Resumen Candy, capítulo 19: Bitch, Please!

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por José Miguel Villouta*

Hola mis Zancadivas.

WhatsApp Bitches?

Habemus columna así es que espero que estén sentadas, preparadas con sus smartphones, la estufa cerca y la deyección con la que probablemente se alimenten.

No es que quiera insultarlas con esto de “la deyección” pero mis bitches, estamos en invierno, el cuerpo pide calorías y muchas de ustedes sólo pasan al dunkin donuts creyendo que con eso están. Y no. Tienen que aprender qué son las proteínas, los carbohidratos, las grasas buenas y entender para qué sirven. No comer como energúmena y el fin de semana llamar a su yunta para decirle “¡Ays, me lo he comido todo!” creyendo que ESO va a hacer que esté todo bien.

Sobre todo si son buenas para el copete.

Este invierno hay que alimentarse para que tener energías. Yo y mi hermana estamos tomando Maca, una hierba energizante con nombre de amiga chora. Uno cuando se levanta dice “¿Dónde está la maca?” y suena como si no estuviera tan solo.

Este invierno me ha tenido de acá para allá y me he acordado de algo. Cuando con mi hermana éramos chicos íbamos a una panadería donde la dueña corría de un lado para otro. Mi abuelo la bautizó -sin que ella nunca se enterara- como: La Poto Loco.

Y así fue en mi casa por mucho tiempo, todos decíamos “¿Vas a ir a comprar donde la Poto Loco?”, “¡Qué rica las empanadas de la Poto Loco!” o “´¡La Poto Loco vende unos panes gigantes. ¡Hay uno del Sí y otro del No!”.

Me pone una sonrisa en la cara el que los Villouta Reyes hayamos creído que la pujanza de La Poto Loco venía básicamente de su orto que la llevaba de acá para allá.

Pero bueno. Me he alargado mucho.

Y ya que estamos hablando de alargar este bodrio de texto, las invito a leer la columna-adentro-de-la-columna llamada “Soltero ¿otra vez? Putas que erís”.

Como sabrán, no estoy ni ahí con conocer a otros gays para hacer The Nasty. Estoy célibe porque quiero poner todo el líbido en el trabajo, sin embargo siento que es hora de que me desahogue y les cuente todo lo que sucedió hace un par de meses atrás cuando tuve las trenzas más sueltas que partículas en estado gaseoso.

Fue el psiquiatra el que me dijo que para poder curar mi insomnio tenía que “tener momentos de hedonismo”, una manera elegante de decir que me faltaba tirar.

Justo en Facebook un conocido comenzó con algo que yo hace tiempo no experimentaba: que me hablaran por el chat. Un mino. De mi pasado. El tipo en cuestión era un Ken de la era en que en mi vida consumía algo que llamaremos… ehhh… soda cáustica.

Este duende -sacado de un afiche de Bruce Webber- se fue borracho conmigo a mi casa una noche y como que a mí me quedó gustando. Siempre que lo encontraba en los antros me ponía jote, pero jote en la onda que menos resulta: en la onda pasiva agresiva.

A lo más que llegué fue a que me pillara en una esquina, me sacara la polera y nos dieramos patos. Es decir, me hiciera pintar el mono. ¿Fueron sentimientos verdaderos de parte de él? ¿Una apuesta?, nunca lo sabremos.

Pero todo el mundo me vio agarrar en una disco sin polera.

Lo que les acabo de contar me pasó más de una vez: que me usaran sensualmente. Pero la vida es justa y me la devolvió con el gusto de quebrarme en los años que vinieron. Después de que salí de la clínica ni los miré, algo que a los narcisistas les carga.

Y nada, comenzó a saludarme por el Messenger de Facebook y bla bla bla, y al parecer en alguna de esas conversaciones el asunto subió de tono. No me acuerdo. Pero quedamos los dos calientes.

Hasta que un día le dije: Ok. Si tanto insistes juntémonos a agarrar (con otras palabras). Cuando llega a mi casa, yo lo recibo en calzconcillos listo para saltar al ring-a-ling. El problema es que él llegó en onda “¿Pero no vamos conversar primero?” y yo “¿Quién andaba calentando la sopa acá?, ya, partiste” y comenzó a sacarse la ropa obligado por mí.

