Una de las cosas que más me gusta de Grey’s Anatomy es que Meredith la encuentro un personaje demasiado real, y gran parte de eso es que sus relaciones de amistad son muy importantes, a pesar de que su pololo es el tipo más bello del mundo. Por ejemplo, en el mal capítulo donde Meredith casi se muere ahogada, en pantalla vemos varias veces a Cristina, su mejor amiga, sufriendo casi o más que McDreamy (cuando en una mala serie sólo mostrarían al guapo novio de la protagonista).
Otra cosa bien verdadera es que estas minas tampoco son perfectas, porque sin querer no pescan a la más mamona Izzie porque no es tan de la onda de ellas, pero igual la quieren a su oscura manera.
Y a pesar de que Sex and the City es por excelencia la serie sobre la amistad entre minas, creo que Meredith y Cristina son las mejores amigas que he visto en la tele.
Siempre me ha gustado mi cumpleaños, y hasta ahora jamás he pasado por la época apestosa en que típico que el cumpleañero dice “este año no me quiero hacer nada” y terminas yendo a ver al festejado en una reunión mala y no deseada casi por nadie. Y aunque siempre hago lo mismo –algo medio fome y familiar en mi casa–, a estas alturas siempre ya estoy maquinando y evaluando las posibilidades, pensando en qué regalos me gustaría recibir (aunque tenga que adquirirlos yo misma), pensando en qué comidas tengo ganas de preparar y cómo lograr que el abrir la puerta e ir a buscar cosas a la cocina no absorba todo mi tiempo y energía cumpleañera.
Usar un notebook ya no tiene por qué ser un “accesorio” que arruine el look que con tanto esfuerzo preparaste. La nueva moda de los computadores portátiles es ser súper personales, de modo de que puedas contar con el que más te guste, más te combine o el que mejor responda a tus necesidades.
Si necesitas pasar todo el día en la calle, asumo preferirás un notebook ultraportatil con tecnología Intel Centrino Duo, que te entregue una gran duración de batería y la posibilidad de conectarte de forma inalámbrica a Internet. Si quieres tener la libertad para trabajar en cualquier lugar, quizás prefieras una pantalla más grande que te permita aprovechar toda la productividad de los computadores basados en la tecnología Intel Centrino Pro. Lo que es yo, prefiero que sea práctico, liviano y me permita descargar las fotos digitales que le saco a mi hijo y navegar sin problemas.
Para demostrar las capacidades y modelos de los nuevos notebooks, Intel organizó un desfile de modas, mostrando que sus PCs combinan en cualquier ocasión.
De niña no podía entender que los hombres con bigote tuvieran polola, porque no cabía en mi cabeza que alguien le quisiera dar un beso a una boca con pelos encima. Magnum, en consecuencia, era para mi el hombre más abominable de la tierra y Burt Reynolds no era siquiera considerado por mi estómago.
Pero ahora que dejé bien atrás la adolescencia, hasta lo aprecio. Odio las caras recién afeitadas, la barba de dos días es lo máximo, y encuentro que el bigote la mayoría de las veces es favorecedor. Los hombres se ven muy atractivos, y es una de las pocas opciones (comparados con las mujeres) que tienen los pobres para variar el look.
Hablo de un bigote lo más normalito posible, los arranques de creatividad déjenselos a Dalí. Descalificados también los lampiños que se dejan crecer los tres pelos que les salen, y los bigotes adelgazados tipo Galliano. Quien creería que el look Sabotage estaría de vuelta…
Si yo fuera la asesora de imagen de los siguientes personajes, les aconsejaría lo siguiente:
Haber trabajado por algunos años en productoras pequeñas hizo que me olvidara de lo insólito que es una fiesta de fin de año de empresa. Entre discursos, saludos, sonrisas, es siempre una buena oportunidad para acordarse de que, si bien hay un lado bien latero de trabajar en una empresa tradicional, hay cosas que al final valen la pena.
El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a la fiesta de la empresa donde trabajo. Fue divertidísimo, y pasé casi todo el tiempo entreteniéndome con los personajes en el lugar:
• Están los jefes que siguen siendo jefes incluso en un ambiente de fiesta
• Los jefes que se quitan la máscara de jefes y revelan un lado nunca imaginado
• Las chicas que normalmente se visten de manera sobria y en esa oportunidad se ponen la ropa más extravagante y osada que tienen en el closet
• Los que esperan ansiosamente la fiesta para finalmente acercarse a la chica del Piso 5.
