Entrevista: Alberto Fuguet sobre Cinépata, su nuevo libro-bitácora

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Vía Cinepata.com

Nuncio Belardi de Cinépata.com entrevistó a Alberto Fuguet unos días antes de su presentación en la feria del libro, donde lanzó oficialmente “Cinépata” (una bitácora) a través de editorial Alfaguara, que además de traer suculentos apuntes, cuentos, fotos y reflexiones en primera persona en torno a su pasión: el cine; incluye como bonus el DVD de su película Música Campesina (gratis y legal, como es Cinépata mismo). Esto es lo que conversaron:

En el libro se repiten lo nombres Truffaut, Assayas, Malle, Rohmer. ¿Son estos los directores clave de tu canon personal o al final las películas importantes de uno tienen que ver con el momento en que se ven más que con las películas mismas?

Sí, esos cineastas que mencionas son parte de mi canon. Lo que pasa es que son más emotivos y también tiene que ver con; perdona la pedantería de la frase que voy a decir: uno siente que son más cercanos a uno en la parte humana y a nivel de cómo uno podría filmar. Al final este es un libro no sólo de un crítico. Yo siempre lo he sentido y lo he dicho: soy un crítico frustrado desde el primer día, y muchos críticos lo son; o no frustrados, pero sí son gente que quiere hacer películas, no todos, pero si hay muchos, y Truffaut y Godard y Assayas fueron críticos de cine que pasaron a filmar. Creo que también hay estupendos novelistas que son súper buenos críticos, entonces uno termina identificándose o enganchando no solo con cineastas que te parecen buenos, si no que también filman cosas que a ti te gustaría filmar, incluso a nivel económico, que podrían hacer cosas que tú podrías hacer. En ese sentido, soy muy poco fan de Lucas o Spielberg, porque nunca me vería filmando o escribiendo Indiana Jones. No sabría cómo. Al final tu canon personal se mezcla con tus gustos, con tus momentos y mi impresión es que a los 16 años ver una película densa de Fassbinder te puede enganchar mucho y eso habla también de quién eres o de quién vas a ser. Yo no enganchaba con ese tipo de cine a los 16 y recién ahora lo puedo apreciar más, pero no me marca en un antes y un después. Tiene que ver más con una educación sentimental.

Cinépata es el nombre del libro, no obstante la palabra cinéfilo sale mencionada muchas veces. Un Cinéfilo vendría a ser, según el libro, alguien que se educa viendo cine, que busca otros mundos en las películas, que sobrevive y se refugia en ellas y que también adquiere ventajas para la vida gracias a ellas. El cinépata es todo lo anterior pero multiplicado por más. ¿O no? ¿Cuál es la gran diferencia?

Creo que cinépata es un poco más intenso, está en la palabra: pata, viene de patología, y de hacerte cargo de ella en vez de esconderla. Casi mejor, estar orgulloso. Paradójicamente hoy me siento más cinéfilo que cinépata. Pero la idea es recordar cuando era más cinépata. Creo que dejé de ser tan cinépata cuando empecé a filmar. Ahora, de vez en cuando me bajan ataques de cinepatía, a pesar de que ya he filmado y un poco me dedico a esto. Por eso mi voz se fue dañando. Por ejemplo, en la radio terminaba mojado peleando con Héctor Soto y Soto no peleaba conmigo, yo peleaba con él, o con el mundo, y claro, eso me terminó dañando la voz. Y lo mismo con este libro, yo lo había entregado en diciembre e iba estar listo en mayo, y al final la editorial optó por sacarlo ahora. Entonces, le pregunto a mi editora si le puedo agregar al libro algunos artículos nuevos que había escrito este año, que considero claramente que son artículos psicópatas, que no vienen mucho al caso, pero conectan y llaman la atención, son provocativos. Por ejemplo, yo sé que molestó mucho lo que escribí de Moonrise Kingdom. Pero volviendo a la diferencia entre cinéfilo y cinépata, quizás cinépata no sea verlo todo, pero lo que ves lo enfrentas, quizás más preparado, listo para amarla o destruirla. Y también hay algo al escribir de cine. Escribir es más colectivo y también es un espectáculo, uno tiene que lograr que la gente vaya al cine, comente la película, si la película es mala, que la vayan a ver igual, a mi me parece que una crítica negativa, si está bien escrita, igual te produce ganas de ver la película: ¿será tan mala?, ¿será tan asquerosa? Y siempre es importante relacionar la película en su contexto, porque en el fondo, las películas extranjeras ya tienen muchísimas críticas. Qué se va a decir de distinto acá, hay que ver cómo esa película que a lo mejor viene súper aplaudida se ve acá. Tiene que ver un poco con el documental que acabo de terminar: cómo una película que no tuvo ninguna importancia en su lugar de origen, se volvió acá una película clave.