El resultado: él tragándose todas las cosas profundas que quería hablar conmigo y yo como pata de camello arriba de él. Pilucho. De 96 kilos y 1 metro 85.

El sexo fue malo. Malo en el sentido en que él se fue primero (en poco tiempo) y en el sentido en que fue silencioso. POR PRIMERA VEZ estaba teniendo sexo en mi departamento de soltero y ERA EN PUTO SILENCIO.

Así es que ahora cuando me manda mensajes monos, le digo “Ya, pero a mí me gustan con aguante” y él me responde que tiene aguante, pero yo sé que no. En mi opinión, es algo que uno a la primera cacha. Si me disculpan el juego de palabras.

Así es que Next.

La columna-adentro-de-la-columna de este post. Como siempre, una boñiga.

Pero wends, entremos a la dimensión Candy.

Esperemos que este capítulo no sea de la onda Grindhouse, porque ya estamos como Jack Bauer en ácido con lo del secuestro y las imágenes de crucifijos con la Virgen María en manos ensangrentadas.

Como siempre el capítulo parte con esa pianola aguda que cuando suena hace que todos los perros de mi barrio se muerdan entre ellos.

Oficialmente el episodio se llama “Después de un penoso viaje”. Es penoso ya que durante éste a Candy MACHETE la pescó menos que medusa marina.

La Voz que hace los resúmenes está usando por primera vez un tono de psicópata. Está feliz repasando el masoquismo que hace que las menores de edad ya sean adictas a esta serie.

“¿Dónde querrá llevarla?” dice La Voz. No sabemos, pero sí podemos concluír que es un lugar cool ya que tiene esto:

Tiene un Coffee House. Me lo imagino choro: con baristas, café orgánico y flyers de cómo tener a tu hijo en tu tina.

También la están llevando a una casa grande y cuando llega grita en tono de escándalo “¡¿Qué es esto, ¡Un Hotel!?” y lo dice como si fuera algo malo para una huérfana/secuestrada/esclava.

Candy cree que quien la tiene en custodia es el Jefe de los Secuestradores así es que escapa. Escapa de estar en un hotel rico, uno donde si uno tira las toallas al suelo en el baño… te las cambian.

El hombre la persigue, la agarra y la lleva al hotel aprovechando de hacer esto.

La llevan a una habitación donde hay dos mucamas. El hombre ordena que Candy sea atendida.

Por lo que vemos la van a bañar, pero lo raro es que no le van a lavar el pelo, lo que es terrible ya que recordemos que ha pasado DÍAS en el desierto. Debe tenerlo más asqueroso que chupar la barra del metro.

Candy tiene cara de terror con esta situación. No le gusta bañarse. En ningún capítulo hemos visto que lo haga.

Candy dice que ella puede hacerlo sola. Debe ser incómodo que alguien te bañe. No sé. Que te bañen bien significa que te tienen que lavar la chinita de adelante y la de atrás y eso es como: WTF?!

Lo más raro de todo es que las mucamas le dicen que un Señor George ha pedido que “la embellezcan”. Wow. Shit. Puede ser que a Candy la quieran limpia para lo que ustedes se imaginan: no apeste.

Candy les dice que ha sido secuestrada y Las Nannies se ríen y le dicen “cree que un secuestrador va a querer que le pongan ESTE VESTIDO?”. Candy se levanta y afortunadamente sucede esto:

La espuma de baño queda convenientemente puesta en las zonas genitales de Candy, ahorrándonos un momento de vómito. Por lo menos a mí. ¿Sabían que yo nunca he visto una chinita? En serio. Cuando aparece una en una Playboy o algo, como que corro la cara bruscamente y miro para otro lado. Yo hasta hace tres años pensaba que la vagina era un hoyito estaba al frente.

Candy -cachando que acá hay plata- inmediatamente cambia el switch y dice “¿Me van a dejar usarlo?”, nada de “¡Qué rico!” sino que usa su viejo truco de hacerse la sometida con su “¿Me van a dejar?”.

El famoso vestido es este.

Una variación de todos los vestidos que usa Candy como esclava.

