Caballos desbocados: Babasónicos en vivo

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por Cristóbal Carrasco*

No son los mismos acordes, ni las mismas letras, ni, extrañamente el mismo espíritu. Hace diecinueve años, Babasónicos lanzaba su primer disco (Pasto) y la distancia que han recorrido hasta su último disco (A propósito) es también palpable en sus conciertos. Hay imágenes que no se van a repetir (no volverán las tornamesas de DJ Peggyn), pero ese cambio es también alentador. La mesura sincopada de su último concierto no es sino el signo de otros tiempos.

Vi por primera vez a Babasónicos en el Teatro Providencia cuando aún se llamaba así. En ese tiempo los fanáticos antiguos miraban mal a la gente que solo conocía Irresponsables o Y qué?. Esa misma gente era la que aceptaba a regañadientes el disco Miami, el posible punto de inflexión de toda la discografía de Babasónicos. Pero la gente lo pasaba bien igual. Bailaban en ese teatro como si supieran que habían quitado las butacas para ellos. Luego vinieron otros conciertos: uno en el Estadio Chile, después ese ejemplo de mala educación llamado Festival de Viña y luego vinieron otros discos, otros conciertos que se fueron diluyendo en la determinación romántica de Dárgelos: pasaba de la increíble Solita a la soberbia Los demás y la esperanzadora Risa sin pedir permiso.

En los conciertos, Dárgelos lo colma todo. Es objeto de deseo omnisexual, es la voz que suena igual a los discos y es el animador de una fiesta que termina mucho después que se abren las puertas de los teatros. Hay un libro donde el protagonista dice en voz baja “estoy bailando, estoy bailando.” Los conciertos de Babasónicos son el fondo para ese pensamiento tan ensimismado. Babasónicos nos hizo conscientes de que estábamos bailando, que había algo tras esos movimientos.

Así seguirán siendo los conciertos de Babasónicos. Suenan distinto. De hecho, nos pueden parecer tres bandas que han recorrido tres carreras paralelas. Pero siempre se elevan en los conciertos como si representaran al caballo de la portada del Infame. Están ahí, listos para correr y hacer bailar.

*zancudo invitado

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5 COMENTARIOS

  1. uff pense que era fan de la banda pero por tu post soy un aparecido de pca antiguedad.

    Igual me gustan caleta y creo que los cache en una entevista del tipo de hora 25 hablando de coyote.

    En la serena esa tarde toco babasonicos y otras bandas como los miserables en fin… la wa romantica fue bkn por que abrazaba a alguien y besaba un cuello, tenia alucinogenos en el cuerpo con los ojos cerrados escuchaba colores… fue bkn…
    La cancion mas escuchada por mi el 2011 creo que fue pijamas me pege en mala.
    Slds

  2. sin ser fanatica, fui a verlos la semana pasada al caupolicán, sólo para ver el buen show que me habian anticipado, y para ver en escena el histrionismo de adrian, y fue una suuuuper experiencia. No conocía ni la mitad de las canciones, pero hicieron un show que a cualquier amante de la buena musica le habria gustado. Y dargelos… es show a parte… el feo más actractivo del mundo, la cagó!

  3. amo los Babasónicos son mi banda favorita y siempre en alguna canción hay una frase que me llega. Son geniales y la banda sonora de mi vida.
    También los fui a ver la semana pasada, y siendo más joven desconocía las canciones de los discos nuevos; no creo haber sido la única por que muy poca gente las coreaba… de todas formas como dices en tu post es un espectáculo imperdible, uno se contagia del histrionismo de Adrián sin pensarlo y el cuerpo baila solo, con esas melodías locas y sicodélicas!!!!
    Verdaderamente un show para disfrutar 🙂

  4. Uhhh yo fuí a este concierto reciente porque me gané entradas por internet y justo no tenia plata para ir a ver a mi banda favorita =D !! fué lo mejor, las letras de sus canciones son las cosas que a todos se nos han pasado por la mente (oh sii, estoy mirando a tu novia y queee ..) y mas encima nos hacen bailar =).

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