Nibaldo Mosciatti en revista Paula

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por Mariana y punto

Hace tiempo que no me encontraba con tantas entrevistas y reportajes que quisiera leer en la revista Paula como en la edición de este fin de semana, y entre ellos el que más me alegró fue la muy atinada entrevista a Nibaldo Mosciatti.

El jefe de prensa de la radio Bío-Bío, como bien dijeron en el Clinic, dejó la zorra con el discurso con el que la semana pasada aceptó el premio Embotelladora Andina, ese corajudo discurso en el que elegante y sinceramente cuestiona la entrega del premio, critica a los colegas que trabajan al servicio del poder y a la vez agradece a quienes corresponde, partiendo por el inicio del discurso donde anuncia que se saldrá de protocolo y saluda primero a su familia antes que a las “vagas autoridades”.

En la entrevista de Paula se ahonda más en las reflexiones sobre el oficio y su pasión por la radio y el legado familiar, lo cual es un agrado porque un “viaje a la cabeza de Nibaldo Mosciatti”, como titula la entrevista, es muy interesante, aunque sea por un rato.

A Nibaldo Mosciatti yo lo conocí por primera vez no por la radio Bío-Bío (que reconozco no escuchaba antes del terremoto) sino -si no me equivoco- como panelista del antiguo programa En Pauta y me llamó la atención altiro por la lucidez de sus opiniones, su sencillez al hablar (algo que en ese entonces era aún más raro que ahora en la tv), las mismas cualidades que se le notan al aire en la radio, en la entrevista de Paula y en ese atrevido discurso.

22 COMENTARIOS

  1. A Mosciatti lo conocí hace varios años ya, cuando era uno de los panelistas del recordado “Plaza Italia”. Desde esa época, que sus comentarios me parecen absolutamente necesarios.

    • Repulsivo amargado y resentido de mierda !!!
      Roto malagradecido y comunacho, para peor, ¿para que aceptó el premio si tanto desprecia a quienes se lo otorgaron?
      Me parece tan poca cosa como ese gran resentido social, Jorge Gonzalez, el de LOs Prisioneros.

      • Y de qué podría ser resentido Nibaldo Mosciatti?Por favor!!! Me parece curioso que la gente de derecha no sea capaz de argumentar con otros adjetivos a la gente que no piensa como ellos. Lea, enriquezca su vocabulario, desarrolle sus ideas y luego opine de un hombre como él.

  2. al señor mosciatti lo conozco hace mucho tiempo…. soy periodista… de concepción…y sus palabras sobre nuestro oficio, sus lindas palabras… no se condicen con la realidad a la que enfrenta a sus periodistas en sus distintos medios… explotación es la primera palabra que se me viene a la mente, cero posibilidad de creación de sindicatos( despido seguro), sueldos irrisorios, obligatoriedad de trabajar en radio y tv (dos medios de su grupo) … obviamente con el mismo sueldo irrisorio… y bueno un largo etc…. cuando el sñor mosciatti, comience ejerciendo la verdadera justicia en casa, es cuando le creeré un cm de su discurso…. es fácil hablarle fuerte y golpeado a los poderes, cuando eres parte de ellos…. carepalo mosciatti!!!!!

    • marcela… la realidad de los medios mosciatti acá en conce es conocida por todos… el gremio está totalmente subvalorado… realmente triste… por eso me a mí y muchos colegas no da entre rabia e impotencia por la imagen de héroe q este señor está creándose en stgo, muchos no podíamos creer el discurso q lanzó al recibir un premio q si tanto escozor le provocaba nisiquiera debía haberlo recogido… ahí podría haber sentado algún precedente real… pero no… show para el circo no más..

      • Sé que lo que escribiré no tiene mucho que ver con el asunto de Mosciatti, pero me impresiona que una periodista como tú escriba tan mal, me refiero a la redacción y la ortografía. Mucha minúscula, muchos puntos suspensivos.
        No quiero decir que los periodistas tengan que escribir a la perfección siempre, pero no niego que tengo el prejuicio que así debiese ser, porque me da la impresión que los periodistas deben tener el chip adquirido de la buena y bonita redacción.
        Sea como sea, si tus palabras son ciertas, Mosciatti vendría a ser un tongo con patas.
        Hay más gente que piense así? Lo digo porque con una sola opinión no basta para acusarlo.

  3. ¿todavía existe gente que usa la palabra comunacho? Por eso y otras cosas más, Vale das pena. Deberías haber ido al casting de la última de Nicolás López.

    • Que curioso, un judio (Rosenvaig) defendiendo a los comunistas, algo nunca visto (ja)

      En todo caso, mucho mas anacronico e historicamente absurdo es llamar “fachos” a quienes no odian de corazon, como es el caso de los comunachos.

  4. Si bien es cierto lo que cuentan que la radio Bío-bio paga una mierda, que se dan vuelta con casi puros estudiantes en práctica y que la explotación es descarada, al menos se agradece escuchar a alguien opinar, sí porque hace rato que no escucho a ningu periodista opinante, puras marionetas.

