por Mallory Knox
Hay códigos que están en el inconsciente de cada uno, un instinto de conquista y de sobrevivencia. Es que una ya sabe que no se pueden lanzar los sentimientos así no más, antes, hay que cuidarse un poco. Cada paso del otro es uno de una y así el juego de conquista del dar y quitar se transforma en lo más entretenido del principio de una relación, cuando cada señal del otro aviva y asegura poder entregar más señales. Y por sobre todo, da el tiempo necesario para evaluar si una quiere lanzarse a la piscina del compromiso o no.
Pero, qué pasa cuando esos conceptos básicos no se respetan, cuando el otro no respeta ese tiempo y lanza toda la parrilla en las primeras citas: MAL COMIENZO, y si hay dudas peor, la mejor manera de tener una excusa y huir al instante.
Lecciones para no olvidar (y esto va para los dos lados):
1. Que en la primera cita te digan lo increíble que eres. MAL, ya no hay juego, no hay duda está todo dicho y el paso siguiente es obvio.
2. Que te traten como princesa de cuento de hadas cuando una ya no es tan princesa, o sea, nos encanta que nos INVITEN, que entiendan que somos más sensibles etc., pero ahí a ser una princesa de cristal NO.
3. Que al conocer a tus amigas le cuente a una de ellas lo mucho que le gustas y le pregunte cómo conquistarte. Hablo de las dos primeras citas, NO porque, primero es obvio que tu amiga te va a contar y segundo ¿por qué?
4. Cuando una está cachando qué onda y no está tan segura, sentir la ansiedad de él y su inseguridad, que se sienta loser y una lo intuye.
5. Cuando le dices que se vaya más tranquilo, te mientan diciendo que él también, derrumbando toda su mentira con un “pero yo igual tendría algo serio contigo”. Qué tan rápido puede alguien estar seguro de eso?, insisto sigo en el contexto de las dos primeras citas, recién conociéndose.
6. Y, que sin haber dicho y hecho nada para que el otro crea que hay una relación, hable de nosotros. Eso es algo que se ve con el tiempo.
Bueno, no se si estoy equivocada o simplemente no he tenido un amor a las dos primeras citas pero encuentro que ante la duda abstente y si uno intuye que el otro está dudando no se puede andar entregando grandes demostraciones, porque, por lo menos a mí, me espanta.