poco de celulitis, que a veces no estemos maquilladas..? Que tratemos de yegua a la amiga que está más flaca que nunca, o a la que bajó todo dando pechuga! Claro, qué envidia! Qué ganas! Pero filo si a mí no me pasó.

El otro día mi ex me dijo que encontraba que yo me había dejado estar. Que me ponía chalecos de abuelita, y la verdad es que me sorprendió demasiado.
Sé que no estoy en mi momento de flacura, que no estoy en lo que se dice “mi mejor momento“ pero la verdad me siento bien, hago deporte, como rico, me siento bien.

¿En qué momento pasó a ser tan importante que seamos todas iguales? ¿Que seamos todas flacas o lisas y nos vistamos iguales? Yo cada día que pasa amo más mis rulos, mis curvas, mis cicatrices, mis canas recientes.

Acabo de ver este video de Dove y me encantó. ¿Cómo poder educar a nuestras hijas para que se sientan contentas con ellas mismas? No implica no cuidarse, no producirse, pero implica quererse, aceptarse y darse cuenta que el ser “bonita“ simplemente NO es tan importante. O más bien que todas somos bonitas así tal cual somos.

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