• Las “parejas prohibidas” que después de unos whiskies ya no se aguantan y se miran descaradamente
• Los hombres serios, “de familia”, pero que coquetean con la mitad de las mujeres presentes
• Los que pasan el día con la cara cerrada y que te sorprenden en la fiesta bailando el “koala” o “atrévete-te-te”
• Los señores que llevan 20, 30 años trabajando en la empresa, por los cuales tienes el mayor respeto, y que pasan delante de ti con la corbata amarrada a la cabeza y la camisa abierta hasta el ombligo
• Los que estaban esperando esta fecha ansiosamente para olvidarse del stress diario, y quieren puro divertirse.
Y qué decir del día siguiente, todos vuelven a la rutina como si nada hubiese pasado, algunos te miran con la expresión “cómo bailaste… ¿no?”, pero entre mails y conversas de pasillo, los chismes se propagan. Y todo vuelve a su más completa normalidad.
Esta temporada realmente me sorprendí con series que no me imaginé siguiendo todo lo religiosamente que lo hago. Y Ugly Betty las cagó. Es buena desde que America Ferrera, la actriz que hace de Betty, aunque no sea tan fea como el personaje, en la vida real sí es una mina absolutamente normal, y su Betty es demasiado tierna.
Marc es el personaje más chistoso del último tiempo (desde Seinfeld que no me reía a carcajadas como en el capítulo de Halloween cuando Marc se disfraza de Betty… genial, vean el video más abajo), la comparación con The Devil Wears Prada de la que todos hablan es muy entretenida y ellos no reniegan, como cuando el sobrino de Betty, otro personaje muuuy gracioso, dice que conoció “the book” porque vio Prada mil veces.
Lo mejor de todo es que la serie se preocupa de detalles estéticos como los créditos de una forma que no he visto en mucho tiempo, si es que lo he visto. Por ejemplo, cada capítulo empieza con la cara de Betty diciendo algo y después muestran el título, que me recuerda un poco a Almodóvar por los colores fuertes y lo poco usual en series que tienden a copiarse de mala forma (como los créditos de Desperate Housewives y Ghost Whisperer). Hasta la ida a comerciales es muy ingeniosa.
Cuando chica tenía una amiga que carecía de noción alguna de la moda, usaba un corte de pelo en unas capas secas y bien poco favorecedoras. Cuando la invitaba a mi casa, me venían unos ataques compulsivos por modernizarla, la maquillaba y le cambiaba el peinado mil veces, y ella como que lo pasaba bien en cada makeover. La mamá un día le dijo, “siempre que vas a esa casa sales maquillada”, como que eso no le gustaba mucho a la señora.
Yo pienso que si una cree que su amiga no se ve bien, o tiene un look objetivamente poco favorecedor, se está en la obligación de hacer algo al respecto. Trinny y Susannah dicen algo así como “tus amigas jamás te dirían esto pero nosotras no somos tus mejores amigas y sí lo haremos”; pero yo espero que mis amigas me digan que esos pantalones me aplastan el poto, que con tal blusita se me ve guata o que me veo mal o bien vestida de blanco o verde. Nada peor que tu propia amiga pelándote por dentro. Si es amiga, te pelará en tu cara (con la mejor de las intenciones y mucha delicadeza por favor).
No había visto Thumbs_Down, el webcast que Radiohead, (la mejor banda del 2007 según mi modesta opinión) subió a la red en noviembre, en youtube hay varios temas para mirar). Bodysnachers es de los temas más potentes que he escuchado en los últimos años (supera incluso a My iron lung, mi canción favorita de toda la vida de la banda), y ver a Thom Yorke ensayando me hace hasta encontrarlo sexy (si Michel Monet, finalmente te doy la razón…) y los comentarios de la voz en off “rellenando” son para matarse de la risa. La canción es perfecta, y del minuto 3.04′ en adelante me dan ganas de llorar de lo linda que es.
Si, se le cayó la cara, no se si fue de vergüenza o solamente por su triste adicción a parecerse lo menos posible a si mismo. Esto hace rato que se fue de las manos, pero… masking tape?… es como la versión 3M de The Mommy.
Hace bastante tiempo que el tema de los estacionamientos en las calles de algunas comunas de nuestra capital es un desastre. A la proliferación de parquímetros humanos llevados a cabo, entiendo, pudiendo equivocarme, por ciertos municipios se ha sumado de modo indiscriminado el oficio de los “cuidadores de autos”.
Este grupo se ha hecho dueño de veredas completas que cobran realmente lo que se les ocurre porque uno deje su auto el rato que sea necesario. Todos sabemos que esta situación se incrementa en las noches y alrededor de recintos que convocan a grandes cantidades de personas (conciertos por ejemplo).
En distintas oportunidades he pagado mil pesos, $1500 e incluso dos luquitas sin nunca ser esto de mi agrado sobre todo por el carácter de obligatoriedad implícita que supuestamente avala a estos cuidadores.