Recuerdo que mi primera gran feria de vinos fue Cata&Vinos del Sheraton, debe haber sido en su segunda o tercera versión. Entonces, no podía creer que sentí aroma a clavo de olor en un syrah y no me despegué de esa copa por un buen rato. Hoy, este siempre esperado evento, ya en novena edición, cambiará de barrio, pues este fin de semana estará en una gran carpa a los pies de la Municipalidad de Vitacura.
Este año, además de poder descubrir las novedades y degustar los primeros blancos de la cosecha 2008 –algo siempre emocionante porque permite medir como viene la vendimia más reciente– habrá presentaciones online –cada media hora– de una viña diferente y degustaciones en vivo de productos gourmet. En paralelo La Escuela de los Sentidos ofrecerá catas de té, chocolates y espumantes. O sea, este viernes 01 de agosto (de 19:00 a 23:00) y sábado 02 (de 12:00 a 23:00) en el Centro Cívico de Vitacura habrá placeres para todos los gustos.
La entrada vale $12.000, incluyendo todas las actividades y degustaciones, más una siempre útil copa Riedel. Si van por los sauvignon blanc 2008 busquen en sus copas notas de maracuyá, ají verde, ala o cebollón ¡después me cuentan!
En este post encontramos a 8 tipos de invitados que son capaces de arruinar una fiesta, seguro se les ocurren más…
1. El que insiste en limpiar cuando la fiesta todavía no termina. Se la pasan preguntando si ya terminaste tu trago y circulan con una bolsa plástica en la mano. Son amorosos por querer ayudar pero filo, la casa se iba a ensuciar igual, no?
2. El que se cura en la primera la hora de carrete. Se instalan al lado del refri, llega extra-animoso y una vez borracho tienes que andarlo cuidando que no vomite en los sillones o alguna otra asquerosidad.
3. El invitado que sólo te conoce a ti. Pasa todo la noche al lado tuyo, en silencio, mirando a cada persona con la que conversas, pero no engancha con ninguna. Las opciones son incluirlo en cada conversación, o dejar que se las arregle solo, pero lo mas seguro es que en ese caso se quede parado en una esquina con cara de sicópata.
4. La chica que llora. Se encierra en el baño con sus amigas y adora el drama, en el fondo adora llamar la atención. O te aguantas que expanda la mala onda, o te sientas a escuchar sus problemas. Lo mejor sería que se emparejara con un tipo medio curado, así ella piensa que la están escuchando y él jura que se la va a agarrar.
5. El que acaba de terminar con su pareja. Busca una víctima (da lo mismo quién) a la cual poder contarle lo que “realmente sucedió” y por qué terminaron.
6. El jote que espera hasta el final de la fiesta para agarrarse minas. Lo hace porque en ese momento puede que estén más vulnerables: pueden estar curadas, o no tener con quien irse, y ahí es donde el aparece. Cerdo.
7. Parejas que llevan a la guagua a la fiesta. Las guaguas gritan, hay que cambiar pañales y el tema es que todos deben estar preocupados y atentos a la guagua.
El Brindis es la nueva película chilena que se estrena el 31 de julio. Esta cinta se enmarca en una familia judía que vive en Valparaíso, lo que es muy lindo porque las escenas que son grabadas en la película muestran los lugares más bonitos del puerto, las paredes pintadas, y las calles de los cerros son una atmósfera agradable de ver.
La obra trata sobre Emilia, una fotógrafa mexicana (con un increíble parecido a Natalie Portman) que viaja a Chile a reencontrarse con su padre. En Chile, Emilia conoce a David (Francisco Melo) un guía espiritual que no sabe lo que quiere (sin embargo ella tampoco lo sabe).
Lo malo de esta película es que no te explica absolutamente todo, deja muchos espacios abiertos sobre la historia, cosas que nosotros debemos suponer que pasan. Pero es una historia simple, una película de invierno, y lo que busca plantear la idea de volver a tener fe en uno mismo, y hacer lo que uno se propone en la vida, y que nunca es tarde para perseguir nuestros sueños.
Estas son las cuatro –y, según dice la misma Compañía Maleza–, últimas oportunidades de ver la obra El Pelícano este año, en el Centro Matucana 100. Quiero puro ir a verla, tengo una gran curiosidad para ver esa mezcla de teatro y animación. Ya leí muy buenas críticas y no quiero perder la oportunidad.