Dices que antes necesitabas más el cine, que ahora eres más cinéfilo que cinépata, que ahora ves menos. En el libro también lo mencionas. ¿A qué crees que se debe eso?

Sí, pero tampoco hay que confundir cantidad con calidad, aunque es verdad que cuando uno es más joven ve más. Creo que un verdadero cinéfilo, hasta los 21 años, si le hacemos el test de la blancura, más allá de la vida que le ha tocado, ha tragado mucho cine. Se traga mucho al principio. De ahí a pasar a ser alguien que no ve ninguna o que ve sólo el estreno oficial elegante del mes, me parece que eso sería triste. No sé si tiene que ver con madurar o si tu vida ha mejorado, sea algo emocional o económico, o si has crecido, o que estás reprimiendo una parte tuya. O sea, me parece bien que no veas películas como Aeropuerto 79, pero creo que es peligroso no ver ninguna, me parece que seguir viendo cine es algo importante para ir enfrentándote a tu propio ser. Creo que el cine, tal como los libros, te golpea, te llena de ideas, te inspira, te genera odio. Yo creo en el poder del cine y este te puede hacer cambiar muchos aspectos de tu vida o por lo menos ponerlos en duda, entonces el no acceder a eso, me parece sería triste y peligroso.

Pero es verdad que ahora lo necesito menos, no sé, pero tampoco es tan así, es como que alguien diga: necesito comer menos, pero de ahí pasar a la desnutrición, no.

Quizás tiene que ver con que uno ya sabe dónde buscar, qué ver y qué elegir.

Sí, uno se ha ido cultivando. Ahora, ver puro arte también puede ser dañino para tu salud. Por ejemplo, el año pasado me tocó ver buena parte de las películas de estreno y por mi cuenta veía mucho torrent y me di cuenta que El planeta de los simios: Revolución era mucho mejor película que mucha de las cosas arty que yo estaba viendo. Y a veces en un festival de cine dan muchas ganas de arrancarse a ver algo de Cameron Díaz, porque ya estás chato, asqueado y con ganas de suicidarte. O sea vengo llegando de un festival de cine y lo pasé pésimo, hay que tener cuidado con lo que uno quiere porque lo puedes lograr. Sobre todo en Gijón, me acuerdo que estaba terminando este libro y me iba a ver películas y me tomaba pastillas para dormir y me iba a la ultima fila, o me metía con mi iPod y escuchaba música o un programa de cine porque sentía que la vida no estaba en la pantalla, entonces estaba aburrido y escribí mucho, terminé el libro en diciembre, allá en Gijón.

Hablas mucho de la cinefilia en el libro y mencionas que hay una conexión directa entre cinéfilo o cinépata y la cinefilia, o sea que luego de ver una película hay que comentar o leer o escribir…

O IMDBmear o Metacriticar. Bueno, creo que cuando un cinéfilo parte, no tiene con quién compartir, entonces la posibilidad de encontrar a otros se vuelve más difícil, pero cuando pasa, es como el fútbol, encuentras a más persona con tu camiseta, con la roja.