Pensé que iba a ser un Miu Miu o un Christian Siriano o por último un Ay Carmela, pero no: es una jodida jardinera con pollera.

Llega el asistente del Señor G quien dice “Hemosa” mientras pone las manos así.

Esas son manos de que le van a correr mano.

Agrega que Mr. G “Estará muy satisfecho”, además nos enteramos de que G es “Un caballero Londinense”. Candy pone esta cara.

Luego grita ¡De Londres! como si fuera algo malo y es como: A ver, si tuvieras algo, ¡ALGO!, de cultura sabrías que Londres, esa tierra que está lejos de tu establo al que quieres volver, fue donde Anna Wintour comenzó siendo una It Girl.
Bitch, please.
Candy: Googlea Anna Wintour.
Sin embargo Candy igual como que la piensa porque según ella Mr. G, “tiene un rostro amable”.

Por rostro amable se refiere a un tipo buena onda que apoyó a Tomas González en los Juegos Olímpicos dejándose bigote.

¿Sabían que Tomás González a su vez se ha dejado el bigote para apoyar la carrera cinematográfica de John Waters?

Candy dice que “No hay que juzgar a un hombre por su apariencia, que MACHETE parecía malo pero era bueno” (MACHETE el hombre que le pegó, que se la cagó con el agua y que quería hacerla engordar).

Candy -que es más tonta que las piedras- decide escapar de toda esta abundancia que POR PRIMERA VEZ TIENE FRENTE A ELLA.

Sale por la ventana y camina por el borde de la muralla a varios metros de altura. De repente se agarra de una rama y queda colgando. Cuando logra llegar al suelo vemos como OTRO VIEJO LE PEGA UN AGARRÓN.

Al parecer es el subtexto de tooooodo este episodio.

Todo ha salido mal, y ¿de quién es la culpa?

De El Crucifijo de Las Hermanas Peña.

¿Se han fijado en lo religiosa que es esta serie Candy? Es como ver a esa monja joven de EWNTV que una vez le enseñó a unas niñas que querían iniciarse en la religión Hindú que eso era obra del demonio.

Yes, bitches, lo escuché con mis propios oídos viendo EWNTV.

¿Se fijan como el crucifijo feo tiene en su centro una especie de linternita? Es para cuando uno en la oscuridad no puede encontrar la cerradura?

Candy está en un calabozo, como ese que tienen en el bar de True Blood.

En el calabozo hay unos barriles. Son de una mujer alcohólica llamada Fran.

Candy sigue sufriendo POR QUE LA VAN A LLEVAR A LONDRES. Piensa en el PN, que está en una fiesta bailando con Rasta Girl que usa estos zapatos.

Rasta Girl se enoja con el PN: “¿Por qué no bailas más alegremente?” le dice. De repenete la fiesta se detiene. Adivinen quién llega:

MACHETE.

MACHETE irrumpe llorando a decirle a la Mamá de los Hijos del Demonio que han raptado a Candy. Todos se urgen ya que si la Señorita Ponyo se llega a enterar puede quedar manchado el nombre de la familia. La misma familia que la hizo dormir al lado de las yeguas que cagaban a las tres de la mañana.

La Tía Abuela dice que hay que rescatar a Candy sea como sea. Los Vecinos salen corriendo en auto a buscarla, es decir, a cruzar el desierto, algo que demora más de un capítulo.

Anthony piensa: “Candy, ten paciencia, yo te salvaré”. Mientras Candy le entrega una carta a las mucamas para que se la pasen al Comisario diciéndo que está siendo “raptada”. Las Mucamas -que son buena onda- arrugan el papel y lo botan.

Probablemente porque ya tienen demasiadas weas que hacer, además de andar pasando papeles de pendejas divas.

Candy tiene que haber puesto mucha resistencia con las mucamas y eso tiene que haberlas cansado. Me las imagino llegando a sus casas y contándoles a sus maridos que les tocó bañar a una PENDEJA DE MIERDA.

Los Vecinitos andan por el desierto quejándose de que en el auto en que van a rescatar a Candy, no es muy cómodo. Es decir, se hacen los más valientes, pero son los más hijitos de su papá.