  5. Incoherente, pero a mango este Mosciatti!
    1.- Al premio de la embotelladora se postula (qué habrá estado buscando Nibaldo? ah? fácil la respuesta… hasta salió en la Paula, ja. Capaz que ahora quiera hacer un Late show)
    2.- Si es tan choro, no lo recibe y habla desde SU radio.
    3.- Predica con la que te jedi en la mano, porque todas esas palabras lindas no las aplica un ápice en sus medios. ya lo de´cia otro comentario: malos tratos, sueldos de miseria y prácticas antisindicales.
    Nibaldo: un bluff
    pd. Pena por los que se tragan las palabras taaan ideales.(serán adolescentes, digo yo?)

  6. Tengo amigos que trabajaron en la Biobío y la queja es la misma: Sueldos miserables, imposibilidad de sindicalizarse, explotación (ni siquiera les dan vale de almuerzo) y represión.
    Es súper lindo predicar libertad, mientras tienes a tus trabajadores como las berenjenas.
    No le compren más a Nipago Tongosciatti

  7. PREMIOS TRANSGRESORES.
    Qué original, admirable y rompe esquemas el discurso del galardonado periodista Sr. Mosciatti al recibir un prestigioso premio nacional que le ha otorgado una empresa privada. Se luce en una ceremonia de su propia premiación ante atónitos espectadores que –seguramente- esperaban otra reacción. Dispara contra la Universidad Católica de Chile, contra los militares, los poderosos, la dictadura y algunos otros escogidos con cuidadosas pinzas. Como complemento a lo eclesial, le faltaron los de la juventud conservadora, los de la acción católica, el ahora santo Padre Hurtado, los miembros del Opus Dei y desde luego los Legionarios y los admiradores del cura Lefebvre. Para otra vez será.
    Nada nos dice en su lucido discurso contra sus colegas que hasta piensan con faltas de ortografía o que nos llenan de muletillas en su empobrecido lenguaje. Claro, muchos de ellos deben de haber estudiado periodismo en la propia UC. Se limita el galardonado a apuntar su dedo acusador contra los que ejercen las relaciones públicas, pero desdeña todo comentario hacia los que, llamándose periodistas, no investigan ni inquieren nada; a los que se remiten a repetir lugares comunes que otros les soplan; o a divulgar por sus medios, lo que leyeron horas antes en algún sitio en la Web. O a conseguirse mediante influencias políticas dudosas y obscuras vinculaciones con operadores partidistas, trabajos por doquier, como ocurrió con los centenares contratados –vaya uno a saber para qué- por el Ministerio de Educación durante el gobierno pasado.
    Tampoco se pronuncia en contra de aquellos que, como él mismo lo hace –al disponer circunstancial o permanentemente de una tribuna periodística- hacen aún mayor abuso del poder que ello les otorga, imponiendo subjetivos pareceres; usando falaces o sofistas argumentaciones; repitiendo a diario lugares comunes: tergiversando hechos recientes o pasados; pretendiendo que la historia recién comenzó hace 37 años; sesgando puntos de vista; omitiendo perspectivas; creando sutiles consignas; adecuando enfoques; preguntando o preguntándose sobre asuntos cuya respuesta anticipan o acomodan; y denostando a diestra y siniestra contra quienes se les antoja (casi siempre los mismos de turno), fundamentando -la mayor de las veces sin rigor alguno- con hechos superficiales o fuera de contexto.
    Transgredir es fácil. Y ser calificado de “transgresor”, bastante remunerativo. Otorga fama. Crea imagen y permite eludir códigos y leyes. Con espíritu simplista, el espectador aplaude la valentía del transgresor, que se salta, vulnera, quebranta normas y costumbres, desobedece. Ve en esto un heroísmo y una rebeldía dignos de admiración. Pero olvida ese ingenuo receptor de tan altruista mensaje, que nuestro hombre lo hace siempre amparado en un permanente cobijamiento en su libertad de expresión. Sus ataques son genéricos, institucionales, protegiéndose entonces de caer en la injuria. Utiliza la vulgaridad en el lenguaje sólo excepcionalmente, para que su odiosidad aparezca así como tangencial y no medular en su discurso. Sabe que se sitúa en el límite y lanza así la piedra, confiado en que su transgresión no le alcanzará de vuelta. Actúa pues “sobre seguro”. No necesita siquiera esconder la mano.
    Situados en las antípodas del punto de vista del premiado periodista, podríamos emplear su propia dialéctica para –por ejemplo- disparar contra la masonería, los evangélicos, los comunistas, los terroristas, las ONG, los presos políticos, los arribistas y oportunistas, los sin casa, los sindicatos y los de pelo largo ¿Quién podría negarnos el derecho a “transgredir” en este opuesto sentido? Para endulzar y situar nuestro mensaje en un ámbito de mayor emocionalidad, podríamos evocar nostálgicamente a uno que otro viejo profesor que de paso recordemos. Y, claro, más de alguno aplaudiría nuestra valentía, nuestro espíritu quebrantador, nuestra condición de aparecer como “distintos”. Y mejor aún si lo hiciésemos en un discurso público, en un homenaje, ante audiencias importantes; mayor sería así nuestro mérito y fama de rebeldes “transgresores”.
    Toma nuestro galardonado periodista el báculo obispal para auto imaginarse lanzándolo en ristre contra moros y cristianos. Avizoramos que más contra estos últimos. ¿ Y por qué no la hoz para empalar a algún adversario haciéndolo cocinarse en su propia salsa? O al menos el martillo que la acompaña. Cuestión de gustos, se dirá, depende del lado de la tribuna en que el transgresor se sitúe. Los aplausos vendrán por igual, aunque más por el lado de lo que se repute como políticamente correcto.
    Publicidad engañosa revestida de falsa intelectualidad. Cría fama y échate a la cama… Y más si podemos incrementar aquélla diciendo que nuestros padres se forjaron en el más puro y noble esfuerzo, en bucólicos ambientes provincianos, despertándonos con las aguas puras de algún sureño riachuelo. Pero ocultando que se supo disfrutar de los beneficios empresarios que tal esfuerzo conllevara, acrecentándolos hábilmente para lograr algo más que un buen pasar. Y esos otros múltiples beneficios que da el poder que lleva el número 5, según dicen algunos.
    ¿Y qué de esos otros miles de educadores que pasaron su vida en esas mismas y seculares aulas universitarias procurando enseñar, inculcar el amor por la ciencia y el arte, proporcionar valores, entregar principios, dar ejemplos de solidez moral e intelectual, formar en el respeto –de fondo y no meramente formal- hacia las instituciones y sus miembros que, humanas como son, poseen también defectos y limitaciones? ¿Se circunscriben estos a esos pocos nombrados por el premiado? Convicciones, decencia, dignidad, palabras que complementadas con un poético predicado suenan hermosas, pero que parecen ajenas e inaplicables para quienes puedan haberse formado en esas aulas o en los institutos armados, los mismos que en la época en que parece situarse el galardonado, se mantuvieron -pasado ya el caos inicial con que terminó la antigua democracia- alertas ante el peligro y la codicia territorial de nuestros vecinos. Para permitir que treinta años después él mismo pudiese nombrar el vocablo Patria con su cúmulo de discutibles y personalísimas interpretaciones sobre su real significado. Paradoja histórica si en su cantarina visión de aquella Patria no caben ni uniformes, ni paradas militares, ni desfiles, aniversarios, ni profesionales ociosos de la guerra, según nos reza en su propio decir.
    Sofismas, puros sofismas. Para incautos que ven la superficie y no el fondo. Para capturar a unos cuantos. Para sacar aplausos fáciles. Para de paso mostrarse como alejado de los poderes fácticos. Para revestirse de un aura de iluminado y valiente rompe esquemas. Para ocultar con indisimulada falsa modestia su sorpresa, según nos dice, frente a un reconocimiento que le proporciona la misma tribuna para -cual Hidra de Lerna- lanzar sus venenosos hálitos hacia algunas de las instituciones que representan lo mejor de lo nuestro. Caer en su astuta trampa es fácil y peligroso. Como la misma Hidra, su frecuente presencia en los medios en que tiene cabida, constituye un permanente y diario resucitar con nuevas cabezas que pueden expedir el mismo halo. Debemos mantenernos despiertos. Hercúlea labor la de alertarnos frente a ello. El verdadero poder que poseen quienes acceden a estas tribunas es otro instrumento, así tan malamente empleado, de las divisiones y odiosidades que la mayoría de los chilenos repudiamos.