La Compañía Maleza fue creada el 2005 por un grupo de la U. de Chile, y ya va en su segunda obra. El Pelícano es un texto escrito en 1910 por August Strindberg (1849 -1912) y cuenta la historia del espíritu de un hombre recientemente fallecido que deambula por los corredores de una casa habitada por su familia. En el montaje de la Cia. Maleza, se mezclan elementos claves de una pieza teatral con proyecciones cinematográficas. Según la actriz y directora del grupo, Muriel Miranda, la animación stop motion es mostrada como parte del inconsciente de los personajes.
Los personajes y escenarios de esta la obra son resultado de cinco meses de trabajo de Muriel Miranda y Hugo Covarrubias, diseñador que trabaja como director de animación del montaje y quien realizó los trabajos de stop motion.
El Pelícano Matucana 100
jueves a sábado a las 20.30 horas
domingo a las 19 horas
valor: $ 4.000 general y $ 2.500 estudiantes y tercera edad
La semana pasada, el Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública, Cesop de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central consultó a 300 personas de la Región Metropolitana, para averiguar qué tan feliz nos sentíamos los santiaguinos y se vio que tan solo el 60% se considera feliz; el 28% dice que “más o menos”; y el 12%, que no es feliz. Sin embargo, al momento de poner nota al grado de felicidad de los chilenos en un rango de 1 a 7, la media apunta a un 4,7, muy por debajo de lo que se espera según la puntuación de felicidad personal.
Coincidentemente con el tema, el director de “Los Debutantes”, Andrés Waissbluth, el 25 de septiembre estrenará su nueva película “199 recetas para ser feliz”, y por esto día a día en su Facebook, y en su blog www.199recetas.cl, entrega algunos tips.
Me carga la idea de chaquetear a Madonna, una de mis estrellas favoritas y admiradas, pero lamentablemente hay cosas que caen por su propio peso y una de ellas es no aceptar la realidad.
La diva que lanzo hace poco su último disco “Hard Candy”, el 16 de agosto cumplirá 50 años de edad. Y por supuesto más allá de la música presente en el álbum, todos hablan de lo joven que se ve, de lo delgada y atlética que conserva su figura.
Todo esto no tiene nada de malo. La misma Madonna ha trabajado duro para proyectar esa imagen de “eterna juventud”, sin embargo cuando las cámaras del estudio se apagan, se esfuma el maquillaje, las luces especiales y la post-producción de las imágenes, ¿Qué es lo que queda?. Lamentablemente lo que se ve en la foto de la izquierda: Una Madonna con botox, muy estirada, escuálida, y nada de natural.
No es así como debería verse una mujer que se supone que se ha cuidado a base de “una constante rutina de ejercicios, una dieta equilibrada, agua, cremas y el amor de su familia y fans”. No. Aquí hay una alta dosis de trampa. Obviamente pedirle a una artista como ella que se mantenga al margen de las cirugías estéticas, es ridículo, pero definitivamente hay grados y grados de incursión.
Creo que Madonna, en la década de los noventas fue más madura que ahora. Incluso se daba el lujo de rescatar cosas de la vejez y ponerle su toque glamoroso, como lo hizo con unos postizos de oro dentales. Hoy cuando escucho a Madonna y Justin Timberlake en la radio, en realidad no puedo dejar de pensar que hay un retroceso en su evolución. Se obsesionó con la idea de ser admirada como una persona que no envejece, hasta el punto de parecer adolescente. Lo mismo se puede decir de su música actual. En relación a sus trabajos anteriores, no temo decir que este álbum es el menos trascendente de todos.
Las próximas Olimpiadas de Beijing se vienen con todo. Por lo mismo, las marcas se suben al carro de la victoria lanzando un cuanto hay de leseras promocionales que tengan que ver con Beijing.
Monitos de peluche, poleras, vasos, etc. Como soy presa fácil, me compré casi todos los vasos de colores que vendía McDonald’s por sólo $300 y sólo me falta el verde. Pero ahora se fueron al chancho lanzando al mercado un nuevo combo llamado Mc Combo China, que de sólo verlo me quita el hambre y créanme que eso es bien difícil. El combo consiste en una hamburguesa con chop suey (súper oriental) con “salsa de jengibre” y lechuga en un pan que con semillas de sésamo multicolores como para darle el toque “diferente”. Pero como un combo no es combo si no trae picoteo, este reemplaza las clásicas papas fritas por unos palos de arroz acompañados de una salsa misteriosa y de postre un sundae bañado en una salsa que se rumorea es de plátano. Por suerte, la bebida sigue siendo la de siempre.