Y antes era más difícil, no había internet.

Claro, pero a la vez era más personal, era más carnal, supongo. Tenía una cuestión más de investigador, más de Christian Ramírez, de recortar revistas, de hacer tu propio libro, pero también requería de encontrar gente, de tener que abrirte para armar tu grupo o, lo contrario, volverte un psicópata al no ser capaz de juntarte con nadie y, tipo Norman Bates ir armando tus libros, tus recortes, tus VHS, pero sí, implica volver tangible algo que no es tangible, ya sea hablarlo, tener el recorte de la revista. Finalmente, tiene que ver con qué vieron los otros y enfrentarte a tus propios sueños, yo creo que el cine tiene harto que ver con los sueños.

¿En qué sentido?

El otro día vi Frankenweenie y me decepcionó bastante, y justo me tocó verla el día de su estreno mundial, algo que no siempre pasa, y uno lee después las críticas y todos vieron otra película, y eso es bien fascinante. Además, estoy tratando de volver a eso de no saber nada o muy poco antes de ver una película, porque uno tiende a saber mucho y en mi época uno no sabía tanto. He estado leyendo harto sobre la película Psicosis y la gente no sabía que iba a morir Janet Leigh y para la gente de ese tiempo eso debe haber sido algo bastante impresionante.

Háblame de esa nueva definición con la que de un tiempo a esta parte se ha tildado a los directores y que también mencionas en el libro: “el primer”. El primer Woody Allen, el primer Scorsese, el primer Tim Burton. ¿Qué es eso de “el primer”?

Cada carrera es distinta y uno de los grandes riesgos de triunfar, es tener acceso a plata y en el caso de Woody Allen es un problema de incontinencia, creo que debería filmar menos, perfectamente se podría tomar un break. Pero lo he dicho mil veces, prefiero siempre una película mala de Woody Allen que una buena de Caiozzi, por ejemplo. Ahora existen cineastas que van creciendo o madurando y nunca fallan, es como los atletas, uno alcanza el peak en cierto momento. Ahora, el caso de Tim Burton es el más marcado y pavoroso y triste, viendo el corto original de Frankenweenie, que adelanta mucho las cosas de El Joven Manos de Tijeras, que fue una película muy importante para mí, se percibe que está el mundo y los temas de Tim Burton, pero la estética no lo había agarrado, y ahora la estética se lo comió. En todo caso, no creo que todos los cineastas sean “primeros”, incluso Woody Allen. A mi me encantó Media noche en París y no odio Vicky Cristina Barcelona; o Eastwood que pasando los 75 años, quizás está mejor que en los 70s; o Rohmer que estuvo perfecto hasta los 80, y su caso fue muy interesante: se metió con gente joven y al final sus temas eran como teen y tenía 90. No creo que todos tengan que envejecer mal. Pero sí, se da, es una tendencia.

Quizás tiene que ver con el hecho de que cuando partieron tenían más hambre, algo que también sale en tu libro, esa hambre de hacer cine como sea y ahora que son exitosos, quizás ya no les importa ni les cuesta tanto…

Es que volvemos a lo que hablábamos antes, yo creo que un buen director de cine debería ser cinéfilo y, mi impresión, si hiciéramos una lista, podríamos ver muy fácil quienes son y quienes no son. Y en Chile, particularmente, hay muchos directores de cine que no son cinéfilos y que son, lo que llamo yo, publicistas con culpa, o gente con ideas políticas y que tienen otra forma de expresarse. Me parece que un cineasta bueno es un huevón que está cagado y que no sabe cómo expresarse de otra manera y que puede ser un latero a la hora de las entrevistas o a lo mejor no es capaz de escribir o hasta de mandar buenos mails. Creo que hambre tienen esos españoles que están haciendo películas de terror en Hollywood, en inglés (Rodrigo Cortés, Juan Carlos Fresnadillo, Juan Antonio Bayona), ellos tienen hambre, ellos son capaces de matar y conseguirse a Ryan Reynolds para una película y meterlo dentro de una caja. Pero ojo que hambre no solo basta, también se necesita… cuál sería la palabra: vida o muerte: si no filmo me muero, si no cuento esto, me mato. Y creo que los cineastas que me gustan tienen eso. Ahora tampoco fetichicemos el término. Está lleno de directores cinéfilos que tampoco son buenos, eso es verdad.

