Agarrarse a mocha y el nuevo trailer de La Nana

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LA NANA vs SONIA from MC on Vimeo.

por Mariana y punto

Con éste, el último micro trailer de La Nana, me puse a pensar en las mochas. Afortunadamente jamás me agarré más que con mi hermano dos años mayor (con el que nos agarrábamos siempre, y obvio que me sacaba la cresta) y, aunque detesto a los tipos mocheros, tengo que reconocer que admiro a esas clásicas minas que por ahí por primero y segundo básico eran tan fuertes que hasta los hombres les tenían susto (como Roberta en Now and Then).

También, que me río recordando las dos mochas que he visto en mi vida: una en la casa de una amigo para su cumpleaños, fue muy de la nada y nadie salió herido, pero no lo podíamos creer. La otra fue en el colegio, en un partido de fútbol y juro que era como una nube de mocha de monitos animados.

O sea que odio las peleas, pero hay algo en el grito observador de “mocha, mocha!” que por alguna razón encuentro tan adolescentemente divertido.

18 COMENTARIOS

  1. No me gustan las mochas
    Detesto tanto ver una niña menor de 15 fumando, como peliando, arañandose, sangrando, tirandose el pelo y lo he visto mucho.
    He peliado muchas veces, pero siempre le hago el quite, tengo la impresion que si dejara salir todo lo que hay en mi “malo” podria lastimar mucho a alguien que no tiene la culpa de mis problemas.
    Desde chico me enseñaron a pelear y defenderme, tenia puchinball en casa, una pera, guantes de box, clases de karate, estuve un tiempo de “boxeador”, aerobox pero como pelea (era entrete), creo en aprender a defenderse y defender a los demas, pero jamas iniciar una pelea, me carga la gente que a pito de nada le pega a otro, lo insulta y avala la violencia. Amo ver la violencia con coreografia, con estilo, una pelea justa y voluntaria es un placer, pero la tipica pelea de barrio entre un grandulon y un indefenso es algo que aborresco. Y respecto a las minas mocheras o que dan susto, me dan lastima

  2. Nunca he estado en una mocha (menos mal) pero si he presenciado varias, las de mujeres son las peores, aunque no puedo negar que igual me divierten, siempre y cuando nadie salga realmente lastimado y la cosa no se vuelva peligrosa…

  3. Está buena la mocha de la Nana, me tinca un montón esta peli.

    Cuando era chica peleaba harto con mi hermana mayor. Nos tirabamos el pelo y pellizcábamos los brazos, esa es mi única experiencia mochera.

  4. Hay un tipo de mocha patetico, y es el de las minas que se agarran de las mechas por algun tipo… ¡y en su presencia! Eso si que es LO humillante… es cosa de recordar algunas “modelos” (y digo modelos porque no son más que doble pechuga con patas) que mas de alguna vez se agarraron del moño por algun futbolero sin neuronas.

  5. Buenisimo!! tengo muchas ganas de ver esta pelicula 😀
    uyy! el tema de las mochas jajajaj debo reconocer que cuando chica era bastante niñito para mis cosas y hubo un lapsus entre segundo y septimo basico que le pegaba hasta a los hombres xD jajajj y eso que era (soy) flaca como palillo!, cuando ya me empezaron a gustar los minos cambie drasticamente! pero en ese tiempo me dedicaba a defender a mi hermana o alguna amiga pollito.
    Ahora la ultima pelea en la q me vi involucrada fue increiblemente el año pasado, con una tipa que me molestaba por telefono, msn, e mail, fotolog (cuando tenia) y cualquier otro medio que encontrara. Un dia me tope con ella en las afueras del hospital y la muy desubicada me agarro a palabrazos y empujones.. Como dama, trate de irme y no hacer show en la calle, pero la tipa me seguia hinchando, hasta que salio lo niñito que aun llevo dentro y le pegue un solo combo! jajjaaj creo q no se lo espero jamas, porq desde ahi q desaparecio de la faz de la tierra y no he sabido nada mas de ella 😀

  6. Yo me agarraba asì con mis hermanas cuando eramos chicas (casi siempre con la màs grande, cuando tenìa 9 años yo y 11 ella, u 8 yo y 10 ella) y me daba rabia porque yo le pegaba fuerte se reia…hasta que le pegaba màs fuerte y ahì lloraba. Lo màs chistoso es que mi nana de toda la vida decia “yo creo que los vecinos piensan que soy yo las que les estoy pegando” porque mientras peleabamos gritabamos “aidaaaa, aidaaaaa” que es mi nana.