La cosa es que a pesar de el asco que me da esta comida fusión olímpica de McDonald’s, tengo mucha curiosidad por saber si es tan malo como yo pienso, asi que vez que voy trato de que mi acompañante lo pida y así usarlo como conejillo de indias, pero jamás me ha resultado. Por favor si alguien lo ha probado que comparta su testimonio con zancada.
El cuerpo perfecto es la consigna básica para el mundo del modelaje. Sobre esa premisa se construye la carrera de una modelo y se estructura un programa como “America’s next top model”.
Pero rompiendo con esa base la BBC lanzó un reality que hace básicamente lo mismo que el caballito de batalla de Tyra Banks pero con mujeres discapacitadas.
Cuando me contaron del programa no pude sino sorprenderme. Mi primer pensamiento fue lo morboso que pudiera resultar este nuevo experimento televisivo, como tantos otros que ya conocemos, pero de a poco, he ido matizando mi opinión.
Quienes no tenemos ninguna discapacidad probablemente nunca podamos ponernos en el lugar de quien sí la tiene. Podemos empatizar, pero no vivenciar realmente qué ocurre cuando una parte de tu cuerpo falta o no funciona.
Pienso en lo poco que conozco el medio de la televisión y me cuesta lanzar dardos o alabanzas. Pienso en los variados motivos que tendrán los espectadores para ver este programa.
Han criticado el programa por ser morboso, pero también porque no funciona como reality show. Ocurre que este tipo de programas necesitan del conflicto para desarrollarse y se ha dicho que en este caso esto queda marginado. La dureza de los jueces de America’s next top model, desaparece en las eliminaciones de Britain’s Missing Top Model ya que, al parecer, lo que prima ahí son los consejos y la comprensión. No he visto tanto del programa como para asegurar que eso es así realmente, pero me pregunto, ¿será eso necesariamente malo?
Podremos decir un montón de cosas al respecto, pero lo que me queda como última idea siempre es lo que debe ocurrir con ese grupo de mujeres que están concursando. La posibilidad de validar sus cuerpos debe ser una gloria para ellas. Verse bonitas, producidas, seductoras permite que su condición pase a segundo plano, sobrepasando las motivaciones de quienes idearon el proyecto.
Como dice una de las concursantes, la gente piensa que por naturaleza una discapacitada no puede ser modelo, entonces habrá que mostrar lo contrario.
Diane Lane siempre fue mina. No necesariamente linda, sino que derechamente mina. Súper sexy. Es mina ahora que tiene 43 y era mina cuando tenía 14. En Un pequeño Romance queda clarísimo que hay gente que es sexy porque sí no más y lo es desde siempre. Algo que podríamos decir de Natalie Portman, por ejemplo.
Diane Lane siempre se ve sexy y no necesita de lunares cerca de la boca, ni escotes, ni una mini. Es así y no hay nada que hacerle. Con su look adolescente perno de pelo largo peinado con pinche, su falda ancha y sus calcetines blancos hasta la rodilla se veía mina; y obviamente se veía increíble en Infidelidad, donde solita sostiene toda la película. Tanto así que en una decisión que me pareció acertadísima, pero bastante atípica, la nominaron al Oscar, por un rol que estaba lejísimos de los clásicos postulables, como las películas de época o los biopic. Pero el atrevimiento solo alcanzó para la postulación, porque finalmente el premio se lo llevó Nicole Kidman, justamente representando a Virginia Woolf.
Diane Lane tiene algo de John Malkovich. Es de esas actrices que uno conoce pero difícilmente ubica en alguna película, claro que cuando aparece es imposible dejar de notarla.
Si hay una situación que me pone incómoda es tener que dar propinas. Al chico que me ayuda en el supermercado, o al vigilante del auto, en el momento de darles la propina siempre miro hacia abajo con una sonrisa tímida. Varias veces ya le pedí a alguien que me acompañaba para que le pasara la plata a la persona.
Veo que hay gente que sabe lidiar con el dinero y con las propinas de manera muy natural, mi papá por ejemplo, pasa el dinero y saluda cariñosamente, independiente del lugar o situación. Quizás tengo estos rollos por no saber muy bien cuándo alguien merece recibir la propina, cuánto y cómo le pago, si hay personas que lo entenderían como una ofensa o algo por el estilo etc.
Para no tener que estar en una crisis innecesaria, trato de establecer mis propios criterios –generalmente muy personales–, por ejemplo, si el tipo me atendió bien, si fue simpático, y si se nota que espera recibir una recompensa que, aunque no sea una fortuna, le va a servir.