Un discurso vacío

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por Cristóbal Carrasco*

En la escena, George Constanza y Jerry Seinfeld están de frente en el Tom’s Restaurant. Se miran y hablan sobre salsa, sobre el parecido del sonido salsa al Seltzer, de lo gracioso que sonaría un español diciéndolo. Y en ese instante, George sonríe y dice «deberíamos hacer un show sobre nada, sobre lo que hacemos todos los días».

Algo así es lo que propuso el escritor uruguayo Mario Levrero el año 1996, cuando publicó, por primera vez, su libro El discurso vacío. ¿Cómo hacer de la falta de historia el mejor relato? se preguntaba George Constanza en ese capítulo de la cuarta temporada de Seinfeld, y Mario Levrero construye, con ese mismo espíritu, El discurso vacío, que fue reeditado por Mondadori recientemente y que acaba de llegar a nuestras librerías.

Levrero, fallecido hace ya siete años, ha vivido en esta última temporada una especie de renacimiento, coincidente, quizás con la publicación póstuma de La novela luminosa, hace seis años. El discurso vacío, un libro mucho menos extenso, viene a ser una anticipación de aquella. Hay algo que los une, y que tiene que ver, claramente, con la exploración de los abismos del fracaso literario. En la primera parte de El discurso vacío, Levrero se propone la tarea de mejorar su caligrafía y lleva un diario ese trabajo, en el que se van uniendo sus propias frustraciones –la tensión con su mujer, la falta de calma para escribir– con las literarias. En la segunda, Levrero teoriza sobre aquellos discursos vacíos, aquellos proyectos, que, por inútiles, porque tienen la apariencia de no significar nada, conllevan un misterio aún mayor.

Esa es, intuyo, la virtud de este libro: parece un libro complejo y plano, pero no lo es. Por el contrario, el desasosiego de Levrero en su escritura es lo suficientemente convincente para terminar odiando/compadeciendo al personaje que observamos. Parece, a su vez, un libro sobre nada, pero, como en Seinfeld, siempre nos quedamos mirándolo.

*zancudo invitado

10 COMENTARIOS

  1. que buena, que ganas de leerlo, pero de seguro es carísimo.

    Vacío: es en lo que estamos viviendo todos como sociedad. Un nihilismo constante! por eso estamos como estamos.

  2. yo leí la novela luminosa y en dos tiradas. la primera vez me costó enganchar con la prosa de levrero, pero una vez que aceptas esa mirada, que de hecho tiene de cómica y dolorosa, creo es un libro increíble.
    es cierto que no pasa mucho, pero en ese no pasar nada uno aprende a contemplar otras cosas.
    qué bueno que en zancada pongan espacio para los libros aunque generalmente no tienen muchos comentarios.

  3. Gracias chicas de zancada por el dato….de sus recomendaciones, he leido varias cosillas interesantes…ojalá aumenten los post de libros.

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