¿Qué es ser crítico? ¿Cualquiera puede serlo?

Supongo que primero tienes que saber escribir, y, lo he dicho, tienen que ser casi mejor que los cineastas, aunque no sé lo que significa eso, pero como frase me gusta (ríe). Escribas bien o mal de una película, tiene que ser inteligente, no se trata de ser sólo un troll, tiene que tener principios. Creo que la crítica es un genero literario. Creo que la crítica, tal como el cine, tiene que luchar mucho con otras tendencias, como Rotterdam o Gijón que ya lo hablamos, ese cine de autor autista y repetitivo. La critica tiene que luchar mucho contra su hermano o su primo en primer grado que es la crítica académica, que es la crítica fome. Cuando uno lee una critica académica o una tesis, uno no entiende nada y no te dan ganas de leer ningún libro. Creo que un crítico tiene que ser un kamikaze, un terrorista, tiene que ser como el tipo de Casi Famosos, el Philip Seymour Hoffman. O sea, en el mundo del rock tiene que ser más rockero que los rockeros. Debe ser exagerado. Tiene que ser incluso un payaso, tiene que tener pasión, tiene que ser un freak. Yo leo mucha crítica antigua, a pesar de que hablen de películas que nunca he visto, por el puro placer de leerlas. Si lees a Pauline Kael, o a John Simon, o Anthony Lane, uno se ríe, y cuando veas la película, puede que se te olvide lo que dijeron, pero sí te acuerdas de lo bien que lo pasaste cuando leíste esa crítica. Por eso creo que los libros de crítica funcionan, a mi me entretienen, tengo una colección, y ahora Una Vida Crítica de Héctor Soto viene de nuevo, será reeditado por la UDP como con 100 páginas más. Y ese libro, curiosamente, salió y se agotó.

Tres conceptos de los que hablas en el libro, cuéntame un poco más de ellos. Son el Cine Garage, los nuevos medios digitales y los No Lugares.

Este es un libro como post análogo, en el sentido que yo quería escribir de cine, quería juntar mis cosas de cine. A mi cada vez, literariamente, me interesa más lo que se llama escribir cine y ojalá en cine, tratar de filmar literatura, por así decirlo, filmar personajes, filmar momentos, filmar todo lo que la literatura te puede dar. Y para este libro, con mi editor, decidimos ponerle una fecha como de inicio, y claramente era post Se Arrienda, entre otras cosas, porque antes de Se Arrienda yo ya había escrito largo en Apuntes Autistas. Y mi vida cinéfila cambió. Mi vida entera cambió después del estreno de Se Arrienda. El tratar de compatibilizar las tres cosas que tú mencionas, y ser un cinépata, que es el nombre del libro, tiene que ver con definirse como cinépata, tratar de no contestar nunca más, aunque igual a veces las contesto, esas preguntas como: ¿cuál es tu director favorito?, o ¿eres escritor o eres cineasta? Qué te importa, eso es lo que yo respondo ahora: qué te importa. Acaso no es lo mismo. Y hay tres cosas que han ocurrido en estos últimos como 5 años y que han sido suficientemente importantes para mí como para poder hacer un libro, por así decirlo: la posibilidad de la revolución digital, la posibilidad de poder hacer películas baratas, y por lo tanto eso da paso a poder hacer cine garage, y tener la libertad de poder hacer lo que tú quieras sin tener que depender de otros. O sea, yo tengo pendiente un artículo o un ensayo o una novela quizás, sobre como no se hizo Perdido, que acá en el libro sale un trozo. Las cosas que me tocaron vivir llegan a ser pornográficas, o sea, son cosas que no le deseo a… bueno, puede que mis peores enemigos quizás se los deseo (ríe). Pero yo viví todo, yo estuve 3 semanas bajo la nieve en Berlín, estuvimos en cócteles pidiendo plata, postulando al puto Ibermedia. Y cuando la gente me dice que soy un resentido: sí, algún problema; o me dicen: hablas por la herida, y por dónde quieres que hable, les digo. Cinépata, productora y sitio web se creó todo a partir del odio (ríe), de la mala suerte, del fracaso, del no voy a aceptar que la sociedad me obligue a fracasar en algo que yo quiero hacer. No es que yo quiera triunfar, tampoco se trata de ganar plata, simplemente quiero algo que en literatura nunca había ocurrido. En literatura uno sabe que si tu libro no le gusta a una editorial grande, igual puedes salir en una editorial más chica o puedes auto-publicarte. A mi ser escritor me ha ayudado mucho para poder ser ahora el cineasta que quiero ser, o la persona de cine que quiero ser.

