Mi pequeño oasis para el ánimo

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cafeagua
por Tatiana*

De unos años a esta parte siento la necesidad de tener ”mi pequeño oasis”: un espacio en el que sentirme bien cuando estoy triste. Este lugar no tiene que ser ni el más bonito ni el más maravilloso; simplemente ha de servirme de bálsamo, cuando creo que el mundo se me derrumba, aunque sepa que sólo estoy teniendo un mal día.

Actualmente llevo poco tiempo viviendo en Santiago y ya he encontrado ese sitio que tanto necesito.

En otras ocasiones me había sentido atraída por una calle, un teatro, un cine, una tienda, un parque… pero esta vez ha sido una cafetería la que ha captado mi atención. Se trata de un local como otros muchos, pero con una atmósfera que, sin saber por qué, consigue alegrarme el día.

Esta cafetería tiene un salón de té y un enorme ventanal y siempre, siempre, suena música clásica. Ir allí y leer un libro, escribir garabatos en un papel, o simplemente observar a la gente, hace que mi rostro triste o enfadado esboce, aunque sea por un momento, una pequeña sonrisa.

¿Tenéis vosotras un lugar que os haga sentir un poquito más feliz?

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23 COMENTARIOS

  1. Mi departamento es super frío y oscuro por dentro, y cuando me siento deprimida o desganada voy al patio donde en un sector en especifico toda la mañana llega el sol, me siento en ese lugar y siempre me sube el animo, acompañada de un libro o peinando a mi gata compañera siempre es lo mejor.

  2. me gustan los parques, siempre hay algo que te haga sonreír, los perritos, la gente, los niños jugando, cuando hay tiempo de observar uno siempre descubre algo que le llame la atención.. me gusta el bicentenario, o la plaza la alcaldesa.. o sentarse cerca del café literario o donde está la fuente esa bonita por metro salvador.. mejor si te llega un poquito de sol.. y además es gratis

  3. Siempre que me pasa trato de ir a plazas cercanas… sentarme y mirar lo que sea, sobre todo a los niños jugando me distrae y alegra… son tan felices con tan poco!! jajaj a veces son hasta ultra ridículos sus juegos o lo q sea, pero me recuerda cuando también era así y calma un poco de lo q este pasando en ese momento
    saludos!!

  4. me gustan las calles con platanos orientales, de esos tan grandes que en la copa se entrelazan árboles de distintas veredas… caminar por ahí es terapéutico.
    me gustan tanto que elegí departamento en una calle así y desde la terraza los puedo ver!!

    ps: menos mal no soy alérgica a ellos

    • También me encanta eso! y más aun en la época de navidad porque generalmente ponen luces, y caminar de noche por esas calles es genial.

  5. Más que un lugar que me suba el ánimo, es la compañía de mis gatos la que me hace olvidar las rabias (yo soy más rabiosa que melancólica). Sus ronroneos y cabeceos son terapéuticos para mi.

    • Me pasa lo mismo que a ti, estar con ellos, verlos jugar y que jueguen conmigo me hace muy bien y cuando estoy triste o bajoneada termino muerta de la risa con ellos

  6. Cuando me siento así, para mí lo mejor es andar en bicicleta o hacer lo que más me gusta, escuchar música, leer y tirarme a ver películas. En el fondo, lo que hago es relajarme un poco, creo que esa sensación o estado anímico tienen mucho que ver con los pesares, miedos y exigencias.

    A veces, es bueno disfrutar de la nostalgia y la depre, porque en el fondo nos acordamos que estamos vivos y que aún sentimos.

    Saludos.

  7. Me pasa que la cleta cumple a la perfección con todos los requisitos para un lugar especial, transitorio y en movimiento …, antes solo caminaba o iba una plaza, la bici me transporta a todos esos lindos lugares y además me da una sensación de felicidad y éxtasis que no necesito nada… la lata es que la inconstancia hace que me suba tarde mal y nunca ..

  8. A mi siempre me resulta, buscar un rincón donde me llegue el sol, o haya unos rayitos de luz, esa sensación de calidez hace que me sienta un poquito mejor, sobre todo si es mirada desde un ventanal. Mi universidad mitad vidrio, mitad concreto y desde el sexto piso, da directamente la vista hacia el parque almagro y los atardeceres ahí son bien lindos

  9. Podrá sonar medio pendejo, pero jugar Ps3 con mis hermanos y en particular el Fifa 13 es mi oasis emocional últimamente. Gritamos los goles como enfermos, nos agarramos a patadas para evitar los goles del otro, nos puteamos mutuamente, lo unico que nos falta es subirnos a la reja de la casa sin polera y cantar como hueon en superclasico. Problemas, al tacho de la basura por unos momentos.

  10. Tengo varias opciones, dependiendo de las circunstancias, y que tan solo esté o quiera estar, porque son todas en mi casa:

    1.- Me encierro en mi pieza, pongo una música media espiritual/relajante para tranquilizarme, cierro las cortinas, apago la luz, me tapo con el cumbrecama entera y dejo que mi mente se vaya a cualquier lado, menos para seguir sintiéndome mal.

    2.- Me gusta mirar mi patio desde una ventana del segundo piso de mi casa: me gusta ver las plantas y los árboles, ahora con las hojas del damasco cayendo, los membrillos listos, y las manzanas casi, casi, con los pajaritos volando o comiendo por ahí, ver a mi gata ahí y, si los sacamos ese día al patio, mis 3 tortugas de agua en su corral con su pileta, y de lejos ver las formas y colores de las nubes.

    3.- Ver a mi gata, haciendo lo que sea, incluso si está durmiendo. Si la tomo en brazos y empieza a ronronear, mejor.

    4.- Ver a mis 3 tortugas en su acuario, como nadan, o se suben a la plataforma para tomar sol.

  11. La verdad es que para mí, mi oasis no es un dónde, es un qué.
    Amo los libros, me transportan a mundos distintos donde la realidad es quizá más emocionante, entretenida o bonita que el ahora. Echarme en mi cama y empezar a volar las páginas, y se me olvidan los problemas y los dramas porque simplemente ya no estoy allí, estoy en un lugar mucho más bacán y cuando me siento realmente mal, ahí me quedo hasta que se me acaben las páginas 🙂

  12. Tengo dos oasis en Santiago:

    La azotea de mi edificio, desde el que se ve todo Santiago y nunca hay nadie… siempre voy y estoy un rato, me calma.

    Y también subo el San Cristobal en bicicleta, me encanta llegar a la capilla que hay arriba, que siempre está vacía también, y ahí estoy un rato y me sube el ánimo.

    saludos!

  13. En mis malos dias, lo que me tranquiliza es mirar a los niños jugar, me encanta ver las locuras que hacen la forma en que juegan, como si no ubiera nada mas importante en ese momento, sus risas, nose me tranquiliza, me transmiten armonia.

  14. vitrinear en las galerías del centro, son un oasis en medio de la plena ciudad, ideal para escaparse unos minutos del trabajo o trámites

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