Nunca había querido ver Last days, la interpretación de Gus Van Sant sobre la agonía de Kurt Cobain, pero después de haber visto Kurt and Courtney y About a son decidí documentarme por todos los ángulos.
Lo que si, tuve la mala idea de empezar a verla un domingo en la noche, mal momento para deprimirse… Gus Van Sant se caracteriza –entre otras cosas– por sus ritmos pausados y el gran cuidado que tiene en la fotografía, pero por lo que vi en el makin’ of, parece que es mucho más entretenido actuar en una de sus películas que verlas. Los actores hablan de la libertad que el director les otorga, entregándoles una base de guión que les da la pauta para desarrollar las escenas (lo que igual se nota un poco).
Hay varios elementos poco convencionales en Last days, como el hecho de que el vendedor de páginas amarillas que aparece conversando con Blake (Kurt), es en verdad un vendedor de páginas amarillas que básicamente actúa de si mismo. Por otro lado, Van Sant escucha bastante a sus actores, y aprovecha incluso sus conversaciones y anécdotas para incluirlas en la historia.
Las constantes murmuraciones y los paseos en el bosque lograron exasperarme, el director me hizo dimensionar más que nunca la crudeza de la agonía. Esa persona, ese ente, estaba a pocos días de morir. Lo más terrible es que esa muerte no fue ficción.
Pero no puedo decir que lo disfruté. De hecho me la pasé un poco mal. Además Michael Pitt, el protagonista no me gustó de Kurt, muy musculoso, con labios demasiado gruesos (tengo la imagen de su papel en Hedwig and the angry inch, además le encuentro cara como de Luis Miguel o de algún Culkin); aunque en verdad no se me ocurre nadie ideal para interpretar el personaje. Ahora voy tras las biografías escritas.
Inspirada en el famoso nuevo reality de canal trece, me vinieron a la mente las más patéticas frases que algún mino me ha dicho jamás. Está de más decir lo matapasiones que son los sujetos del programa, y la tremenda asesoría que necesitan, de hecho, la producción del canal podría enviarles a Alex Mercader (a falta de Tom Cruise de Magnolia) a darles unas clases para nivelar sus estrategias de conquista).
Bueno, un compañero de universidad me invitó hartas veces a salir, y el día que le dije bueno ya (sólo porque me falló mi verdadero galán), al pasarme a buscar me dice: “Ay Lupe, no puedo creerlo, estoy saliendo contigo!” Léase con sonrisa de oreja a oreja, frente a mi somnífera mirada…
Salí con un grupo de como 6 amigas, y un nerd desconocido se acercó a nuestra mesa haciéndose el lindo, se apoyó en una silla y de entrada le dijimos que no gracias, pero el tipo no se movía! Nosotras no podíamos creer la falta de dignidad del tipo, hasta que cachamos que sus amigotes lo miraban de lejos, y el aguantó la vergüenza con nosotras –unas perfectas desconocidas– con tal de no sufir la vergüenza del fracaso rotundo ante sus amigos.
Y el infaltable “vas a creer que es puro bla bla, pero… qué ojos más lindos tienes” (a lo que yo respondí, “no te preocupes, sí te creo”); solo se ve superado por lo que una estrella de rock nacional le dijo a una amiga mía en una fiesta de cumpleaños, él le preguntó:
Rockero Nacional: “Cuál es tu luz?” Mi amiga: “ah!?.. qué?… yo vine al cumpleaños…” Rockero Nacional:“tus ojos son tu luz” Valor…
Esa es una pregunta de alguien que no entiende mucho de tecnología y que cree que un bueno celular es el que permite que se haga y reciba llamadas sin problemas ni mayores complicaciones.
He escuchado mucho sobre el iPhone, veo gente que lo anhela desesperadamente, y lo que leí a respecto me deja claro que es un hito dentro de la historia de la telefonía celular. Pero en los últimos días coincidentemente he encontrado gente que cuestiona la real “perfección” de ese aparato.
Me dijeron que no graba videos (lo que para mí no hace mayor diferencia), que es pesado (y lo pude constatar, pesa más que mi celular viejucho), y hay que recargar su batería todos los días, incluso a veces después de algunas llamadas largas se corta de la nada por falta de batería.
Los entendidos que me corrijan lo que recién escribo, de hecho tengo esa curiosidad sobre qué tan bueno es el iPhone, pero por ahora me quedo con mi teléfono de siempre y que nunca me ha decepcionado.
Ya vino Michel Houllebecq el año pasado, y ahora vienen otros dos escritores internacionales y taquilleros. Primero Alessandro Baricco, italiano autor de Esta Historia y de Sin Sangre, estará haciendo una lectura dramatizada de Homero, Ilíada el miércoles 16 de enero a las 9 y media de la noche en la Plaza de la Constitución y dará una conferencia en la Facultad de Comunicación y Letras de la Portales (Vergara 240) el jueves 17.
Justo después de Baricco el que viene es el británico Julian Barnes, autor de Arthur & George y El Loro de Flaubert, que se presentará la próxima semana, el martes 22, primero en un encuentro en la Universidad Chileno-Británica de Cultura a las 12 (Santa Lucía 124, inscribirse en los tels. 413 2001 ó 413 2055 o al mail prensa@britanico.cl), y después a las 6 de la tarde en Lo Contador de la Católica (El Comendador 1916, para retirar entradas escribir a lvillarr@uc.cl), donde lo va a entrevistar Gonzalo Garcés.