Y sobre los no-lugares, tiene que ver con que ya me aburrí de aceptar un bullying de alrededor de 20 años, desde que yo existo como personaje que escribe o que muestro mis cosas al público. Desde que Matías Vicuña iba a una discotec, que me dicen que esos lugares no son chilenos, o una vez a la salida de una función de Velódromo alguien me dice: no está mal, pero puta que es poco chilena. En fin, cosas así. Los no lugares van desde los malls a los aeropuertos; del Esso Market a los hoteles, donde se han hecho buenas películas: desde El resplandor hasta Somewhere. Yo me crié viendo películas de catástrofe, tengo en una caja los DVD originales de Aeropuerto, la 75, 77 y 79, para mi son películas que atesoro y me sé los nombres de todos los personajes y todo eso. Entonces, a partir de las críticas negativas que tuvo Se Arrienda, del tipo que ocurre en no lugares, o sea basta, porque ocurre no sé, en un lava autos, o sea qué quieres, que lo ambiente todo en palafitos de Chiloé, que son lugares en los que nunca he entrado, nunca he alojado siquiera. Entonces, como que uno escribe una especie de manifiesto: estoy a favor del cine garage, estoy a favor de filmar en digital, estoy a favor del riesgo de no triunfar, que es algo que un cineasta tiene que tener súper claro, creo que es mejor que tu película la vean pocos, pero que sea gente que conecte. Y con los no lugares, siento que son mis lugares, y son lugares donde sitúo mis historias, lugares donde habito, incluso yendo al cine, que ya se volvieron no lugares, tanto así que ya no quedan cines en Santiago que sean considerados urbanos, o históricos, o arquitectónicamente increíbles, como el cine Cervantes en Valdivia, o todos los cines que menciono en este libro.

Híbrido, border, liminal. Estas palabras aparecen harto en Cinépata, el mismo libro también es un híbrido, tiene de todo, es como un sitio web con secciones y tú también has sido catalogado de híbrido, eso de que eres cineasta y escritor, que sé que te molesta…

