Sobre la cuerda floja, la vida de los títeres

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por Mariana y punto

Hace unas semanas por fin pude ir a ver Sobre la cuerda floja, la obra de marionetas del Teatro Milagros, original del dramaturgo Mike Kenny, dirigida por Paola Giannini y Aline Kuppenheim y quedé maravillada.

Lloré como creo que no lo había hecho nunca en un espacio público (mientras mi hermano me miraba y se reía de mí), realmente no podía parar con todos los recuerdos que evocaba la historia del encuentro anual de un abuelo y su nieta, pero pese a eso (o quizás por eso mismo) la disfruté mucho, y siento que me emocioné con cada gesto.

Lo más increíble es poder decirle gesto a los movimientos de los muñecos, cuyas caras no tenían expresión ni sus extremidades tenían movimiento (por ejemplo se movían los codos y rodillas, pero no las manos y pies) pero que pese a eso transmitían sentimientos tal como si fueran actores de una película.

Los actores vestidos de negro que mueven a los muñecos se notan en escena, pero eso justamente acentúa lo maravilloso que es poder meterse tan profundamente y creerlo todo en una representación de la cual está el proceso a la vista.

Me gusta ver nuevos formatos de teatro (esa es la gracia para mí, que una obra no pueda existir sino en el formato en que está hecha), pero este me dejó muy impresionada por la simpleza y por la cantidad de emociones que era capaz de transmitir con monos de madera, niños en el público y actores moviéndose en escena.

Quedan dos semanas de funciones de Sobre la cuerda floja en el Teatro Mori Bellavista; se termina el 27 de mayo, y las funciones son sábado y domingo a las 17 y a las 20 horas. La entrada cuesta 7 mil pesos general y 4 mil para estudiantes y tercera edad y se compran en la boletería del teatro o a través de Ticketek.

8 COMENTARIOS

    • Yo pienso igual llega un hbomre pailon y pelfao de 29 que ya fue a la U, que ya trabaja y quiere pololear con mi hija escolar de 17, por lo bajo le hecho los rottweiler y si llega uno de 25 a mirar a mi hija de 13 a ese le tiro los rottweiler y el poodle.No es muy normal no ser capaz de relacionarse con una mujer de tu propia edad. 40 1

  1. Hace unas semanas fui a ver la obra con mi mamá y no sé cuál de las dos lloraba mas con las escenas.
    Para mí, evocaba cada verano, que no era con mis abuelitos, sino con mi nana de la infancia que amo como si fuera mi mamá, un lugar al donde aún llego a veranear cuando necesito paz absoluta o un regaloneo excesivo, de ese que te deja todo el año con el corazón hinchado.
    Así que simplemente maravillosa, los movimientos, la mezcla con los videos…para repetir.

  2. fui a ver la obra, la técnica fue lo que mas me maravillo, mi amiga de relación cercana con su abuela se emocionó, yo no tengo esos recuerdos, pero aún así me parece un lindo trabajo. Cortita si, bueno es una obra para niños, de niña me habría encantado verla, eso seguro.

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