Todas las actividades de estos dos escritores están abiertas al público en general y son gratis. Bien acontecido enero, no?
UPDATE: Para Baricco en la Portales hay que inscribirse al tel. 676 2301
Nunca en la vida me gustó. “Casualmente” mi encantamiento con Thom Yorke coincide con el lanzamiento de In Rainbows, el que es para mi, el mejor disco del 2007. Ahora me gusta no solo por el ya conocido encanto que provoca un músico al momento de tocar, sino también por el cambio que él y Radiohead están realizando en la industria musical, por su apoyo activo a la defensa del medio ambiente y al comercio justo, por su sensibilidad, su delgadez y su linda nariz. No sabía que tenía esposa (doctora en Historia del Arte) y dos hijitos. Sólo un poco más asimétrico que cualquier otro, Thom Yorke es absolutamente mino.
Es demasiado asqueroso cuando hay parejas que confunden el metro (o micro) con la antesala de un motel y se ponen a agarrar ahí a menos de un metro de uno. Si hay algo que no quiero es escuchar son esos muack cerdos o ver las lenguas y besos pegoteados de estas parejas, menos con el calor ya asqueroso de metro. Guácala. Por último en el parque estas parejillas están lejos, pero en el metro están pegados y me dan ganas de gritarles qué ascooooo!!!!!!
Este verano está ultra caluroso, así que cada vez que llego a mi casa además de prender mi ventilador, abrir las ventanas y ponerme un vestidito, procedo a tomar uno de mis brebajes favoritos para estas circunstancias:
Jugo de naranjas: hecho en casa o de esos frescos en cajita (Soprole o cualquier de las variedades de Watt’s, incluso el light). Lo máximo es servirme un vaso gigante de jugo bien helado y echarme en la cama relajada. Un jugo rico es para disfrutarlo y no tomarlo al paso parada en la cocina.
Limón Soda: mi bebida favorita lejos, sobre todo si es para la sed (o para pasar la caña). Muy rica, con la cantidad de gas adecuada y, lo más importante, refrescante. Debo advertir que la versión light la encuentro pésima, cero refrescante, muy dulce y con menos gas.
Agua bien helada con hielo: empecé a tomar agua cuando hice la práctica en oficina y pa sacar la vuelta me paraba a cada rato a buscar a esas máquinas donde sale heladita. Antes no tomaba agua si no era al hacer deporte, pero así bien fría me quedó gustando y desde entonces que en mi casa tomo siempre con hielo.
Corona: aunque digan que las cervezas son bacanes pa la sed, a mí la única que me gusta para eso es la Corona con limón. Otras chelas son ricas para el calor, pero sólo después de haber saciado la sed con algo más.
Almuerzo inglés, tartas y tortas, relámpagos y flores. Obviemos el peinado de Damon y disfrutemos de esta canción de 1991. There’s no other way. Buenos días!
Por lo general resulta incómoda la relación con los parientes de un pololo cuando éste se convierte en ex. Si una nunca enganchó con ellos la cosa es más simple, los dejas de ver y a nadie le afectará demasiado, pero cuando uno ya se hizo amiga de la hermana, de la madre, etc., la cosa inevitablemente se pone rara. Por supuesto que hay excepciones en que aquellas amistades trascienden la barrera del olvidado pololeo, pero lo más común es:
• Que si sigues llamando a hermanas o cuñadas, tu ex lo va a tomar como que solo quieres utilizarlas como pretexto para saber de él (muchas lo hacen justamente con ese fin, hay que decirlo).
• Que si no llamas más quedarás como una rota.
• Que llames amablemente para “despedirte” y te traten como un trapo (si es que fuiste tu la que hiciste sufrir a su hijito).
• Que llames amablemente para “despedirte” y te pidan explicaciones que no tienes ninguna intención de dar.
Es una pena cuando uno se pierde de gente chora pero ya está, la vida sigue.
por Const
Por lo general no veo mucha tele, pero este año ha sido diferente: sucumbí a la fiebre del karaoke!!! El nuevo programa de Canal 13, en sí, es terrible: el set no es muy lindo, el animador grita un poco y las bailarinas –no sé en qué estaban pensando– se visten de abejas. Pero lo realmente adictivo, la gracia del asunto, es que te sabes las letras.
El soundtrack de mi vida en medio kitsch así que, como era de esperarse… ¡me las canto todas! Cómo no, si las canciones que salen por los parlantes son puras joyitas pop. De hecho, ya llevo acumulados como 20 millones en mi cuenta corriente imaginaria. Y eso que mi máxima cercanía con la interpretación de Midis había sido con el Sing365, un software con fondo playero que bajé de internet para entretenerme en las vacaciones.
Tanto ha sido mi éxito participando desde la comodidad de mi hogar, que ya casi no quiero verlo. Es que me da pica pensar que los $5.000.000 que se llevan los hiperventilados concursantes podrían haber sido míos. Por el momento, me entretendré ideando una estrategia para ser escogida de entre en público (en caso de que, por fin, me anime a ir al estudio) o -si alguien me da un buen dato- haciendo gala de mis conocimientos en un bar donde realmente no importe como cante, mientras me sepa la letra.