Adiós, Gonzalo Rojas

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por Cristóbal Carrasco*

1. He visto llorar a mi padre pocas veces, quizás tres veces. Una de ellas fue el año 2004, en abril. Llegaba de la Universidad en la tarde y cerca del comedor, mi padre miraba la televisión. En ella, la imagen de Gonzalo Rojas, dando un discurso en España. Había Ganado el Premio Cervantes el año anterior y en el noticiario repetían las partes más importantes. Con mi padre tenemos pocas cosas en común, una de ellas es que creemos que no sabemos nada de poesía. Y mi padre me dijo eso, mientras veía a Gonzalo Rojas haciendo reír al público que presenciaba su discurso, “yo no sé nada de poesía, pero este discurso me ha hecho llorar, no sé por qué”. Ambos miramos el discurso en silencio, riéndonos a veces con él, sintiéndonos extrañamente orgullosos. No sabíamos de qué, pero lo estábamos.

2. Me he enamorado pocas veces, quizás tres, también. Una de ellas, a los quince años. Conocí a una chica mucho mayor que yo y la veía regularmente. Un día ella me habló de poesía. Me dijo que su escritor favorito era Gonzalo Rojas. Me contó que había querido tatuarse algo referente a él en un momento, pero que no lo había hecho. Yo me compré libros de Gonzalo Rojas por ella, y lo leí, y me gustó, y creí que si leía más podía gustarle más a ella. No sucedió así, pero recuerdo esa época como aquella en que leía a Gonzalo Rojas por una mujer. Eran lo mismo, para mí.

3. Hace unas semanas, ya había aparecido la noticia. Gonzalo Rojas, poeta chileno Ganador del premio Cervantes, el mismo premio que ha galardonado a escritores como Juan Carlos Onetti o Mario Vargas Llosa, estaba grave y de los reportes intuías que moriría pronto. Era una pena, porque Gonzalo Rojas había sido importante para la poesía chilena, y quizás, para muchos, fue importante en sus vidas. Supongo que eso debe ser suficiente para recordarlo, ahora que ha muerto y el país esta en duelo.

*zancudo invitado

Foto: Fundación Gonzalo Rojas

34 COMENTARIOS

  1. Para quienes adoran sus letras…

    “Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
    Pero respiro, y como, y hasta duermo
    pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
    de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo”.

  2. Nunca pensé que el poeta, cuyos versos me hicieron arder en pleno romance con mi actual pareja, cuya voz me estremeció infinitamente y finalmente, cuya mano tibia logré tomar hace un par de años en una ponencia suya en la Católica, me afectaría tanto. Es que cuando alguien entrega aspectos tan profundos de si mismo y uno los comparte en momentos tan intensos e íntimos de su vida, es imposible no crear un lazo, no involuclarse. Gonzalo está en nuestra casa, tenemos todos sus libros, cada suceso importante de nuestra vida lo encontramos dibujado en sus páginas y ahora que se fue, nos queda eso, su alma completa vaciadda a través de una pluma. Sigue tu feliz camino Gonzalo, te veremos al otro lado!

  3. Que ahora esté volando en los cielos, riendo de lo lindo y respirando paz. Que tome su dedo y pueda escribir sin lápiz en las nubes.

  4. tengo mucha pena, de verdad siento su muerte como si fuera un familiar o alguien muy cercano. Me acuerdo que la primera vez que lo leí supe sería mi escritor favorito para siempre.

  5. Qué lindo y sincero post Cristóbal.
    Sí, yo también sentía a Gonzalo Rojas como alguien cercano. Su poesía marcó una época de mi vida. Buen viaje don Gonzalo.

  6. Asistí a uno de sus recitales (de poesía, se entiende) y quedé embobada con su voz, con la cadencia de sus versos y con calentura por sus palabras. ¡Puta el viejo erótico!

    GRANDE, GONZALO ROJAS!!

