Es cierto que la música es uno de las mejores aliadas de la publicidad, y cuando se hace una combinación redondita se crean comerciales que quedan en la memoria de todos. Pero eso es un cuchillo de doble filo porque, dependiendo de cómo se ocupa la canción, se puede generar un sentimiento contrario. He notado que últimamente hay varias propagandas que hacen lo que yo podría llamar de uso indiscriminado de canciones ajenas. Empecé a darme cuenta de ello con un comercial de una empresa que ocupaba la base de “Respect” de Aretha Franklin, después de una gran tienda que usaba la canción de Beyoncé, otra gran tienda que usa “Anything you want, you’ve got it” de Roy Orbison, de una empresa de celular que pone en su publicidad la canción de New Radicals “you get what you give”, y tantas otras.
Eso se agrava cuando se trata de un artista que te gusta, pues cuando uno escucha la canción “verdadera”, parece que ya está harto de escucharla. Quizás el ejemplo más claro sea el de uno de mis cantantes favoritos, Jorge Drexler. Ya no puedo escuchar su canción “Me haces bien” porque inmediatamente veo un super pollo delante mio… ojalá que por lo menos le haya valido la pena por la plata, porque sinceramente no creo que sea la mejor sensación para un artista ver que su canción está más asociada a un producto que a él mismo.
Blondie es una fuente inagotable de canciones preciosas que me hacen cantar y bailar como niña chica.
Sunday Girl aparece en el soundtrack de la película Margot at the wedding, que arrendé el fin de semana. Me gustó mucho la película, odié a Margot, tanto como odié las veces en que me sentí identificada con algunas de sus actitudes. Que increíble actriz que es Jennifer Jason Leigh, que bueno el guión, que increíble reparto. Sobre la película, el director, Noah Baumbach comenta que las escenas siempre comienzan encima de la acción, es decir, no hay tomas que por ejemplo entren desde afuera de la casa para llegar a los actores, sino que fue filmado de una manera tan íntima que el espectador se siente parte de lo que está pasando; yo no me había percatado y tiene toda la razón, logra una cercanía no muy fácil de lograr. Si algo me fascina del cine es poder conocer a los personajes, imaginar lo que sienten, profundizar es sus caracteres, por eso debe ser que me gustó tanto. Sobre Jack Black dijo que no quería forzarlo a ser super serio como hacen otros comediantes que aparecen haciendo drama y para ser creíbles son extremadamente serios (pensé en Jim Carrey), y es por eso que su personaje participa en este drama sin dejar de ser finalmente Jack Black, lo que proporciona el absurdo necesario para vivir la película sin sufrirla.
Para esos momentos de ocio frente al computador que nunca faltan, les recomiendo un simpático juego on-line que descubrí recientemente. Se llama: My story is makeover, y sí está en inglés, pero su interfaz es tan sencilla que no es necesario saber ese idioma para jugar.
Lo encuentran en el sitio mylifetime.com, un portal muy chic con hartos juegos y cosas entretenidas para curiosear.
Bueno, volviendo al juego, puedo contarles que es super completo. Se pueden seleccionar un montón de alternativas, que incluyen el color de piel, el estilo de vestuario, accesorios, estilo de maquillaje, peinados, color del cabello, etc.
Si se animan a experimentar, les garantizo que no se cansarán de inventar nuevos looks. Yo nunca me he registrado, sólo selecciono “play as guest” (jugar como invitada) y listo!
Esta semana sí que voy a ver The dark knight. El viernes lo intenté una vez pero la taquillera nueva película de Batman sumada a las vacaciones escolares no dan tregua y las colas estaban insoportables.
Hoy vi Batman begins para tener todo fresquito. Ya la había visto cuando la estrenaron, pero habrán de saber que a mí se me olvidan con facilidad las cosas.
Con la última escena de la anterior película de Christopher Nolan quedé lista y dispuesta para esta semana, sí o sí, disfrutar de la nueva historia que trae al Guasón en gloria y majestad en una interpretación que según se comenta está alucinante. Incluso se escucha la idea de que Heath Ledger, muerto el 22 de enero, sea nominado al Oscar como mejor actor por su escalofriante interpretación.
Además, se agradece que en esta ocasión no continúe Katie Holmes en el reparto y que en su reemplazo esté la simpaticona Maggie Gyllenhaal.
Tengo una feliz obsesión con los cinnamon rolls o roscas de canela. Todo comenzó en mi época post U, cuando cada mañana en Caracas, a eso de las 10 am, al terminar las clases de inglés me iba con un simpático compañero de curso a desayunar una taza de café con leche, su respectiva botellita de agua sin gas y un roll de canela. Aquel compañero se convirtió en unos de mis grandes amigos, y bueno, los rolls, son –donde me encuentre– el mejor recuerdo de aquella época de pocas responsabilidades.
