Tener buena o mala mano se resume en lo bonita o fea que se pone la gente cuando se empareja con tal o cual persona. Yo en verdad si creo en eso. Seguramente las razones van más allá de mi superfluo análisis, debe ser que la gente se ve bien porque está contenta, segura, estimulada, que se yo. Lo cierto es que tuve tan buena mano con un pololo, que de piola-misterioso, terminé convirtiéndolo en mino-pop, y hasta hueón se puso. Bueno, no hay que echarle toda la culpa al look, pero terminamos por consecuencia de lo mismo, ya que el dedicaba más tiempo a hacer deporte y verse bien que a nuestra relación, por lo que terminé enamorandome de otro mucho mejor… pero esa es otra historia.
He visto a amigas marchitarse al lado de pelmazos de proporciones –si hasta el pelo se pone feo!–, y por el contrario, he visto a hombres asumir una actitud segura, matadora, encantadora a raíz de su reconfortante relación de pareja. Mito?, Realidad? No se, pero de que pasa, pasa.
El hule es lejos el material más top, barato y práctico del momento, y yo, como suele suceder, no puedo creer no haberme dado cuenta de sus bondades hasta que se pusiera de moda. El hule tiene estampados alegres, brilla, se puede coser y se puede limpiar con un paño mojado sin meterlo a la lavadora, lo que lo hace perfecto y chori para manteles y bolsos.
Yo partí con un bolso grande que me compré en el invierno en los Dos Caracoles y que llevaba meses codiciando en el Drugstore (para adelantar por varios meses la temporada y colores primaverales) y seguí con un mantel de naranjas para la mesita de mi pieza.
Estos son los datos que conozco:
Bolsos, carteras y bananos: Hule-Hule
Carteras sobre: Carmín (Drugstore, local 05, nivel inferior)
Rollos de hule: Puente 672
por Const
No importa cuán lleno esté el closet; ¡NUNCA encuentro qué ponerme! y las fiestas de fin de año son el caldo de cultivo ideal para que este mal se manifieste con todas sus fuerzas. La sensación es molesta y reiterativa. Años atrás, traté de aminorarla visitando las típicas tiendas. Pero la vorágine de las compras navideñas me desincentivaba antes de conseguir alguna prenda.
Para mi suerte, el remedio en esta ocasión vino de forma natural. Caminando por Irarrázabal divisé la más increíble venta de vestidos de noche vintage. Además de las joyitas, abundan los modelitos ochenteros como repollos y las combinaciones abrumadoras de los 90.
Existen dos categorías, a $9.000 y $2.000, y si en ninguna de ellas se encuentra algo apropiado, de todos modos se pueden rescatar lindas telas, exclusivas y novedosas, para liberar a la diseñadora que todas llevamos dentro.
Ropa Italiana está ubicada en José Pedro Alesandri N°84 (en Macul con Irarrázabal) y con el precioso encaje que me llevé de ella por dos lucas, puedo empezar a curarme de mi dolencia.
Marcela Infante y su amiga Carol Barraza (aka Kyol) aman los mensajes de texto, y están recopilando los mejores que les mandemos para editar un libro: prometen ponerlos todos, sin censura, ya sean cachondos, tristes, divertidos o lo que sea. Sólo tienen que comentar en minfanteg.blogspot.com o mandar un mail (publicado en ese mismo blog) con sus mejores mensajes de texto, precisar si fueron enviados o recibidos y hasta pueden resguardar su identidad si los mensajes en cuestión lo ameritan.
A mí me encanta la idea, en parte porque, como leí en un blog por ahí, el de los mensajes de texto cuando llegan al celular de uno debe ser de los mejores sonidos ever.
La protagonista de la película se llama Dakota Blue y me llamó poderosamente la atención por lo bonita.
Me recordó insistentemente a Tilda Swinton, la actriz que hacía de la Bruja Blanca en Las Crónicas de Narnia. El colorido de ambas es nórdico total: muy blancas y colorinas.
Además de lo linda, esta inglesa de 13 años que comparte nombre con la Fanning –que es una de las “actrices infantiles” que detesto– parece perfilarse como buena actriz .