Además -me doy cuenta- tienen el siguiente problema: tratar de ir lo más rápido posible a UN PUTO LUGAR QUE NO SABEN CUÁL ES.

Candy sufre ya que parte de la tortura incluye ahora que la lleven a lugares como este.

En ese lugar hay comida rica Y MÚSICA

Viene luego un montaje donde aparece Candy siendo nuevamente bañada por otra persona -en este caso es una mujer de color- y Los Vecinos teniendo que parar en distintas partes haciendo fogatas con caras de deprimidos porque se han dado cuenta de que se les han quedado los bongs.

Candy, aunque no lo crean, sigue viajando por las carreteras y le dice al Personal Assistant en tono de queja “¿Por qué me dan comidas tan ricas Y ME BAÑAN TODOS LOS DIAS?”.

No estoy fucking inventando.

¿POR QUÉ ME BAÑAN TODOS LOS PUTOS DÍAS?

Esa es una pregunta en la cosmovisión de Candy.

Él le dice que la idea “es convertirla en una señorita elegante”. Candy Contreras -como quiere ser cochina y rota- se baja del auto y se mete en esto:

En un charco de barro donde probablemente ¿qué encontremos?: fecas de potrillos.

Lo que Candy no sabe es que la tortura continuará ya que EL HOMBRE TIENE MAS VESTIDOS NUEVOS PARA ELLA.

Llegan al Mississipi y Candy sigue sufriendo porque la van a llevar en un crucero de lujo, POR LO QUE NUEVAMENTE SE ESCAPA DEL CRUCERO DE LUJO.

En estos últimos capítulos escaparse es el nuevo caerse-de-hocico.

A Candy -que le gusta la paja- se esconde en una carreta que lleva montones de pajas.

¿Qué creen que pasa? Que la carreta se cruza con el auto de Los Vecinos quienes tienen una rueda pinchada. El Personal Asistant les pregunta si han visto a Candy y Los Vecinos, luego de pegarle al hombre, le roban el auto y salen RAJADOS A BUSCAR A CANDY A UN PUTO LUGAR QUE NO SABEN CUÁL ES.

Candy por su parte está caminando por la línea del tren. Está “tratando de alejarse todo lo posible” de la buena vida higénica que le deparaba.

Cuando ve que hay una estación de tren cerca se alegra, pero luego se da cuenta de que está el auto del secuestrador (donde están Los Vecinos), por lo que ESCAPA NUEVAMENTE.

No sé. Esta comedia de las equivocaciones me tiene chato. ¿Qué es esto? ¿Teatro en Chilevisión?

Peeeeeeeeeeero el PN ve que Candy se sube a un tren mientras ella canta “Y no me digas pooooobre, por ir viajando así”.

El humo que tira el tren es este.

Es un humo con colorante.

A Candy le da lo mismo para donde vaya el tren. Lo único que importa es que “esté en América” donde esta el Príncipe Nazi y no Londres donde está el Principe Harry.

Cuando el tren se detiene, Candy abre la puerta del vagón, ve que hay un funcionario de ferrocarriles que le para los carros (disculpen nuevamente el juego de palabras) por ir de colada. Candy salta del vagón y sigue corriendo.

Esto es como The Amazing Race.

Candy corre por un bosque haciéndo cardio sin parar. Cuando se cansa pasa esto:

Se cae de hocico. Como en todos los capítulos.

Al día siguiente Candy se despierta y capta un aroma que no es el suyo.

¿Dónde creen que ha llegado?

AL PUTO PORTAL DE LAS ROSAS.

Oooookey, la vida es redonda y yada yada yada. Candy está feliz: podrá estar cerca del PN que le gusta más que contar plata.

Ambos se encuentran en una escena romántica estilo The Notebook. El PN le dice “Sabía que volverías” como si Candy fuera un perrito hambiento.

¿Qué chucha sabe él si Candy iba a volver o no?

Llega Tía Abuela en onda “A esta mina la secuestraron, por qué chucha está acá?”.

Y una vez más -en esta serie donde tooooodo se repite- a Candy NO LE CREEN que se ha escapado.

En eso llega en auto el Personal Asistant que la ha secuestrado y todos onda “¡¿Lo Conoces!?”. Del auto se baja además Tomás Gonzalez quien -irónicamente- le dice a la Tia Abuela que lo único que ha querido hacer mientras Candy se ha escapado, es volver a traerla a la mansión de los Legan.