Desde que vivo en Santiago, hace 12 años, sigo buscado los mejores rolls. Mis favoritos fueron por un tiempo los de Cinnzeo, una cadena canadiense con locales en Estación Central y ahora más recientemente en el Metro Escuela Militar. Me gustaban por lo calórico de su cubierta de crema de azúcar y chocolate amargo caliente y su masa esponjosa; hasta que probé las del chef pastelero del Hotel Marriot, Jorge Almonacid. No se parecen mucho es cierto a aquellas caraqueñas (roscas grandes, tostadas por el fuego del horno y fáciles de desenrollar). Los del Marriot son pequeños, tienen una masa tirante por fuera y blandita por dentro, y junto con la canela que dibuja su caracol pueden tener pasas con ron, arándanos, manjar o nueves. Además, la taza de café la cambié por el chocolate caliente Britt (de Costa Rica) con leche entera –aclaro, lo de la lecha entera, porque para las chicas light también los preparan con leche descremada–. Durante todos los meses de frío el combo roll-chocolate se vende en el lobby del Marriot, Cordillera Lounge, desde $1.800, tanto para servir como para llevar.
Si alguien tiene otro buen dato de esta feliz obsesión, bienvenido sea!
Cuando tenía como 17 años le comenté pernamente a una de mis mejores amigas del colegio que, cuando fuera grande, quería tener una colección de muchas películas y que iba a grabarlo todo. Mi amiga, ni siquiera de tan visionaria y sabia, sino más bien por la obviedad del asunto, me dijo “y por qué no lo haces ahora?”. Pues bien, como justo mi tata me había regalado un video viejo (el primero de mi vida porque en mi casa jamás me habían pescado con uno) y cuando tuve 18 nos pusieron por fin cable, empecé a grabarlo todo como poseída, y así hace ya hartos años (antes de que fuera tan fácil conseguirlas en dvd) que tengo una colección de prácticamente todas mis películas favoritas, algunos capítulos de mis series preferidas y ya estoy tan acostumbrada a grabar que casi siempre tengo un VHS listo por si las moscas.
Tal vez ahora podría tener devedés y modernizarme, pero esa colección ya casi antigua y los años en que veía desde Los Amantes del Círculo Polar hasta La Condesa Farsante cuando me dieran ganas y sin pasar por el Blockbuster (que nunca las tuvo, por lo demás) fueron lo mejor.
Hoy a las 23 hrs. en el Bar Constitución, ubicado en Constitución 61, se presenta Chuli Garrido, una relativamente nueva y prendidísima banda formada por Papas Fritas, Pedro Becker y Alvaro Guerra.
Amo los Emmy con toda mi alma, pero las nominaciones este año estuvieron de lo más fome. Creo que no me importa nadie en ni una categoría (excepto Betty, pero ya ha ganado todo) y no hay ni una novedad! Dale con Boston Legal (WTF), Mary-Louise Parker (seca, pero ya es tan repetida su nominación que es fome), Kyra Sedwick (más seca aún, pero lo mismo), The Office, Two and a Half Man, Amazing Race, los actores de Entourage, el gallo de Monk, Julia Louise-Dreyfus y yada yada yada yada. Y dónde está Justin????!!!!!
En fin, tampoco me extraña si Helen Hunt ganó casi que todos sus años con Mad About You (me encanta la serie y ella, pero siempre me pareció too much, además de penoso que Paulie no ganara nunca) y Lorelai jamás fue nominada, qué onda.
Si finalmente Amazing Race perdiera de una maldita vez como “mejor reality” la cosa mejoraría un poco (sólo si gana Project Runway, claro), pero creo que los Emmy los veré por la pura ropa y gente linda. Fome igual.
Soy periodista y un par de veces me ha tocado llegar a hacer una entrevista y ahí quedo, media embobada y cohibida frente a un hombre muy guapo y a quien tengo que entrevistar. Mi inteligencia se va a las pailas porque ahí estoy media nerviosa tratando de disimular que preferiría darle un beso en vez de estar hablando de temas ultra cabezones, pero una es profesional y al final sabe disimular. El coqueteo va y viene, pero no queda más que hablar de lo que nos convoca, y luego la despedida con un: fue un gusto entrevistarte y su respuesta afirmativa, cuando una en verdad quiere que le digan algo como: nos vemos algún día o te tinca que salgamos a tomarnos un café, que se yo, pero nada, sólo las ganas de conocerse más.
Pero quién sabe, cómo a Cecilia Boloco le pasó con Menem, aunque no es el mejor ejemplo…