Álbum Zancada: de foto familiar a una película

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por Dominga Sotomayor

Ese fue un viaje que hicimos con mis papás y mi primo Manuel, que ahora es arquitecto. Es el único primo de mi edad, éramos muy cercanos, casi hermanos. Esa foto la sacó mi mamá y recuerdo que realmente nos subieron arriba del techo del auto. Tengo muy vivo el recuerdo de lo alucinante que era!!

Hoy la veo, veinte años después, y obvio que la gente piensa “¿qué papá pone a su hijo en el techo del auto?”. Aún así, me hicieron la mejor imagen y mejor recuerdo de infancia que tuve. Nos amarraban con cuerdas, íbamos por caminos de tierra medios abandonados, no muy rápido, y recuerdo la depresión total cuando se acababa.

Mi película partió de esa imagen; primero escribí un cortometraje muy breve, que retrataba eso y la escena de cuando se cae la maleta, y después sentí que quería desarrollarlo más, que daba para un largometraje aunque no supiera en ese minuto dónde iba a terminar. Hasta ese momento era una recolección de ideas, de imágenes, de recuerdos, esa sensación de ir en el asiento de atrás y también ver a mis hermanos chicos, cómo juegan ellos, las cosas que hacen.

De Jueves a Domingo partió con esos recuerdos, esa sensación de estar en el auto. El asiento de atrás se va transformando y termina siendo casi como una casa del árbol, te vas apropiando del auto hasta convertirlo en tu pieza, y también esa frustración de no llegar nunca. Mi familia hacía viajes eternos… aunque Chile es así, una eterna frustración de viajar mucho sin llegar a ninguna parte. Me recuerdo de preguntar “¿cuándo vamos a llegar?” y siempre me decían que un poco más allá. Después llegábamos a un punto, mis papás visitaban a alguien muy rápido y partíamos al día siguiente.

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*Si quieres compartir una foto en nuestro Álbum Zancada, mándala adjunta en un mail titulado ÁLBUM a contacto@zancada.com con una propuesta de título, el nombre con el que quieres firmar y un pequeño párrafo sobre la foto (la foto debe medir 600 pixeles de ancho). Y si va con nuestra línea editorial, felices la publicaremos.

11 COMENTARIOS

  1. Muy lindo el recuerdo y bien pintoresco, de hecho también recorrí Chile en auto con mi familia hartas veces y sé lo que se siente apropiarte del asiento de atrás.
    Lo único que te puedo criticar (y super en buena) sería lo de tu primo Manuel, ¿qué tiene que sea arquitecto??? ¿Influye en algo en tu historia? “típico chileno” en que inflan las profesiones y no las características que realmente importan de las personas.
    Saludos!

    • no se la intención que tuvo la autora del post al poner eso, cuando lo lei pensé que diría algo más adelante al respecto, pero acá se usa harto definirse por la profesión, incluso cuando recién conoces a alguien hay gente que es lo primero que te pregunta o te menciona. No le veo una mala intención, sino una mala costumbre adquirida.

  2. es una bonita historia de una foto, me pasa también que veo “escenas” de la vida y las convierto en película en mi cabeza, me siento identificada con eso, a muchos le debe pasar

  3. Me gustaron la foto y la anécdota, me trajo nostalgia a viajes cuando yo era niña. Mis papás tenían la costumbre de partir de noche, me encantó, porque le dio todo un toque aventurero a estos viajes. Nos despertaron en medio de la noche y seguimos durmiendo en el auto: mis dos hermanos arriba de los asientos traseros y yo, la más chica, dormía en el piso, en el espacio entre los asientos delanteros y traseros, donde me hacía una cama improvisada con frazadas y cojines. Claro, si uno lo piensa hoy, es súper peligroso andar así, sin cinturones ni nada, pero igual fue bacán, porque así dormimos toda la noche y cuando despertamos, ya no faltaba tanto para llegar y los viajes no se nos hacían tan aburridos. Y para el desayuno paramos a hacer picnic en algún lugar bonito. Y el otro recuerdo es ya de más grande, yo tenía como 13 y mi hermano 17 y un día en las vacaciones recorrimos una isla durante todo el día y mi hermano y yo viajamos parados en el auto, asomándonos por la ventana del techo. Fue súper entretenido, porque así teníamos la media vista y me sentí de lo más top con el pelo al viento. Hasta que pasamos por un pueblito, donde en la plaza había como 30 hombres sentados y TODOS empezaron a silbarme y gritarme weas. Fue justo esa edad en que todo me daba vergüenza, así que me puse roja como un tomate y el resto del viaje lo pasé sentada, jajaja.

  4. Cuando era chica mi tío me dijo que si me gustaría ir de viaje al sur, como yo no sabia lo que era “el sur” le dije que si, tenia como 4 años, partimos en caravana familiar por la carretera austral y yo después de unas horas en auto empecé a preguntar y cuando vamos a llegar al sur?, me sentía estafada porque no llegabamos nunca, yo pensaba que ir al sur era ira un lugar definido, como ir a la playa, sabes que llegaste porque empiezas a ver el mar, pero aquí no llegabamos nunca a ningun lado , jajajaj, bueno nosé cuanto tiempo viajamos por la carretera, obvio que después llegamos a un camping, y anduvimos por muchos campings, pero ya despues empecé a echar de menos mi casa, y como en ese tiempo habian dado E.T en la tele, yo de vez en cuando paraba el dedo y decía:”mi casa, mi casa”.

  5. Que linda foto y que linda historia. Me imagino que debe haber sido muy entretenido andar en auto amarrado a la parrilla por caminos poco habitados, sobre todo a la edad de los niños de la foto. Toda una aventura.

  6. me acordé de los viajes al sur el verano. guardo de recuerdo las mejores risas, historias y leseras que hacíamos en el auto con mis papás y mi hermano.

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