  7. yo soy cero mochera, pero cuando chica era la defensora de mi hermano. ahora es un pailón, pero en su momento, mi hermano estaba atrasado en comparación a los niños de su edad con respecto al crecimiento, así que siempre se vio más chico. una vez, una tía (que tiene mi edad, horrores) le aforró a mi hermano y hasta ahí no más me llegó la educación y le saqué la cresta y de pasada le grité “no le vuelvas a pegar a mi hermano”. el pobrecito estaba ahí llorando en un rincón, na que ver que le pegaran a mi chiquitín.
    jajajaja, ahora que tiene 22 se moriría de vergüenza de leer este post. lo seguiría defendiendo, aunque en verdad ahora él es el que me defiende a mí. 🙂

  8. oda a la mocha!
    Creo que hay mochas y mochas…sin embargo estoy de acuerdo con
    pock empezar una por que sí, no va al caso.
    Pero a veces que ganas de sacarle la cresta a la mina abusadura…lo he hecho, por defender a mi hermana y por defenderme yo y ahora que soy mas grande, tengo 32, que ganas de sacarla la cresta a un par, pero se supone que a esta edad las cosas se manejan de otra forma.
    Nada como volver a ser niña…en fin.

  9. jjajjajjajaja
    me encantan las mochas pero como soy lady no le he pegado nunca a nadie mas q a mis hnos chicos, pero tengo esas ganas de pelear adentro así que voy a body combat y soy feliz pero me gustaría ir a clases de boxeo y saber pegarle a un pushing ball. encuentro q las mochas son de lo mas entretenidas, a los hombres les encanta y salen felices. claro q tienen ser mochas con clase pq pegarle a un curao botado en el suelo o pegar patadas a los caídos no tiene ninguna gracia.

  10. la nana como que perdió la mocha o no? se encerró en el closet… yo una vez me agarré con una compañera de colegio quedé con un mechón de pelo en la mano no la solté nunca

  11. Cuando era muy chica tenía unos tíos muy abusivos que nos hacían pelear con mis primas. Ellos se juraban entrenadores de boxeo y nos daban consejos y masajes y luego nos mandaban a pelear. Con mi hermano muchas veces. Y una vez en el colegio una tipa mucho más grande que yo no quería salir de nuestra sala y empezó una pelea de la nada, yo me limité a agarrarla de las mechas y patearla en las canillas, como era más alta y con el pelo más largo sufrió muchos más daños.
    Después de eso he tenido ganas de cachetear a una que otra persona, pero como persona racional que soy he aguantado las ganas, dignidad ante todo que le dicen.

  12. Las mochas no son recordatorio – ni excusa – de que “tenemos sangre en las venas”, sino de que la civilización todavía no aplaca al mono interior. Para mí los matones y cabezas de músculo denuncian que el puñete es lo mejor que tienen para ofrecer. Nada me causa más placer que doblegarlos hasta la sumisión con argumentos. Un puñete golpea el cuerpo. Una palabra bien puesta golpea el alma y al final quedo con esa agradable sensación descrita por Céline en “viaje al fin de la noche”: “Mientras discutíamos, me parecía que tenía al tipo sujeto por la cabeza”.

    PS.: Lo que nunca entendí son las mochas entre hermanos. Eso sí que es de brutos.

  13. Una sola vez en mi vida he utilizado a la Helga Pataki que llevo dentro y después de ser manoseada en una sala de clases por un compañero, animal rastrero le diría yo,
    Después de que le “tocara” literalmente a casi todas mis compañeras, de manera cobarde.
    Me pega el agarron y me doy vuelta (el era más bajito que yo)
    y le pegué un combo en todo lo que se llama quijada, voló por los bancos vacíos.
    Nunca dijo una sola palabra, le preguntó el profe al entrar a la sala ¿que le pasó joven?
    me tropecé profesor

    No me siento orgullosa de haber ocupado las prácticas que mi papá me enseñó como hija única que era, el siempre deseo “un niño Hombre” (como dicen las viejitas), pero desde mis vísceras sentí que se lo merecía, y los resultados fueron tremendamente satisfactorios, mis compañeras me veían como una salvadora y mis compañeros, lo pensaban dos veces antes de faltarme el respeto.

    Pero fuera de ese episodio, no me interesa para nada la violencia, física ni verbal, y por lo demás ahora me cuesta enojarme.
    He forjado mi carácter, es decir, no pesco…

    • pobre cabro, me imagino que lo dejaste traumadisimo. Imaginate el golpe al ego masculino que le hiciste. Cacho que aún está en sicoterapia…Ja

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