  8. QUE PENA que le den espacio a este señor, que de caballero no tiene nada. Zancada se cayeron con poner casi en un pedestal a este sr.tan ordinario,pero lo bueno es que una periodista de conce, hace ver cómo es la realidad en RADIOBIOBIO.
    SURADIO la encuentro malísima, lo bueno es sintonizarla cuando ocurre un accidente,tsunami,etc. No tiene una línea en música, la calidad del sonido es PESIMA(claramente esto no lo valora cualquier auditor), no va a un grupo selectivo de gente, la PUBLICIDAD es pésima(muchas se nota que son copiadas a otras radios), se sobreexplota a PROFESIONALES,y bueno la calidad de las noticias..para qué estamos con cosas, son MORBOSOS y EXAGERADOS.

    de qué estamos hablando?, no creo ser la única persona que piensa igual.
    YO NO LO ENCUENTRO UN TIPO BRILLANTE.

  9. ¿y de qué se pican tanto? no entiendo, es bien ridículo el poncho que tienen: ok si bien hay gente que califica de “resentido” a todo el mundo, ¿uds creen que eso le importa a la gente a la hora de los “¿que hubo?”?, ¡están locos! ese probema de intolerancia es totalmente de ellos mismos, es más, esa clase de individuos humanoides extremistas sin vida normal quedan peor que la categoría misma de “resentidos sociales”, a esos extremistas ideologicos ya sean de ultra-izquierda o ultra-derecha, por mí que se ahoguen en su paranoia que tanto les gusta difundir, me parece bien retrógrado y bien pasado de moda ese trato imberbe que suelen darle a la gente, cuanta politiqueria existe de por medio gracias a esta gente

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