Volver a hacer niñerías

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jumprope
por lucy

Nunca me he sentido más joven que cuando volví a practicar el deporte que me quitaba el sueño y tiempo en mi adolescencia, o cuando vuelvo a jugar un juego de mesa con amigos o estoy sentada en una sala de clases.

Y hace tiempo que no me pasaba, pero ahora que volví a estudiar en un taller y a practicar un deporte grupal con desconocidos -a quienes he ido conociendo- me siento tal cual que como cuando tenía 13 años y entrenaba en las tardes en mi colegio.

Yo no extraño ser niña, para nada, pero sí hay algunas actividades que echaba de menos, ¡y que se siente tan bien volver a revivir! Incluso creo que a veces se puede sentir aún mejor que antes, porque de adultos disfrutamos todavía más esas actividades que nos absorben por completo, nos hacen olvidar nuestras preocupaciones de grandes y nos devuelven al estado mental de un niño.

Incluso estar escuchando a un profesor o tener tareas es algo que no sabía que echaba de menos. Y también pueden ser actos más sencillos como saltar arriba de una cama o ver si todavía te resulta hacer la rueda…

¿Por qué dejamos de hacer actividades “de niños”? ¿Hay otras cosas que han vuelto a hacer de adultos y los hacen sentir como cabras chicas felices y despreocupadas nuevamente?

Foto: Patrick vía Flickr

19 COMENTARIOS

  1. Respuestas:

    1.- porque las cosas de niño son aburridas después de cierta edad y uno comienza a (uso frase zancada) “descubrir el mundo, ó-sea jelou, galla!!!…”

    2.- molestar a las personas que creen que cada cosa que hablan es importante para el resto, actividad cotidiana de zancada

  2. Cuando era chica en la casa de mis abuelos siempre saltábamos la cuerda y TODOS participaban, mi mamá y mis tías terminaban con ataques de risa y ahora se que era por el gozo del juego que se había vuelto tan esporádico, lo mismo pasaba con los campeonatos de ping pong que también mis tíos disfrutaban hasta que se hacía de noche. en mi caso ahora gozo cuando con los primos o amigos (todos creciditos ya) nos ponemos a bailar o a hacer shows de la nada recordando las mejores performances de la infancia.
    Yo creo que para disfrutar esas cosas de la infancia deben pasar dos cosas:
    1.- Que sea algo esporádico, obvio que andar disfrazada por la vida al final deja de tener gracia.
    2. – Tener alguien que te apañe y que tampoco piense que ya están muy grandes para esas cosas.
    🙂

  3. qué coincidencia! el otro día lo pensaba y he descubierto 2 cosas que me hacen sentir como niña:
    -andar en bicicleta
    -cuando me llaman por mi nombre en diminutivo (no me gusta ni me desagrada, pero cuando lo hacen inmediatamente me viene como una “sensación flashback” de niñez)

  4. con mi hijo y mis sobrinos he vuelto a hacer cosas que habia dejado de hacer…
    Siento que igual soy la tia buena onda, que los invita a la casa y hacemos pijamadas, hacemos carpas en el dormitorio de mi hijo, y los niños duermen ahi, lo pasamos super bien, jugamos hasta quedar cansados, y yo lo paso igual de bien que ellos!
    con mi mamá y hermanos hacemos guerra de cosquillas, y en general siempre tratamos de hacer cosas que nos hagan felices, sin importarnos realmente si son cosas de niños o no…

  5. Creo que mas que hacer cosas de niños el post va relacionado con la aptitud de niño, cuando esos minutos escondido para que no te descubran en “La escondida” o poder liberar a todos tus amigos en algún otro juego, era lo mas importante del mundo… claramente es difícil abandonarse con la misma pasión ahora con tantas cosas en la cabeza… No se a ciencia cierta cual es la razón por la cual hay personas que dejan de sentir esa pasión, por esto si la vuelven a encontrar se siente tan mágico… A modo personal he extendido mis pasiones a mi vida adulta y claramente no ha sido fácil pero “pucha” que me hace feliz… No hay nada como abandonarse en algo que nos cautiva…

  6. yo hago hartas cosas de niño, trabajo con niños y niñas y de repente me pongo a saltar a la cuerda, o correr, o cualquier cosa que implique moverse y perder la rigidez que vamos adquiriendo al crecer. yo creo que por eso nos encanta, porque nos recuerda todas las partes de nuestro cuerpo de las que no somos concientes (tal como me pasa cuando hago yoga o algun otro ejercicio)

    • Eso de trabajar con niños ayuda mucho!!! Soy casi profe de inglés y participo como monitora en los English Camps y pucha que hago tonteras con ellos: canto y bailo en el escenario, corro, salto, tiro bombitas de agua y me río como una cabra chica.

      La lleva trabajar con niños que mantienen activo tu lado más infantil 🙂 Amo ser profe :’)

  7. ¡La rueda! Está entre mis peores tormentos de la vida escolar junto a todas las destrezas. Ni por casualidad se me ocurriría revivir esos momentos.

  8. A mi me encanta pintar mandalas con lápiz scripto y al menos para mi es como volver a los 8 años! Lo mismo cuando juego con mi sobrina pequeña a “la mamá y la hija” o a las escondidas, jajaja después de todas aquellas instancias como que el alma queda feliz, inocente por un ratito. Lindo post.
    Saludos!

  9. mi mama decía “que rico es ser niño” y yo nunca la entendía porque quería hacer “cosas de grandes”, ahora la entiendo perfecto, y no porque quiera saltar la cuerda o jugar al luche, sino porque echo de menos de esa época el tener más tiempo libre y menos preocupaciones

  10. A mi me pasa que hecho de menos hacer cosas de niños, siempre estoy dispuesta, pero cuesta encontrar alguien que apañe, me carga cuando haces alguna “tontería” y te miran con cara de adulto asombrado jajaja!

  11. Me encanta columpiarme, siempre que paso por fuera de una plaza lo hago y me importa un pepino si me quedan mirando, amo la sensación de estar casi alcanzando las nubes.

  12. Cuando vivi en el sur se usaba que en las actividades (como asados o curantos de curso), se hicieran juegos para los papas y los niños, y ahi los adultos jugando a las sillas musicales, a tirar la cuerda… fue super entretenido y los niños se morían de la risa viendo a los grandes jugando.

  13. Recuerdo un paseo a la playa en donde todos con mi familia jugamos a las naciones o el alto ahí, mi papa, mi mama, mis hermanos y mi sobrino. Todos en el suelo… corriendo (Algunos como podían) tras la pelota, y para finalizar el montoncito!! Es de lujo hacer cosas de chicos cuando grande, le tomas mucho más cariño y las recuerdas más. 🙂 Saludos

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