
por Patty Rabanales G.
¿Qué está pasando? Hace unos días Brad Renfro y ahora Heath Ledger. Por lo general uno no se extraña si alguien de 80 años muere, pero si es alguien de 28, por lo menos yo digo un par de veces que “no puede ser”, que “es mentira”, que “es broma”, ¡si tenía mi edad!
Recuerdo perfectamente cuando murió River Phoenix, y aunque había visto una sola película de él, me quedé helada cuando supe que murió y que apenas tenía 23 años, lo mismo con Renfro (25), pero ahora, con Heath Ledger, llevo un buen rato preguntándome por qué.
Tenía 28 años, era un buen actor (por lo menos lo fue en Monster´s Ball y en Brokeback Mountain); tenía una hijita pequeña, Matilda, y estaba filmando más películas. Nada sirvió. Lo encontraron en su departamento de Nueva York, muerto y con un frasco de pastillas tirado en el suelo.
Aún no se sabe si fue una sobredosis, un accidente, un suicidio. De todos modos es una pena que alguien tan joven muera y de esa manera. Es una pena que tantos artistas jóvenes mueran y dejen hijos pequeños, esposas, maridos, talento.
No sería de extrañar que Britney fuera la próxima o cualquier joven actor o cantante que se sube al escenario con una sonrisa y se baja pensando o sintiendo quién sabe qué.
¿El problema es tanta plata, tanta droga, tanto trabajo? Supongo que cada caso es diferente.
Otro ejemplo es el de Jonathan Brandis, de la Historia Sin Fin, quien se suicidó a los 27 años y cuya historia darán hoy, miércoles en la noche, en el canal E!
En fin, qué pena lo de Heath. Podremos verlo en la última película de Batman, donde interpretó al Guazón. Su otro filme aún estaba en realización.
(foto: MTV)