No puedo botar mis revistas

Publicado el Martes 5 de marzo de 2013 | 26 comentarios | Archivado en : PERSONAL

revistas
por Paty Leiva

Me acabo de cambiar de casa. No puedo decir que no estaba acostumbrada porque sacando cuentas he vivido ocho mudanzas en mi vida, pero nunca será algo fácil. Menos aún cuando tienes mil cosas más que hacer y tu cabeza tiene que repartir atención y energía entre marcar los uniformes de mis hijos, conseguir cajas para embalar además de las labores diarias.

En las últimas mudanzas me ha penado el mismo tema: las revistas. Las amo, me gustan tanto que me suscribo a ellas, las encargo, las miro y las conservo como pequeñas joyas, pero en el momento que hay que trasladarlas y volver a darles un lugar en el nuevo hogar, me pesan literal y abstractamente. Pero desprenderme de ellas es aún más difícil.

Siempre pienso que en algún momento las voy a volver a necesitar, que las voy a querer ver más adelante, que después van a ser de culto (como mi preciada Vogue Septiembre 2009) o porque marcan una época. Otras razones para guardarlas son porque provienen de un lugar lejano y me costó mucho conseguirlas; porque la revista se terminó y no la editaron más; porque trabajaste o colaboraste en esa edición o porque aparece alguien cercano publicado.

También pienso que el día que ya no me interesen, le servirán a mis hijos para hacer collages bacanes. En fin, tengo una interminable lista de excusas.

¿Les pasa? ¿Sienten devoción por las revistas? ¿Cuáles conservan? ¿Les parece un objeto preciado, o las dejan pasar a mejor vida sin hacerse mayor problema?

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