  7. La palabra placer, cómo corría larga y libre por tu cuerpo
    la palabra placer cayendo del destello de tu nuca…..
    Como no extrañarte poeta si acompañaste momentos tan importantes de mi historia! Descanza en paz.

  8. “De niño aprendí solo, yo solo, que hay que mirar hacia adelante y también hacia atrás al mismo tiempo y no tenerle miedo al miedo”

  9. No sabía cómo expresar lo que me produce Gonzalo Rojas, soy chillaneja, así que era común verlo en la ciudad, incluso una vez mi papá que compartía las enormes filas del banco con él me lo presentó… pero todo se resumen en una anécdota que un amigo compartió.

    “Y caminábamos por el paseo peatonal, de repente aparece caminando lentamente Gonzalo Rojas, tú te acercaste emocionado y le dijiste- Disculpe señor ¿usted es Gonzalo Rojas?.

    Gonzalo Rojas dijo – No. Y se fue.”

    Bella poesía sí, pero tenía unos insoportables aires de divo (probablemente bien ganados, de todas formas). Pero acá en Chile nunca hay muerto malo.

    • Gonzalo JAMAS te iba a decir “si, soy yo” para que tu le dijeras “ohh me encanta tú poesía” no era de divo, el disfrutaba la desfachatez, hay que leer su poesía para simplemente notarlo. Y no lo digo en mala onda, Gonzalo tenía las salidas más ingeniosas de la vida, en las situaciones menos inesperadas, ya estaba viejo y se quedaba dormido en cualquier parte, cuando lo retabas salía con un “deja que la mente juegue, que si no, como escribo?” era y es un seco, me siento orgullosa de poder haber compartido con el tan de cerca.

  10. chicos y chicas.. a modo de dato, hay una librería llamada justamente Gonzalo Rojas, creada x él mismo.. se encuentra en Bulnes con mm creo qe Ovalle (creo) pero es una esqina..
    el dato es qe, esta librería es súper barata y cuenta con libros súper interesantes, muchos de ellos bien under.. dense una vuelta y disfruten 🙂

  11. Para mí, lejos el mejor. Lo conocí hace unos dieciséis años, gracias a uno de mis textos de Castellano del colegio, donde estaba aquel poema que me cautivó y que hasta el día hoy es mi favorito “Retrato de mujer”.
    Recuerdo, hace un par de años, me crucé con él frente a la Biblioteca Nacional y, simplemente, le sonreí porque no me atreví a hablarle… sonrió de vuelta e hizo un gestito con su boina. Siempre me quedaré con eso.
    Hoy le dediqué un “Salud”, porque él más que nadie, se lo merece de todo corazón. Grande, Don Gonza!

  12. Reconozco que he leído poca poesía en mi vida, prefiero la prosa. Pero si hay un poeta que me ha hecho olvidar mis preferencias ha sido Gonzalo Rojas, a quien conocí en el colegio, gracias a un profesor que marcó mis lecturas.

  13. Corriste por mi casa de madera
    sus ventanas abriste
    y te sentí latir la noche entera,
    hija de los abismos, silenciosa,
    guerrera, tan terrible, tan hermosa
    que todo cuanto existe,
    para mí, sin tu llama, no existiera…

    Yo leía este poema una y otra vez a los 17….cuando estaba enamorada…quería ser la oscuridad hermosa de mi compañerito de clases (nunca supe si lo fui realmente), a quien amé, como sólo se puede amar a los 17.

  14. Hace unos años salía de mi trabajo y me lo topé en la calle…Don Gonzalo le dije y él amable y coqueto me saludo, me beso y acepto dedicarme una palabra en un diminuto papel que conseguí con otro transeunte, puso mi nombre y la palabra mía a su lado…juro que me enamoré. Él era la poesía, el mejor recuerdo de un hombre maravillosos que siempre estará en mi corazón. adios poeta Gonzalo Rojas MÍO.

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