La desesperanza inmoviliza

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Por Paty Leiva

Llegó a mis manos –de muy buena fuente– un interesante artículo de la sicóloga Neva Milicic sobre lo necesario que es que los padres transmitan esperanza a los hijos.

Los mensajes desalentadores que inconscientemente transmiten los adultos, provocan desaliento y pasividad. Los hijos perciben que aunque intenten hacer bien las cosas no servirá de nada porque igual está todo mal. La autora recalca que no se trata de ver todo bonito y no reconocer las cosas negativas, pero si enfocarse en lo que se puede mejorar.

Al leer esto no me extrañan los casos en que padres de amigos se quejan de que su hijo no termina nunca lo que empieza, no tiene iniciativa, etc., ya que calzan perfecto con el perfil de padres descalificadores y negativos, que pasan por alto los pequeños logros desde que esos jóvenes eran niños. Por lo tanto, se quejan de lo que ellos mismos han sembrado muchas veces sin darse cuenta.

También dice que está comprobado que transmitir expectativas de éxito es equivalente a transmitir apoyo y afecto, lo que en consecuencia da seguridad, palabra clave para tener objetivos claros en las distintas áreas de la vida. Para los que se interesen en estos temas, Neva Milicic (reconocida sicóloga de la PUC) tiene una columna muy clara y didáctica llamada Escuela para padres en la revista Ya.

10 COMENTARIOS

  1. Neva Milicic dice que “la infancia es la casa que habitamos toda la vida” y que por eso es tan importante sembrar buenas bases, sólidas y seguras, porque todo lo que somos y la manera en que reaccionamos se desprende de cómo fuimos de niños y de las cosas que asimilamos -conciente o inconscientemente- de niños.

  2. Si, es muy heavy. Por eso no hay que subestimar nunca a los niños y tratarlos con respeto desde que nacen, ellos perciben todo aún antes de aprender a hablar. Bueno, desde antes de nacer.

  3. Uyy los niños. Genial es que exista en los padres un cuestionamiento. Eso indica que su estructura no es tan rígida y por tanto están concientes que la vida es un continuo aprendizaje. Te felicito.

    Sin duda a los niños no hay que subestimarlos. Muchas veces ellos te van mostrando lo tú ves todos los días y no eres capaz de integrar. Como ejemplo, ayer mi sobrina de tres años me indicaba cual de los tuneles de la costanera norte era el más largo y cuantos eran en total. Cosa que jamas siquiera observé.
    Los niños nos muestran cosas esenciales, y por tanto, hay un enriquecimiento mutuo entre la experiencia y la simpleza, de padres e hijos. Así todos nos hacemos más grandes.

    A Neva Milicic no la leí pero hasta la conozco. Sé que es muy talentosa. Su hija es un fiel reflejo.

    De niños acabo de escribir en mi último posteo. Si te interesa te invito a que piques mi nombre y entres. Se llama -Los Frutos No Provienen de los Árboles-. Junté cuatro o cinco cosas que me venían dando vueltas, dos de ellas tenían que ver con observaciones que he recogido sobre los niños.

    Te invito.

  4. Hola, en mi caso mis padres siempre me criticaron, en especial mi madre, y hasta ahora nada de lo que hago parece serle lo suficientemente bueno o lo que hacen otros parece ser mejor, a pesar de que tengo relativamente éxito en lo que hago. Pero, efectivamente, yo estudié administración de empresas para hacer mi propio negocio pero hasta ahora todos los que he comenzado los he dejado (y no son pocos, serán como 10 proyectos, bastante consistentes en realidad). Estoy de acuerdo con la afirmación verida, pero de alguna manera creo que también depende de uno el modificarla, en cambiar esa suerte de derrotero que es la crianza.

  5. sí, al final también -cuando ya somos grandes- depende de uno la opción que se tome, pero si has mantenido durante toda la vida un mismo patrón de conducta, modificarlo de un día para otro no es tan fácil, pero claro, tampoco imposible…

  6. Por supuesto que dpende de uno modificarla Héctor, si no fuera así, la reflexión no tendría sentido. este artículo que leí se enfoca en los padres, en como cambiar las conductas de los padres, el tema de uno como hijo da para más análisis, pero si, soy una convencida de que aunque existan cosas que te marcan en la vida, sobretodo en la infancia, solo uno puede intebntar el cambio, ya que justamente, tus padres no lo hicieron por ti.

  7. la desesperanza y la apatía, yo creo que se aprenden al pasar los años; recordemos que todas las conductas son aprendidas, por ejemplo si venimos de un hogar donde estaba inmersa la pobresa, el hacinamiento y donde los valores no representan un punto importante en las vidas de estas personas, por supuesto que van a crecer indefensas an te los embates que la vida de alguna forma les coloca a lo largo de sus vidas. gracias a dios que existe la resiliencia y podemos sobreponernos.

  8. Todo eso esta bien, yo vengo de una familia que me ha tratado, que tengo que ganarme todo, por que desde que nací la vida no ha sido fácil, mi madre no quiería tenerme, por que para ella 3 hijos eran suficiente, y yo era la cuarta, y me hacía y me hace la vida de cuadritos, y hoy en día tengo 42 años, tengo una hija, de 11 años sin marido por que se fue con otra mujer soy profesora y no tengo un trabajo, todo lo que intento se va como una burbuja, tengo una desesperanza única.

  9. Hola, es cierto, yo fui una nina duramente criticada, por mi madre, mi adolescencia y aun mi adultes, fueron algo como pesadilla, soy profesional, tuve que trabajar muy duro,porque constantemente recibia solo criticas de parte de mi madre, yo se , porque asi lo siento, que ella nunca me ha querido, siempre tenia su manera especial de exigir, pero no para ella, para su hijo menor, que no le gusta el trabajo, pero si tener varias mujeres, y yo me estaba conviertiendo en algo asi como la proveedora y eso me hizo enojar tanto, porque no es justo darle soporte a un sinverguenza, irresponsable, ademas con la presion de la madre, eso no es normal. Bueno ahora vivo en otro pais, estudio y si Dios me ayuda trabajare. Pero, aveces hago mis cosas y siempre pienso que me las van a criticar destructivamente, talvez estuve acostumbrada a esa situacion por mucho tiempo, pero bueno, estoy trabajando para evitar seguir involucrada en esa actitudes, gracias a Dios tengo fuerza aun para luchar por mi bienestar.
    Abrazos, gracias por escucharme /mejor por leerme.

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