Entrevista al escritor Álvaro Bisama

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por Cristóbal Carrasco*

Si este año habían esperanzas puestas para una novela chilena, ellas pertenecían a Alvaro Bisama, escritor, profesor y columnista nacido en la Quinta Región quien lanzó hace algunas semanas su tercera novela Estrellas Muertas (Alfaguara).

La novela, que se inicia mientras una pareja espera finalizar su matrimonio en un café de Valparaíso, resume la historia universitaria de Javiera y Donoso, dos estudiantes rendidos ante una relación nacida en un campus universitario, y cruzada al mismo tiempo por la tortura, el paso a la democracia y la obsesión drogadicta al jarabe para la tos y el punk. Entrevistamos a Álvaro sobre su libro nuevo y esto fue lo que nos contó:

Hay un vínculo muy claro en tu obra respecto a la música. Si en Caja Negra hablas de Bowie y Elvis Costello, Estrellas Muertas se relaciona directamente con el punk. ¿Qué importancia tiene para tu escritura esas referencias?
Depende del día. Por ahora, yo lo identifico más bien con estilos de producción: Caja Negra es más Phil Spector y Música Marciana más Daniel Lanois. Estrellas Muertas es en realidad algo grabado a cuatro pistas, de modo casero, sin aire acondicionado, registrado en un casette que pierde nitidez cada vez que se le escucha. Cuando estaba metido en Caja Negra, me parecía que servía como hacer un soundtrack alternativo. Ahí la música era otra novela, otro pasillo sin salida que el libro tenía. Mal que mal, el libro era sobre eso, sobre estrellas de rock en el exilio. Lo extraño es que escribo sin música. Escribo en el silencio solo interrumpido por el murmullo de una tele ocasionalmente prendida.
 
 Has trabajado como crítico y también como cronista. ¿Qué tan difícil es para ti el salto a la ficción?
Después de tres novelas y hartos cuentos, creo que ya no tiene mucho sentido pensar en esos términos. No creo que haya habido un salto sino más bien –y hace años, cuando salió “Caja Negra”- ampliaciones de piezas en la casa. Más patios de juegos, más materiales de construcción. Por lo mismo, lo único que sé es que me gusta contar historias: a veces esas historias son reales, a veces hablan de los libros y objetos con los que me estrello y a veces me las invento. Creo que es necesario ese tránsito, ese ir y venir y que no sea algo programado sino más bien una cosa sorpresiva: encuentros y desencuentros
 
Gran parte de Estrellas Muertas transcurre en un campus universitario. ¿Cuál fue el sentido de mostrar, en ese espacio, la historia que articulaste?
Nunca fue intencionado. No quería pensar en el texto como algo que documentara eso. De hecho yo no estaba explorando el espacio universitario aunque las películas y novelas de campus en un tiempo se volvieron fetiches como lector. Me refiero a cintas como “Last call” o “Kicking and screaming” o textos como “Wonder boys” de Chabon y “Los hombres no duros no bailan” de Mailer. Pero acá no fue buscado. El espacio universitario se dio como un reflejo de la trama, como una especie de monumentalidad clausurada que entra en sintonía con los personajes, un eco los amplifica y que multiplica su soledad. Por otro lado, el texto parte en ese espacio pero después muta a otros, se hace más estrecho, asfixia a los personajes hasta dejarlos sin aire.

(zancudo invitado)*

11 COMENTARIOS

  1. Me hizo clases en la UDP… es un ser extraño… interesantemente extraño.
    Eso si… ojala que no escriba como habla! porque es imposible entenderla!… suplicio tomar notas en sus clases.jA!

  2. Bisama es seco! fue mi profesor de literatura moderna en la alberto hurtado y sus clases eran muy entretenidas. El es como alternativo, me gusta su estilo.

  3. Difícil hablar de una entrevista con sólo tres preguntas. ¿Lo entrevistaste a la salida del metro o de una clase?

    No sé cómo escribe, pero por las respuestas el tipo parece un pelmazo 🙂

  4. Me parece una introducción al intento de entrevista muy sobrevalorado, nadie que sepa de literatura espera ya nada de Bisama. Aunque no sería malo que repuntara, después de libros tan vergonzosos como ese donde hablaba de cien libros chilenos. Bueno, suerte de todos modos.

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