Sobre la muerte de Carlos Fuentes

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por Cristóbal Carrasco*, foto: gentileza de Editorial Afaguara

Me importan dos frases de todas las que he leído sobre la muerte del escritor mexicano Carlos Fuentes. La primera la leo en la ventana de un chat: “Le pasó lo mismo que a todos nuestros próceres. Lo que logró fue joven, y después se dedicó a cagarla.” La otra la leo en twitter, casi por azar: “Escribió grandes novelas, tuvo fracasos honorables pero siempre se sentó a escribir, a pesar de todo.”

Pienso en las frases porque no solo hablan de Carlos Fuentes -de quien podría decir yo muy poco- sino porque hablan de todos nosotros. Todos fuimos más entusiastas en nuestra juventud. Quizás todos fuimos mejores cuando jóvenes, más talentosos y perspicaces, y quizás esas virtudes las vayamos perdiendo, pero lo peor, creo yo, es que se quiten las ganas de hacer algo. A veces pienso en esa gente que fracasa constantemente y no le importa, básicamente porque no le importa rendirse, y desconfío de ellos, básicamente porque yo no podría soportar el peso de perder. Pero seguramente ellos están bien, no porque les sea irrelevante perder, sino porque tienen pasión por hacer las cosas en las que fracasan.

Y para Fuentes no debió ser fácil. Para ningún escritor mexicano, en realidad. Imagínense que tres años antes que Fuentes publicara su primer libro, La región más transparente, Juan Rulfo lanzaba Pedro Páramo. Un año después, el increíble escritor mexicano Sergio Pitol lanzaba su primer libro y Jorge Ibarguengoitia -nacido el mismo año que Fuentes- ya había publicado tres libros. Nadie la tuvo fácil en México, pero Fuentes siguió escribiendo.

Y así y todo ganó el Premio Cervantes el año 1987. Y así y todo escribió tantos libros como pudo, hasta cansarse de escribir libros. Y eso es más de lo que uno puede decir de harta gente.

*zancudo invitado

17 COMENTARIOS

  1. Lo vi hace unas poquitas semanas atrás en la Feria del Libro de Baires. Se le veía bien, contento.

    “Yo despierto… Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro. No sabía que a veces se puede orinar involuntariamente. Permanezco con los ojos cerrados. Las voces más cercanas no se escuchan. Si abro los ojos ¿podré escucharlas?…” (Así comienza “La muerte de Artemio Cruz”, una de sus principales novelas)

  2. Leí a Fuentes en la U, en Literatura Hispanoamerica y como el dice joven “no sé le dio fácil” pero lo bueno es que no paro y nos dejo varias novelas para el recuerdo…

  3. Disculpen, sólo quiero comentar esta frase, la encontré tan tonta…

    ” A veces pienso en esa gente que fracasa constantemente y no le importa, básicamente porque no le importa rendirse, y desconfío de ellos, básicamente porque yo no podría soportar el peso de perder”

    Acaso tu nunca has perdido nada? todo el mundo pierde, todos perdemos a lo largo de la vida, y no una sino muchas veces… y no es que NO IMPORTE perder, a todo el mundo le importa…sino que uno se sobrepone y sigue adelante, eso es vivir.

  4. “lo peor, creo yo, es que se quiten las ganas de hacer algo”
    estoy de acuerdo… ojalá nunca dejes de escribir pq se te quitaron las ganas.

  5. Súper mala onda los dichos de la tal Carla, creo que hay una actitud injustificada de ataque a Cristóbal Carrasco, quien por sí solo, aporta todo el acervo cultural a este portal, dedicado más bien a lo light y a la frivolidad, que acá se identifican como “cosas de minas”. Creo que hay que valorar lo que ha dicho Cristóbal, en esta ocasión sobre Carlos Fuentes, un escritor que es más bien desechable y mucho más malo que sus otros compañeros del boom, pero igual bien que se lo destaque, lo que se debe valorar.

    Creo que es necesario no tomar en cuenta comentarios como los de “Carla”, que son chaqueteros y llenos de mala onda, ante un comentarista que se esfuerza por difundir la literatura en este blog, que de literario o cultural tiene bien poco, por no decir nada

  6. Me declaro ignorante en cuanto a Carlos Fuentes. Sólo lo conocía de nombre y de algún comentario que he leído en algún lugar, pero de él directamente no he leído nada. Lamento su muerte, como la de cualquier otro ser humano, aunque en su cultura, mexicana, la muerte sea más bien un festejo.

    ¡Qué agrado es leer a Cristóbal! Siempre cosas tan bien escritas, interesantes, bellas y poco pretenciosas (cosa que abunda en los círculos intelectuales, lamentablemente).

  7. Todo tiempo pasado fue mejor dicen. De todas maneras Fuentes nos deja un gran legado tanto el su bella prosa, así como también en cuanto a la construcción de nuestra identidad como pueblo americano. Lo digo porque su obra se podría leer en cualquier país de latinoamérica y pareciera que es oriunda de aquel lugar.
    Vuela alto Carlitos.

  8. El párrafo donde describe a la palabra “chingada” (uno de los garabatos más usados por los mexicanos) en “La Muerte de Artemio Cruz” (1962), su procedencia, sentido y florilegio es la raja! Tienen que leerlo!

  9. Para información de “Carla”, no soy hermana, ni amiga, ni conozco a Cristóbal Carrasco, salvo por las lecturas ocasionales que he hecho de lo que ha escrito en este blog.

    En todo caso, la mala onda de la amargada de Carla no ha prendido en este post, así que eso es bueno.

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