Invitado: David Leddy

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por Mariana y punto

Se enamoró del teatro cuando tenía 8 años. A los 12 años actuó profesionalmente por primera vez y a los 14 dirigió su primera obra; luego estudió teatro en el colegio y después en la universidad, e hizo trabajos contemporáneos y experimentales donde todos los actores ideaban todo juntos, sólo que a David solía frustrarle la calidad de los textos. Así, el autor y director de Susurrus (en cartelera hasta hoy!), una persona tan alucinante como lo es su trabajo -y más encima humilde, amable y divertido-, no escribió su primera obra hasta que tuvo 27 años. “Ahora creo que escribir está en el centro de todo mi trabajo, y feliz de que otros directores dirijan mis shows, pero no creo que dirigiría el trabajo de otro escritor”.

Pero prefieres dirigir tus obras tú mismo?
Mayoritariamente yo escribo y dirijo, pero a veces escribo y alguien más dirige; trabajé con una compañía escocesa llamada Vanishing Point y Matthew Lenton, el director, dirigió el show, que era una obra llamada Home Hindrance, que se presentó en mi casa; el público se movía de una pieza a otra, 5 actores en 5 piezas diferentes, y para un público de 6 personas cada noche, entonces era muy íntimo y muy emocional; hay una escena en el baño, donde la actriz se ducha mientras interpreta un monólogo, así que el público estaba muy impresionado con que ella se desvistiera y duchara… y la escena final es con dos actores en mi cama.

Alguna vez volviste a actuar?
La última vez que actué debe haber sido hace unos 7 años. Creo que encuentro escribir y dirigir más interesante que actuar; una vez que el show se acaba me aburre tener que actuar lo mismo cada noche, entonces estoy mucho más interesado en todos los otros elementos, y también ahora estoy en una posición muy privilegiada en la que tengo la oportunidad de trabajar con actores asombrosos. Varias veces me dijeron que era una actor muy bueno, lo que es agradable, pero ahora trabajo con actores que son aún mejores, entonces para mí como artista eso es lo que quiero; quiero lo mejor.

Cómo definirías el teatro en general, pero considerando tu forma de hacer obras?
La verdadera respuesta es que no lo definiría; yo entiendo el deseo por definirlo, pero creo que mientras más nos resistimos a eso, el resultado es mucho mejor. Porque lo más excitante en cualquier manifestación artística es la ambigüedad y la complejidad, y trabajar en un nivel sublime donde no terminamos de entender por qué es lo que es, y esos son los artistas que amo más, entonces trato mucho de no ajustarme a la definición de qué es una obra de teatro y qué no lo es. Y por eso soy capaz de hacer trabajo que atrae muchas ideas y otras formas de arte y otros formatos, otras tecnologías, porque no tengo una idea fija de dónde el teatro termina y ni de cerca dónde empieza; y creo que mantener eso es algo muy importante para todos los artistas.

La influencia y otras formas de arte

Cuando empezaste a escribir siempre trataste de hacer algo diferente a lo usual, o alguna vez escribiste una obra de teatro más tradicional?
Siempre traté de experimentar con la forma de teatro. No sé por qué, creo que es algo en mi personalidad… esos son los artistas que más me interesan, así es el trabajo que más disfruto de ver, entonces hago trabajo que permita a otras personas tener ese tipo de experiencias. Pienso hacia atrás en obras que vi cuando era muy joven, y que me entusiasmaron mucho. Una artista como Pina Bausch, a quien vi cuando tenía 12; o Yoko Ono, que escuché por primera vez cuando tenía 9 años me parece, y me pareció fascinante. Y viéndolo ahora son arsitas bastante radicales, entonces obviamente hay algo en mí que instintivamente es atraido a ese tipo de trabajo enigmático y subliminal.

Cómo fue que conociste a esos artistas siendo tan joven?!
A Pina Bausch nos la mostró en el colegio nuestro profesor de música; estábamos estudiando The Rite of Spring de Stravinsky y en vez de hacernos escuchar una grabación de la música, nos mostró la versión de Pina Bausch en video porque pensó que iba a ser más interesante para nosotros; pero mostrar eso a niños de 12 años es bastante radical. No es lo normal! Todos se asombran cuando les cuento eso. De Yoko Ono mis papás tenían un disco de ella y John Lennon, y yo no sabía quiénes eran, sólo los escuchaba, y John Lennon me parecía aburrido, mientras a Yoko Ono la encontraba loca y fascinante. Y el primer concierto al que fui en la vida fue cuando mis papás me llevaron a ver a Leonard Cohen en el Albert Hall en Londres cuando tenía 12, y eso creo que tuvo gran influencia en mí.

