A Roma con Amor: Woody Allen, la realidad, la ficción y la imaginación

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por Mariana y punto

Ayer fui a ver A Roma con Amor, la última película de Woody Allen. Había escuchado malos comentarios pero yo encontré que, si bien claro que no está a la altura de clásicos como Hannah y sus Hermanas o Alice ni de mis últimas favoritas como You Will Meet a Tall Dark Stranger y Scoop, es todo lo que podía esperarme de ella: ingeniosa, chistosa, con actores secos y en una ciudad maravillosa.

En A Roma con amor se mezclan elementos de realidad y ficción sin ningún temor de confundir ni al espectador ni a sus personajes, y eso es lo que más me gustó de la película: que se tratara de esas cosas sencillas que parecen irreales pero pasan todos los días.

Un actor feo al que todos identifican como galán, un famoso que aparentemente no merece serlo y debe someterse a las preguntas tontas de la prensa (pero también a las bondades de la fama), una engrupidora profesional que resulta irresistible a pesar de lo evidente, un hombre que sólo canta bien en la ducha, un director de orquesta que siempre ha recibido malas críticas pero cree ser un adelantado a su época… todos personajes que además mezclan imaginación y realidad tal como pasa en las cabezas de algunos de nosotros.

Comentario aparte a lo linda que se ve Roma, lo bien que habla italiano Penélope Cruz (lo que me hace pensar que hacerla hablar inglés es una maldad innecesaria) y lo mino que es Michelangelo.

9 COMENTARIOS

  1. a mi me encantó¡¡
    sobre todo el personaje común y corriente que se vuelve famoso de un día para otro, muy gracioso.
    igual me quedé con ganas de más, hollywood me tiene mal acostumbrada a tener un desenlace…

  2. Ppfff… a mí me decepcionó terriblemente, ningún argumento sólido, puras tonteras sin pies ni cabeza, sin hilación entre ellas, el personaje de neurótico de w.Allen hiper manoseado, todo estereotipado hasta el cansancio… Mi amiga se durmió al poco rato y ni siquiera la desperté (cosa que habría hecho sí o sí en otra película) porque en realidad la envidiaba…

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