
Por Paty Leiva
“Serif” es una palabra de uso frecuente entre diseñadores, pero no toda la gente sabe de lo que estamos hablando, y pienso que bien útil sería para ayudar a la mejor comprensión entre diseñador y cliente y, por qué no, para cultura general.
Los serif (serifas, remates, terminales, gracia o patines –hasta “rabitos” los han llamado–), son aquellos trazos que definen las terminaciones de la letra. Los griegos, accidentalmente dejaban ciertos excesos, o remates al unir los vértices cuando grababan las letras con cincel en piedra, y posteriormente, los romanos imitaron este efecto dando pie a nuevos diseños que desembocaron en la famosa Capitalis Monumentalis.
Esta distinción, ha servido para separar los dos grandes grupos que ayudan a clasificar las fuentes tipográficas: con serif (que pueden ser triangulares, rectangulares o lineales), y sin serif, (también llamadas lineales, paloseco o sans serif), que son las que terminan de forma recta o angular y que carecen de remates.
Cada tipo tiene sus cualidades de legibilidad según sea el uso. Se supone que la letra con serif es mejor para leer textos largos ya que tienen más diferencias de modulación y los remates van uniendo las letras haciendo la lectura más fluida, pero no es una regla estricta. Cada caso debe ser analizado de manera particular.
Ejemplos de fuentes tipográficas con serif:
Trajan, Garamond, Times, Palatino, Bodoni, Baskerville, Filosofia, Australis…
Ejemplos de fuentes tipográficas sin serif:
Verdana, Arial, Frutiguer, Futura, Univers, Helvetica, Franklin Gothic…
Bibliografía: Manual de diseño editorial, autor: Jorge de Buen, Ed. Santillana
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