La venta del Litio

Publicado el Sábado 29 de septiembre de 2012 | 23 comentarios | Archivado en : SOCIEDAD

por Sur

Cuando hace meses conocimos la noticia de que las reservas de Litio que le pertenecían a Chile serían licitados a privados para que las explotaran pensé que gustosamente le regalaría parte de nuestro mar a Bolivia. Tengo la penosa sensación de que otros aprovecharían mucho más y mejor los recursos que tenemos y esta noticia me lo confirma.

La sensación que muchos tenemos por estos días en que SQM se adjudicó la primera licitación de los Contratos Especiales de Operación de Litio es la que probablemente muchos chilenos sintieron cuando la misma empresa fue vendida en los años 80 a precio de huevo y quedó presidida por Julio Ponce Lerou, ex yerno de Pinochet, quien es el mismo que hoy la encabeza.

Esta licitación ha provocado una serie de reacciones, declaraciones e incluso un recurso de nulidad que presentarán un grupo de senadores que acusan que lo que sucedió en esta ocasión no fue una licitación, sino una concesión encubierta.

En esta misma línea legal está el alegato que se ha escuchado respecto de que entrega del litio a privados es inconstitucional puesto que nuestra máxima ley establece que estos minerales el Estado puede explotarlos solo a través de una empresa suya o a través de Contratos Especiales de Operación. El abogado constitucionalista Patricio Zapata, que encabeza la acusación, considera que el contrato en esta oportunidad tiene pinta de licitación, pero en realidad es una concesión que hace perder el litio a Chile.

La venta del litio, la del cobre, la nueva Ley de Pesca, los derechos de agua en manos de Hidroeléctricas son muestras de que nuestro país no se vende, sino que se regala. Estamos disponibles para que cualquier millonario se lleve nuestros recursos naturales, los explote hasta secarlos y nos deje sin pan ni pedazo. Cuando todos sabemos que nuestra educación es mala y cara, que la salud pública no da respuesta a todos los que la necesitan, que las soluciones habitacionales son insuficientes y más y más, este arreglín entre Gobierno y privados deja un gusto más que amargo. Asqueroso, diría yo.

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