Las técnicas del Encantador de perros: un tema “peludo”

Publicado el Lunes 5 de noviembre de 2012 | 54 comentarios | Archivado en : ANIMALES


por Paulina Andreu

Hace unos años hice un magíster en comportamiento animal enfocado en mascotas. Desde entonces, cada vez que alguien se entera que soy etóloga (especialista en comportamiento animal) me comentan lo encantados que están con el Encantador de perros. Y yo no puedo evitar decirles, con todo respeto, que sus técnicas dejan mucho que desear. Antes que me lluevan las críticas, dejen que defienda mi postura:

Hoy en día sabemos que para tratar exitosamente a un perro con problemas de comportamiento, independiente de la gravedad de su condición, tienes que hacer dos cosas: “hablarle en su propio idioma” y traspasarle la responsabilidad de sanar al perro al dueño.

Me explico. Actualmente hay muchísima investigación sobre el comportamiento natural de los perros. Sabemos que son animales sociales y sabemos cómo se controlan y se educan entre ellos. Usando ese conocimiento, podemos decir que los perros se comunican básicamente por lenguaje corporal, rara vez usan la violencia (sus peleas son ritualizadas, es decir, no hay real intención de herir al otro) y tienen una rígida estructura social jerarquizada. Y es por esto que a César le va tan bien con ellos, porque usa ese lenguaje corporal para mostrarles que él manda.

Y eso está muy bien, pero cuando no le funciona ser el individuo alfa, pasa a usar sus castigos que no tienen nada que ver con lo que haría otro perro, es decir, deja de hablarles en su idioma. ¿O alguien ha visto alguna vez a un perro ahorcando otro perro o usando shocks eléctricos para que se esté quieto? Eso es lo mismo que si alguien te mordiera para mostrarte que quiere que te calles. Lo más probable es que te calles, pero ¿es esa la mejor manera de pedírtelo?

Y esa es mi crítica central hacia César Millán: con todo el conocimiento que tenemos hoy sobre el comportamiento canino ¿cómo es posible que siga usando técnicas tan anticuadas e agresivas? Es como si en los colegios siguieran usando la palmatoria para castigar a los niños que se portan mal.

Por otro lado, él no logra transformar a los dueños en el individuo alfa. No les enseña a tener esa “energía” que a él le sale tan natural y le funciona tan bien. Sí que se los dice y le resulta con las personas que tienen una personalidad más fuerte, pero ¿qué pasa con las personas más pasivas o de edad? Considerando que es el dueño el que vive con el perro y que el perro tiene un vínculo con él (no con César) se hace imposible pasar al segundo punto que indiqué más arriba: el dueño es el responsable de sanar al perro. No puedes pedirle a una viejita dueña de un pastor alemán agresivo que permita que le muerda las manos hasta convencerlo de que ella manda. Hay otras maneras de lograr transmitir la dominancia del dueño sin nunca tocar al perro ni poner en peligro a nadie.

Por último, uno de los errores más graves que hay con la mirada de César es que él trata todos los problemas como si fueran problemas de dominancia. Pero ¿qué pasa con los perros que tienen fobias o ansiedades severas? La mayoría de los problemas de agresividad son por miedo, es decir, el perro ataca porque tiene miedo que lo ataquen a él. Por lo tanto, al aplicar técnicas de corrección de jerarquías no estás apuntando al real problema del perro y es en estos casos donde yo veo que él tiene mayores fracasos, porque no se está poniendo en el lugar del perro.

Aquí hay que tener muy claro que esos problemas no ocurrirían en animales viviendo en su estado natural. Los perros salvajes no tienen fobias ni ansiedades, esas son cosas que sólo se desarrollan en animales que viven en cautiverio. Y es por ello que lo perros callejeros son tan equilibrados, pues están viviendo en su estado natural pero en un ambiente urbano. Al ser estos problemas causados por el hombre, pierde el sentido usar técnicas derivadas exclusivamente de su comportamiento natural. Lo que se hace es usar los mismos tratamientos que se usan en los seres humanos y adaptarlos al lenguaje perruno.

Yo no digo que él no ame a los animales y sea un maldito maltratador, al contrario, claramente tiene un vínculo amoroso con sus perros y hay muchas cosas que dice que son ciertas. Pero alguien que le está enseñando al mundo a educar a sus perros tiene que estar al tanto de las investigaciones y tratamientos actuales.

En fin, este es un tema que da para mucho, pero sí me gustaría pedirles a todos los que tienen collares de ahorque que los boten a la basura. Que nunca jamás usen electricidad para controlar a su perro y que entiendan que ponerse firme con ellos no significa castigarlos constantemente. Los perros son animales muy inteligentes y muy capaces de cambiar su conducta y aprender de nosotros si sabemos como “hablar” con ellos.

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