También, en La Brújula Dorada aparece Nicole Kidman. Es la primera vez que la veo actuar con sus nuevos labios y tal como siempre lo he dicho: el resultado nunca es bueno.
Altiro les digo que yo soy capaz de llorar con un comercial y cada vez que el eliminado se va en Project Runway –y eso sin contar los dvds: Cinema Paradiso, Sensatez y sentimiento, Stepmom, Frankie & Johnny, etc…– , así que no soy muy buen referente sobre el tema. Obvio que he llorado en el cine (como ayer cuando salí del documental de Kurt). Creo que mis top-lagrimones-cinematográficos-en-público son:
Casi como la niña de Tú y yo y Todos los Demás que, para los que no la vieron, tenía un cuaderno donde pegaba electrodomésticos que iba comprando y guardando en su baúl como su futura dote, yo también tengo ciertas cosas, pero para cuando me vaya a vivir sola. La cosa es que llevo planeando bastante tiempo el independizarme –en marzo debería suceder finalmente– y desde que lo tengo decidido que cuando veo algo de casa que me gusta mucho, lo compro.
Así, tengo unos posavasos preciosos que jamás he usado, 6 vasos con florcitas que por mientras permito que todos usemos en mi casa, tres vasos más normales que ya tengo hace años, una mesita de teléfono que tengo en mi pieza como segundo velador y una lámpara que me regaló mi mamá y que guardo en la bodega (estuvo en mi pieza un tiempo pero era too much). También tengo una mesita de terraza redonda que uso como escritorio desde hace un par de meses y estoy siempre mirando las revistas de decoración buscando más cosas para ampliar mi dote, reviso pasillos de Casa & Ideas que jamás había mirado, veo hasta los folletos del Homecenter con mucha detención y ando anotando ideas para adornar el nuevo hogar que se supone compartiré con dos de mis mejores amigos.
Mi próxima compra serán unas sillitas playeras que acabo de encontrar. Definitivamente, encuentro que soy un muy buen partido para mis futuros roomates.
por Paty Leiva
No se si estas galletas existían antes pero las encontré esta navidad y son buenísimas como para hacer con los niños. Solo hay que agregar agua y mantequilla a la harina lista (8 min al horno) y aparte viene un sobre con mezcla para hacer glacé y mostacillas para decorar. El sabor es muy parecido a esas clásicas galletas de jengibre. Las encuentran en cualquier supermercado, es Tortalista de Selecta.
Vi el trailer de la 4º temporada de LOST y la verdad es que no hay nada mucho que decir aparte que ya estoy ansiosa por que empiece (considerando que es la única serie que veo con fidelidad).
El final de la tercera patita de la serie me dejó absolutamente pegada… histérica de pensar que la historia tendría un giro hacia la vida que consiguieron armar los náufragos luego del accidente de vuelta al mundo. Leí por ahí que Michael retomaría importancia en la historia junto a su raptado hijo que ya se había encontrado con John en uno de últimos capítulos que pudimos ver.
En febrero del 2008 la serie se estrena en EEUU, por lo que desde ese momento comenzarán las descargas semana a semana.
Me acuerdo de cómo quedaron los cosas y ya quiero que empiece de nuevo. Quiero que todos se den cuenta que Juliette es lo más maligno de esa isla, que Desmond se encuentre con Penélope, que la guagua de Sun traiga una tremenda marraqueta bajo el brazo…
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Hoy vi el documental que más me interesaba dentro del festival In-Edit: About a son, de AJ Schnack.
Yo sabía que acompañando la entrevista no había música de Nirvana en la película, sino algo así como la banda sonora de la vida de Kurt, pero no sabía que en ningún momento lo veríamos a él (de no ser por la discreta cantidad de fotos que muestran al final). Si hubiera sabido eso antes, lo hubiera disfrutado más, ya que la impaciencia de ver que la película avanzaba sin ver ninguna imagen suya me desconcentró un poco. Vi gente salir del cine a la mitad del film, imagino que esa fue la razón.
La entrevista es muy buena, y cuando terminó el documental me sentí conmovida. Como una reacción casi física, llegué a la casa a poner Nevermind, aunque la verdad lo que quería escuchar era el Unplugged de Nueva York.