Mogwai en Chile

82


por Arturo Tapia*

Hace algunos años, por temas de trabajo acostumbraba atravesar Santiago varias veces al día. Eran más de 30 kilómetros diarios de pedaleo conectado a mi iPod. Cada vez que sonaba Mogwai, me sentía teletransportado a un lugar paralelo. Las grises calles del casco antiguo de Santiago, se transformaban en los también grises paisajes invernales del norte de Bretaña en mi mente. El frío y seco clima metropolitano mutaba a los vientos gélidos y húmedos del hemisferio norte. Así de evocador es el sonido Mogwai, y no me extrañó que las únicas visuales que se proyectaron en su reciente paso por nuestro país fueran tan parecidas a mis divagaciones arriba de una bicicleta.

El concierto de Mogwai del pasado jueves 17, se articula a partir de las guitarras de su lider Stuart Braithwaite y su increíble juego de pedaleras, quien además las hace de un escueto maestro de ceremonia.

El impecable sonido de la banda –a ratos parecía estar escuchando un disco– no tuvo adornos de ninguna especie, vestido solo con las distorsiones y experimentos sonoros de una banda que no hace concesiones.

Sonaron temas de todos sus discos, de donde destacan Rano Pano, Stanley Kubrick, I know You Are But what I’m, Mexican Grand Prix, entre otras. Alcanzando su peak con su clásico Mogwai Fear Satan, que cerró la primera parte. Es en este tema donde se sintetiza la esencia de Mogwai, al menos de su primera época más ligada al Post Rock. Un sonido que se va arrastrando lentamente debajo de la piel, un sensación opiácea, lisérgica, que aturde y que dejó al público casi en completo silencio, esperando ese clímax que se tarda más de la cuenta en llegar; pero que cuando llega, lo hace como un muro de ruido y acoples de sucias guitarras que dejó a más de algún desprevenido con trauma acústico (la organización repartió tapones al ingreso del recinto previniendo lo que vendría).

Coronarían el setlist Hunted by a Freak y Batcat, a los que Mogwai le inyectó todo lo que tenía, subiendo los decibeles por las nubes, para mandarnos a casa con la sensación de haber presenciado un concierto único, difícil de describir, pero de esos que quedan grabados en la entrañas más que en la cabeza.

*zancudo invitado

5 COMENTARIOS

  1. Que pena que no pudiera ir, por motivos laborales, tambien me perdí a crosses, bueno en fin, tendre que seguir conformandome con sus discasos.

    Saludos guapas

  2. esto de ser de región y pobre más encima, termino perdiendo todo lo que me interesa =(
    en algo salvan los conciertos vía youtube

    aviso: vendo riñon pa cuando venga muse o arcade fire

Dejar una respuesta