Pobre Candy.

De fondo comienza a sonar Alannis Morrissette con Ironic.

Tomás González le pasa a Tatona una especie de pergamino donde una persona- que aparentemente está en la escala social más arriba que ella- le dice que ha decidido adoptar a Candy Blanca. No entendí el enredo familiar muy bien, pero el asunto es que Candy va a tener el mismo apellido que el PN.

Será una Legan.

Candy, lo conseguiste. Valieron la pena los mojones de las yeguas.

Nos enteramos que Los Vecinos le han escrito -cada uno por separado y con sus manos callosas- una carta a esta persona misteriosa para que la adopte.

Al parecer Tatona está jodida porque tiene que obedecer. Candy se urge porque la vieja la recibe mal, pero luego se alegra porque podrá “Vivir con Anthony” y pegársele como una lapa.

Miren la cara del PN.

Es cara de “voy a volver a poder salir a cabalgar con Candy sentándola adelante mío”.

Y el capítulo termina así: La voz nos dice que Candy tiene “los ojos llenos de lágrimas, pero que son lágrimas cálidas, que borran todas las amarguras pasadas” y por amarguras pasadas NOS REFERIMOS A SU VIDA ENTERA, que comenzó cuando su madre la dejó botada en la nieve RECIÉN NACIDA.

Y eso, mis bitches. Log Out. The End.

Las dejo porque tengo que dormir.

Pero recuerden que las Amo Mis Home And Healthers, mis Fucks Lifers mis Glitzers.

No me extañen.

Joche.

*zancudo invtado

27 COMENTARIOS

  1. la chinita????? what?? qué nombre tan gracioso…aparte de esto lo único que pienso es que Candy andaba toda urgida por escaparse en las más arriesgadas situaciones y andaba siempre con la maleta???

  2. Jajajajaja! “Joche” no podí!!

    Pa variar me morí de la risa con tu resumen!!!

    I am fans to you! Te leo en zancada, te veo en Hora 7 y en intrusos

    Seco, más encima rico. Porque hay que reconocer que tu obseción por el body ha tenido sus frutos.

  3. Pero que buen resumen y comentarios como el pato fres jajaa morí de risa sobre todo con las historia dentro de historias y estoy de acuerdo contigo la primera cacha lo dice todo…..

    Saludos!

  4. La verdad es que nunca vi Candy y es primera vez que leo esta columna, pero una vez más caigo en cuenta que ni la niñez es inocente, que los amores sufridos son la sal de la vida y que los gringos son bien malos pa la ducha.

  5. me muero de risa! buena Villouta pucha que me gustaba escucharte en la radio en las mañanas…..
    No te creo lo de la chinita.

  6. joche! sos un genio xD
    me re-meo de la risa con los resúmenes!
    (pero más aún con los nombres de las fotos, debo admitirlo jajaja qué vuelvan!)
    graciaaaass! 🙂
    un gran abrazo JM

  7. Josee se llama empanada, chinita?? jaja, bueno quizás empanada es más cuma…que cuma decir cuma…
    pero da lo mismo, me rei mucho, esperaré el próximo capítulo

    🙂

    ai laviu Villouta desde que salías en R&P con tu melena

  8. jajajaja buenisima la columna!!!
    Yo vi toda la serie de Candy cuando era chica y sufria con ella jajajjaa
    de verdad que todo tiene otra interpretación ahora q soy una viejota

    saludos!!!
    y te queremos Joche

  9. XD jajajajaja primera ves que lo leo y mateeee de la risaaaa jajajjaaaj!! porque he visto como 500 veces cada cápítulo! jajajjajjajja!!! José Miguel, debo corregirte… Candy no es adoptada por los Leagan…sino por los Andrews, que son más bacanes, y tienen más plata… los Leagan puros pollos no más sobre todo la pelá y mala leche de la Lissa XD…
    Eso… me rei mucho… excelente!!

  10. Excelente!!!! uta que manera de amenizar el día con “the other side of” Candy….super buena columna Villouta, como siempre no mas pue’!!! Much Love!

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