Más que casas

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por Sur
(Este artículo –y mucho más– está en la Edición Especial Aniversario Zancada #5, puedes verla aquí o hacer click en este link para descargar el archivo PDF a tu computador.)

Un texto narrativo literario es una narración de hechos que le ocurren a personajes ficticios en un espacio y en un tiempo inventados por el escritor para crear un mundo propio, independiente del nuestro. En ese sentido, el espacio podría ser visto como un simple contenedor o soporte de la acción, como un lugar físico donde se ubica a los personajes para situarlos en algún lugar… pero lo cierto es que una segunda mirada, una más atenta, revela la crucial importancia que tiene el lugar donde suceden los acontecimientos.

El espacio, la escenografía, el lugar donde se desarrolla y desenvuelve el texto literario narrativo es un componente que suele impregnarse del ánimo y sensación que sobrevuelan en los acontecimientos y personajes de la obra.

Lo que le ocurra a los personajes suele relucir en el espacio. Las sensaciones, no sólo quedan en el ambiente, sino que también lo afectan y lo acaban por constituir.

Pero sucede que hay relatos donde la relevancia del espacio va aún más allá. Hay autores que le han otorgado características al espacio hasta hacerlos figurar, aparecer como un personaje más, con voluntad e intención.

Aún más. Hay textos donde la casa propiamente tal, no el paisaje, no la ciudad, no la naturaleza, sino que la casa, la morada, el hogar, acaba siendo un personaje, tan importante, tan decisivo en el trayecto de los acontecimientos que incluso es un motor de acciones.

Hay una diferencia enorme entre la idea de que la casa pueda reforzar e incluso acrecentar la animosidad del relato, y la posibilidad de que el espacio actúe de tal forma que intervenga y motive cambios en los personajes.

Cuando pienso en estos relatos me surge incluso la pregunta de si será que la casa es un reflejo de los personajes o los personajes lo son de la casa.

En La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe esta pregunta se vuelve muy difícil de contestar. En este relato, uno de los más logrados y terroríficos del escritor norteamericano, la destrucción del ambiente es simultánea a la enfermedad de unos mellizos que viven condenados a un espacio que acaba por destruirse arrastrándolos a ellos con esa maldición.

Hermanos también son los protagonistas de Casa tomada, uno de los cuentos más famosos del argentino Julio Cortázar. Es inevitable buscar explicaciones luego de leer el relato en el que el espacio cotidiano y doméstico de los protagonistas es intervenido por sucesos fantásticos y anónimos. La casa, luego de diferentes movimientos, acaba por expulsar a los hermanos, al matrimonio de hermanos tal como los llama el autor, por mantener una relación con gestos de incesto. Pareciera que el espacio cobra vida y decide expulsar a los personajes del paraíso en el que habitan sin contactarse con el mundo.

El laberinto donde vive el Minotauro es también, igual que en los dos relatos anteriores, un espacio vivo. La Casa de Asterión, narración donde Jorge Luis Borges deconstruye el mito griego del Minotauro, construye un laberinto que no solo es la prisión del protagonista, sino que también es su contraparte; la construcción acompaña y ataca al Minotauro. La casa, como no hay otra en la faz de la tierra, es el tormento mismo del toro con cuerpo de hombre o del hombre con cabeza de toro… la casa actúa como el otro personaje en la medida en que el Minotauro está tan solo que ha comenzado a interactuar con su morada. No sabe si es su prisión o su libertad, pero es lo que tiene.

Carlos Fuentes, autor mexicano, montó en Aura un espacio que contiene la vida de dos mujeres y de un visitante temporal que vislumbra la intensidad e importancia de la casa… ese espacio que muta y vive para explicar la existencia de dos mujeres encerradas en una dinámica escalofriante. Acá, a diferencia de los relatos anteriores, la casa con tanta oscuridad y vacío se vuelve un transparente y sigiloso personaje que crea una ilusión y confusión permanente en el lector.

Así, todas estas casas tienen tanta vida como los personajes que las habitan. Sus ventanas y dormitorios respiran y movilizan acciones. Los pasillos de estas casas llevan a espacios, pero también conducen a los personajes a consecuencias que se construyen no sólo con muros y puertas, sino que también se ensamblan sobre intenciones y voluntades.

1 COMENTARIO

  1. En buena, creo que este fue salió demasiado místico, en comparación a los otros temas, que están mucho más encendidos.
    De comportamiento en el Espacio y otras hierbas…podemos hablar más tarde.

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