Leer a David Markson

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davidmarkson
por Cristóbal Carrasco*

David Markson nació en 1927 y murió el 2010, el 4 de junio. 128 días antes había muerto J.D. Salinger, en New Hampshire. Ambos estudiaron en la Universidad de Columbia y ambos publicaron un libro en 1961. El de Salinger se llamaba Franny and Zooey y el de Markson es una novela negra llamada Epitaph for a dead beat. Sobre el fondo azul, en la portada de ese libro, un hombre apunta un arma y cubre a una mujer casi desnuda, que toma del brazo al hombre y finge miedo. La portada dice que ese libro será llevado pronto al cine, pero nada más que esa sola frase lo confirma. Se sabe que otro libro de Markson sí se filmó, y que Frank Sinatra protagonizó esa película. Se sabe también que ningún libro de Salinger ha sido filmado, y que fue el propio Salinger el que se negó a ello.

No hubo más películas, pero sí más libros. En muchos de las portadas de Markson aparecen personas, siluetas, hombres a caballo o mujeres con rostros duros. Salinger, mucho antes de morir, prohibió a todas las editoriales que en las portadas de sus cuatro libros aparecieran imágenes o personas. Por eso, cada cubierta de, por ejemplo Franny and Zooey, poseerá franjas de colores y las 24 letras del título y el autor. En La soledad del lector, uno de los tres libros traducidos de David Markson al español, aparece la imagen del rincón de una casa y sobre él una persona que no pertenece a la portada, pero parece que confundirse con ella. Es, de todas maneras, el logo de la editorial que lo tradujo, La bestia equilátera, y que ha traído algunos de sus libros a Chile, desde hace unos meses.

En La soledad del lector, la novela por la que Ann Beattie comparó a Markson con Beckett, no hay ninguna referencia a Salinger. Es importante decirlo porque esa novela se construye casi únicamente de referencias de otros escritores, otros músicos, otros pintores. Son ellas las que van llevando, por decirlo comúnmente, el hilo de la narración. Y es importante decir que el hilo de la narración es una frase común porque a medida que avanza, la idea de “hilo de la narración” se vuelve una frase antigua, como si perteneciera a otra época.

Conocemos más a Salinger que a Markson y es paradojal que lo conozcamos más, justamente, por las ansias de Salinger de ser olvidado. Markson es, ahora, una figura que aparece poco a poco, casi al revés de Salinger. Dicen que una de sus novelas fue rechazada por 54 editoriales, que fue amigo de Malcolm Lowry y que se emborrachó con Kerouac. Pero eso es poco, muy poco aún, para poder hablar con propiedad de Markson.

Foto: CHRIS DRUMM vía Flickr

*zancudo invitado

7 COMENTARIOS

    • creo que hace un paralelo, ya que son coetaneos y ademas estudiaron en la misma universidad, podria presumirse que tienen las mismas influencias, pero no los mismos intereses con respecto a su obra (uno llega al cine y el otro no le interesa). Independiente de su exposicion, se sabe muy poco de markson y mucho de salinger. Sus expectativas son diferentes a sus resultados.

  1. Se extrañaban los post de este zancudo. Me recordó otro que escribió sobre Carlos Fuentes. Paradojas y bondades de los escritores (des)conocidos.

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