Me carga y me gusta, depende de quién te lo diga. Pero sí, yo creo que lo híbrido es lo que está en el aire, y el libro tiene fotos también y viene con una película, con Música Campesina, porque también sentí que era un buen canal de distribución. Porque de la gente que quiere acceder a mis películas, algunos son gente que lee. Además que una película venga dentro de un libro me pareció mucho más legítimo que andar distribuyéndolo en una fiesta tipo Red Bull. Finalmente, lo que más quería era intentar hacer cosas relacionadas al cine pero por escrito, y jugar con la frontera y molestar a los críticos también. Yo desde que partí he tenido un lazo extraño con los críticos, por eso también escribo a favor de los críticos, como diciendo que yo no estoy en contra de ellos. Por eso hice 2 Horas: tratar de hacer una película emotiva en un lugar que no fuera emotivo. Por eso la idea de meter una película dentro de un libro, y no estar vuelto loco intentando estrenarla en cines, y bueno, también tiene que ver con entretenerse un poco, de experimentar, pero experimentar desde un sentido positivo, en el sentido que ojalá el libro se pueda entender, se pueda leer como una novela, de una, pero también en el orden que tú quieras. Para mí lo experimental tiene que ver más bien con la torpeza, en el sentido de no tratar de tener todo ordenado, el no tratar de tener un discurso súper globalizado. Este libro no es una auto-biografía, ni la historia del cine chileno de los últimos 5 años. Son retazos, es híbrido, pero ojalá se pueda leer tradicionalmente como se leían los libros hace 100 años atrás.

Cuéntame de tus próximos proyectos. ¿Qué se viene?

Bueno, estoy sacando este libro y estoy terminando otro, la idea es sacarlo para la pascua, como regalo de navidad para mi editor, es un libro como Cinépata 2, pero literario, se va a llamar Tránsitos. Me doy cuenta que últimamente he estado con más ganas de escribir ficción, o crear personajes, o mentir visualmente y acabo de terminar un guión largo, y siento que me gustaría partir una novela pronto. Porque saco este libro que es un híbrido de no ficción, aunque hay un cuento ahí, y luego viene Tránsitos que es como mis viajes por los libros, como mis tránsitos literarios, ese libro probablemente salga en abril. Después estamos esperando el estreno de Música Campesina en cinépata.com, que será en abril creo, y también acabamos de terminar un documental que ojalá empiece a circular a comienzos del próximo año en festivales del hemisferio norte y también queremos llegar al BAFICI. Se llama Locaciones: Buscando a Rusty James y es sobre La Ley de la Calle. Perfectamente pudo ser un capítulo entero de este libro, pero no quise poner mucho para no repetirme. Es mi último proyecto cinematográfico. Es un documental pero no es un documental, es un híbrido también y estoy bien contento con como quedó, es extraño, es raro. Creo que sería como un ensayo fílmico o una película súper cinéfila. Quizás en otra edición de este libro, más adelante, de bolsillo, podríamos cambiar y sacar Música Campesina y poner el DVD de Locaciones.

Y sobre Locaciones qué más se puede contar.

Es una película para la que entrevisté a mucha gente y me di cuenta de que somos muchos más cinéfilos y que hay mucha más gente que quiere a esta película. No sólo soy yo, lo cual es una sensación muy agradable. Creo que La Ley de la Calle, y esto es una de las cosas que aprendí haciendo el documental, es la película de mi vida, pero más importante aún, es la película que me cambió la vida.

5 COMENTARIOS

  1. Fuguet es un groso, a pesar de que “Mala Onda” sea la mancha negra en mi fascinación por sus libros, no dejo de seguirlo, es genial este tipo, “Se arrienda” está entre una de mis pelis de la vida, me deja pensando en cuántos estamos dispuesto a dar en arriendo por lo que queremos. Compraré este librito <3

  2. Fuguet es un grande, en parte porque, pese a la lluvia de críticas destructivas que recibe, sigue creando y siendo fiel a su estilo.

    Lo que sucede es que Fuguet ha sido un visionario desde siempre, hace un montón de años que ya trabajaba los temas que ahora son actuales, me parece que las malas críticas se deben exactamente a eso.

    Como joven, siento que Fuguet es uno de los grandes referentes para mi generación. He visto sus películas, he leído sus libros y no deja de sorprenderme, escribe cosas que alguien como yo escribiría, hay en él la lucidez dolorosa de los perdedores, perdedores que aún no saben que secretamente nunca lo fueron.

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