“Gentileza genera gentileza”

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Gentileza
por Ana Paula do Brasil

Esa frase, de un poeta y artista callejero de Brasil cuyo sobrenombre era “Profeta Gentileza”, me vino a la cabeza el sábado pasado cuando buscaba mi lucky bamboo. Llegamos a las 18:30 a una tienda y una placa avisaba que el horario de atención era hasta las 19:00. Felices por llegar a tiempo, vimos que la puerta estaba cerrada, y llamamos para que alguien nos atendiera. Vino un señor que inmediatamente nos preguntó con un tono poco amigable qué andábamos buscando, y al escuchar lo obvio, o sea que buscábamos plantas, dijo que las viéramos rápido porque estaban por cerrar. “Pero ahí dice que es hasta las 19:00…” le decimos. Y él, sin la menor preocupación en ser educado, arremató: “Aquí yo decido cuándo se cierra y a quién se atiende”, dándonos la espalda. Con una mezcla de incomprensión e indignación, decidimos retirarnos.

De verdad me sentí muy mal, porque si hay algo que me pone indignada es la estupidez gratuita. Me pregunto qué tan difícil es ser gentil. No estoy diciendo que siempre hay que tener buen humor, pero creo que la gentileza es la base para una convivencia más armónica y sana. Ya sea en los negocios, en el trabajo, en el transito, hay siempre otra manera posible de manejar situaciones, tensas o no. Y también descubrí que no alterarse ante una estupidez gratuita, es más, responderle educadamente y con una sonrisa, aunque difícil, es la mejor manera para neutralizar la agresividad ajena. Definitivamente, cultivar la gentileza es algo muy necesario en nuestros días.

10 COMENTARIOS

  1. Tan necesario pero escaso.
    Cada día me doy cuenta como se van perdiendo actitudes básicas de convivencia.
    Las palabras “Gracias”, “Permiso”, “lo siento”, “Por favor” están en extinción y le agrega un aire de hostilidad al ambiente.

  2. Toda la razón, Ana Paula. Y, como dices, lo más difícil es no caer en la tentación de responder de la misma forma agresiva frente a estas maneras desconsideradas. A veces no se alcanza a contar hasta 10.

  3. Estoy de acuerdo contigo, me ha pasado lo mismo y yo que soy polvorita tengo que controlarme para no responder algo más pesado todavía.

    Lamentablemente esta es una práctica que se repite, sobretodo en el área servicios ¡que manera de atender mal esta gente!, lo peor es que es su pega y deberían hacerla bien.

  4. A no a un weon como ese no le aguanto, hace unos días fui a comprar a un centro comercial y saliendo me encuentro con que un tarado en su auto gigantesco entrando por la mitad de la calle no dejando libre la salida, me calenté y le tapé el paso (estaba usando mi pista, la derecha) y el muy tarado se quedó allí esperando que me echara p’tras, cosa que por lo indignado que estaba no hice. Al final el tarado por la presión de la gente que quería entrar y salir tuvo que correrse, pero al pasar a mi lado bajo la ventana para decirme algo, cosa que no tuvo oportunidad ya que en mi enojo lo empapelé a garabatos (chuchadas decimos en Chile).
    No entiendo a esos tarados que atropellando los derechos de los demás exigen gentileza y buena voluntad (no es tu caso Ana Paula), tal como lo dices gentileza genera gentileza, pero no puedo ser gentil con los atropelladores, no puedo la rabia me supera.
    Se que no es la mejor actitud, me deja mal despues de estas discuciones, arrepentido por reaccionar como un gorila. Pero ni mi sicologo pudo ayudarme con eso.
    Para mi es básico respetar a los demás, pero el respeto se gana no se impone.
    Para que hablar de ir a comprar al Jumbo, la atención de VTR vía teléfono y una lista que sería enorme.
    Esa gente se gana mi desprecio y arrepentimiento posteriormente.
    Lo peor de todo es que nadie se rebela frente a los abusos.

  5. noooooooooooooo
    con weones asi es imposible ser gentil aunke uno kiera
    freten al fuego mas fuego
    a esa gente ahy k ponerla en su lugar
    k mejor k dejar callado a un weon
    es una muy buen terapia discursiva

  6. Cuando chica siempre íbamos a comprar empanadas a mismo local en La Reina (en algún lugar cercano a la Academia de Guerra, por O.Jarpa…). Dueña y señora del local, la señora Anita decidía a quién atendía primero (olvidate del por orden de llegada), te retaba si no tenías claro lo que querías, en fin, era tal cual que el Soup Nazi de Seinfeld, pero en versión viejuja. El local siempre estaba lleno y las empandas, una delicia. Nada que hacer, había que aguantarle el genio a la señora y responderle a todo con una sonrisa resplandeciente. Yo le tenía un poco de miedo. Y creo que mi viejo también.

  7. Qué indignante lo que te pasó. Estoy de acuerdo con lo de la gentileza, se agradece tanto, la calidez, aquellas pequeñas cosas que hacen que un día sea bueno. Y por otro lado, qué lata que un roto como ese te cague el día (perdonando la expresión, jeje).

  8. …A mi me encanta la gentileza y la agradezco siempre. La que más me gusta es la gratuita, la que no tiene un interés detrás…

  9. que lata que haya gente que prefiera perder un cliente, dp se quejan que no tienen pega ni plata.

    Esta semana fui a kodak de apoquindo con augusto leguia a imprimir 2 fotos digitales, y me atendio una mujer con pesimos modales, casi no hablaba y con una cara hasta el suelo, ademas de demorarse muchisimo en lo que le pedí, me dejó con muy malas vibras el rato que estuve ahi, asi que no vuelvo mas.

    Me dieron ganas de decirle q por lo menos cambie la cara con la unica persona que entra al local, que pasa vacío! o pedirle el telefono de su jefa para acusarla pero al final me contuve espere todo el rato que se demoro en terminar la pega que estaba haciendo sin decirme nada, y dp espere mas rato a que terminara mi pega, le pague y me fui.

    No vayan no vale la pena contagiarse con gente que anda de mala onda por la vida.

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