Tus papás eran artistas o algo así?
No, vengo de una familia muy de clase trabajadora; pero son muy muy inteligentes, y mi a papá siempre le ha interesado mucho el arte, así que me llevaron mucho al teatro cuando era un niño y conversábamos de arte y música, entonces era algo que siempre me motivaron a disfrutar, pero nunca me dijeron que había una forma correcta o incorrecta; ellos me apoyaron e invirtieron muchas energías en, tú sabes, llevarme a los ensayos y ese tipo de cosas; creo que cuando tenía 18 ya había estado en 14 producciones!

Qué trabajos de artistas más recientes disfrutas o admiras?
Generalmente el trabajo que más admiro no es teatro, sino otras formas de arte. Me encanta Louise Bourgeois, todavía me gusta mucho Pina Bausch, y de hecho ya me compré tickets para el último trabajo que Pina Bausch hizo acá en Chile, que se presentará el próximo año en Londres… con un año de anticipación tengo mi entrada. Todavía me encanta Björk, por supuesto; escritoras como Michele Faber o Kate Atkinson; en moda me fascina Alexander McQueen; en arquitectura alguien como Renzo Piano o Zaha Hadid que acaba de abrir un asombroso edificio en Glasgow que se puede ver desde la ventana de mi cocina; en diseño contemporáneo alguien como Dieter Rams me parece muy interesante… así que tiendo a mirar un rango muy amplio de formas de arte, incorporando absolutamente todo.

Escribir, editar, escribir

A veces le toca escribir desde lugares como la India, otras se refugia en una casa de sus suegros en un pueblo escocés donde no tiene teléfono, ni internet, ni televisión y la gente es poco amistosa. Otras se arranca a alguna biblioteca vecina y silenciosa. Y otras simplemente trabaja desde su casa, donde tiene que empezar a primera hora: “Si estoy escribiendo material nuevo, sólo puedo trabajar 2 ó 3 horas inmediatamente después del desayuno, y no debo haber hecho nada más antes; no puedo mirar el diario, ni un mensaje de texto, nada”.

Cuánto rato puedes trabajar de corrido?
Creo que eso es algo muy importante que los escritores nuevos suelen no saber; está comprobado que nadie puede concentrarse más de 45 minutos, y necesitas un nivel muy alto de concentración para poder para escribir material nuevo. La mayoría de los escritores sufren y entran en pánico porque tratan de escribir por 7 horas y durante las últimas 5 horas todo es una mierda, y se preocupan de que son escritores de mierda… pero sólo lo están haciendo mal. Más tarde en el proceso puedo trabajar por más tiempo si estoy revisando y editando material, eso es más fácil. Y en la tarde preferentemente no escribo, pero hago algo que permita que mi mente siga pensando, así que no hago nada administrativo; puedo leer el diario, salir a caminar, hacer notas, pero que mi mente todavía esté escribiendo, porque la parte más importante de escribir es el tiempo inconsciente para pensar. Es mucho más importante que el momento físico de escribir.

Disfrutas todas las etapas del proceso?
Depende, pero todo es difícil y doloroso. En el pasado odiaba revisar, quería escribir una vez y que estuviera perfecto, y como todos los escritores aprendí que eso era estúpido, imposible. Así que acepté editar y revisar, y ahora me encanta, porque tienes el placer de escribir, sin la ansiedad de escribir material nuevo… cuando escribes material nuevo tienes miedo de que sea malo, y ese sentimiento es cada vez peor a medida que te vas estableciendo y las personas respetan tu trabajo, sientes la presión de crear algo tan bueno como la última vez.

Alguna vez has vuelto atrás a editar alguna obra antigua?
A veces. Algunas obras cuando vuelvo a ellas sé que las reescribiría, porque de repente un año después dices “ya sé! Debería haber matado a ese personaje!” o algo así. Puedo estar viendo la función número 14 y darme cuenta de que hay una frase que nunca me gustó y se me ocurre la palabra que debería estar usando y voy donde los actores y les digo.

Pueden leer más sobre David Leddy hablando de Susurrus en este link.

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