Leer ensayos

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por Cristóbal Carrasco*

Culpo a la educación municipal de mi primera aversión por los ensayos. Cuando estaba en tercero medio, nuestro profesor quiso explicarnos qué significaban, y acabó diciendo algo que todos olvidamos en esas clases. En esa época nos importaba más leer a Cortázar que cualquier otra cosa, y si Cortázar no tenía ensayos, o no eran tan importantes como sus cuentos, entonces no había necesidad de leerlos. Decidimos olvidarnos de ellos, y por primera vez, hicimos mal.

Culpo a la educación universitaria de mi segunda aversión por los ensayos. En esa época, medíamos lo que leíamos en razón de cuántos pies de páginas tenía un texto. En esa época, ese era nuestro modo de reflexión y desconfiábamos de todo lo demás. Quizás lo sigue siendo, pero ya nos importa menos. Pasábamos horas en la biblioteca buscando los textos más largos, más aburridos y más exactos, y nos divertíamos con ellos. Nos encantábamos con pies de páginas que tenían pies de páginas. Así era nuestra vida, e hicimos mal por segunda vez.

Algo debió haber cambiado, porque cuando leí las primeras páginas del libro de ensayos Correr tras el propio sombrero de G.K Chesterton, noté que no me estaban engañando: “en realidad uno no escribe un ensayo. Lo que hace es ensayar un ensayo”.

Porque eso había sentido durante mucho más tiempo del que debía: que un ensayo era una forma muy vulgar de convencer a los demás de una idea. Era, más bien, un ejercicio de persuasión que estaba bien escrito y muy mal fundado. Y por eso los odiaba: porque no estaban tan bien escritos, y porque, al mismo tiempo, no me convencían.

Pero no era así. Luego de leer los ensayos de Chesterton, el exquisito primer libro de Valeria Luiselli, Papeles Falsos, o los ensayos de Gore Vidal, noté que, por sobre todo, lo que querían los escritores era intentar, o más bien, ir comprendiendo lo que hablaban a medida que escribían. Por sobre todos, diría Chesterton, el ensayo es el género más arriesgado, y el menos modélico. Quiero creer que es así, para no equivocarme por tercera vez.

*zancudo invitado

11 COMENTARIOS

  1. yo leo bastante pero casi siempre he evitado los ensayos por prejuicios como los que aquí mencionas (culpable) … voy a hacer el intento de leer uno, gracias! 🙂

  2. Me gustó mucho este post. Ahora, ya más “viejita”, disfruto mucho leer ensayos, cosa que me parecía una real lata años atrás. Es eso del ejercicio o del proceso de escritura que queda reflejado en los ensayos lo que me gusta,es como ir leyendo, en tiempo presente, lo que va pensando quien escribe.
    Me gustan, sobre todo, los ensayos escritos en un tono personal, aquellos que hablan de cosas universales, pero a partir de la cotidianeidad, como Ensayos Bonsái de Fabián Casas o Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg ¡Se los recomiendo!

  3. A mí me encantan los ensayos. De hecho, debo leer más o menos la misma cantidad de estos que de libros de ficción, y por lo habitual intento alternarlos.
    Lamentablemente, acá llegan pocos ensayos, por lo que leo la mayoría en inglés. Pero es impresionante el nivel de especificidad temática que uno puede encontrar afuera, en especial en lo que se refiere a literatura… Justamente ahora estoy leyendo una joyita llamada “Seductions in Narrative. Subjectivity and desire in the works of Angela Carter and Jeanette Winterson”. Totalmente recomendable!

  4. Me gustan los ensayos, eso si a diferencia del autor del post, este gusto empezó en la universidad, porque después de leer miles de páginas de libros de historia sobre muchas cosas, los ensayos me parecían algo más cercano, con el que una podía o no estar de acuerdo a diferencia de los mamotretos enciclópedicos que eran dogmas y verdades absolutas.
    Eso sí escribir un ensayo se me hizo mucho más difícil que el montón de trabajos de investigación que tuve que hacer.

  5. Ufff!!
    Amo los ensayos y agradezco a la educación particular y cara!
    amaba escribirlos en el colegio y buscar argumentos para comprobar que “la única manera de amar a alguien eternamente era sólo si al menos uno moría”… o 3.000 palabras sobre la “suficiencia de la palabra” o sobre “porqué los líderes de derecha suelen ser empresarios y los de izquierda humanistas” (sabías que hay un nexo emocional/cerebral al respecto, yo lo aprendí esa vez)!!

    Ohhhh!!
    Podías escribir de tu teoría más alocada… buscar los por qués de esas cosas que nunca entendiste… podías leer también como otra persona iba entiendo en la medida que escribía, como cuentas!

    Miraré los libros que mencionas y los pondré a la lista de los “debes leer”,
    gracias!

  6. leo ensayos, pero para la universidad. aunque hay algunos muuuy buenos, bien escritos y explicados! y uno queda como: este loc@ sí que la tiene clara!

  7. quién es cristóbal carrasco?
    me encanta cómo escribe y lo que escribe.
    ojalá tuvieran un apartado acerca de cada uno de los que escriben en zancada.

  8. Cuando estaba en el colegio, mi profe de lenguaje me inculcó el amor por los ensayos, pero cuando llegué a la U, habia una profe (que además terminé odiando) que de espiritu pedagogico tenía cero, hizo que desarrollara un rechazo absoluto a los ensayos. Creo que ahora que salí de la U, volveré a darles una oportunidad, buscaré por ahi en las bolsas que tengo con mis cosas del colegio, las cartitas que me escribió mi adorada Sarita (mi profe del cole) y recordaré las recomendaciones que me hizo =)

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