Arribo en Roma

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Romanos-Mulas
Por: Anayami en Roma

El viaje fue bastante largo, algo mas de 16 horas arriba del avión haciendo transbordo en Buenos Aires en Aerolineas Argentinas, para luego viajar por el Atlántico y ver un amanecer inolvidable, las horas pasaban y las horas de sueño y el tiempo cambiaba. Y en un ansioso vértigo, arribé por fin en Roma, la ciudad eterna.
Me esperaba mi querida sorella (hermana), con cara de por fin llegaste, y yo ya empezaba a sentir el primer choque de idiomas y colores que se entremezclaban en el aeropuerto Fiumicino. Muyy grande… demasiado.

Aqui estoy ragazzis, algo mas de una semana que se me a hecho muy larga conociendo, caminando y encantándome con esta antigua y bella ciudad aunque algo cochinita también. Acostumbrándome al idioma, a los olores de sus cafés (demasiados buenos), al sabor de sus pastas, a la deliciosa nutella y a lo gritones de sus habitantes tambien!

Bueno, en eso estoy, descubriendo todos los días algo nuevo y, como dice el antiguo refrán: “todos los caminos llegan a Roma”. Me estaré reportando…

chi vediamo!!

5 COMENTARIOS

  1. Dato… en Roma, en uno de sus muchas colinas, hay una en especial, que tiene una puerta grande, por cuya cerradura, de noche, se ve la Basilica de San Pedro iluminada… es como un dato típico de roma, digno de ser visto y fotografiado… pregunta a la sorella si la conoce… o a alguno de los ragazzi che non avranno problema per portarte là… Saluti.

  2. gracias rodrigo f. por tu super dato,en realidad estoy conociendo recien la ciudad,y tengo la suerte de detenerme en aquellos detalles…mandame mas!!

  3. Para mi Roma es única porque cada visita es distinta a la otra. La clave es fijar tres o cuatro puntos del mapa, ingresarlas a la zona del cerebro correcta para orientarse y entregarse al olfato con que te levantas esa mañana.

    Yo he estado algunas veces en esa ciudad y siento que cada vez estuve en un lugar distinto.

    Comparto alguno de los puntos que hoy me vienen a la mente.
    – Hay 11 obeliscos egipcios. Todos en distintas piazzas. Algunas son evidentes, pero otros están más alejados. Veamos si tienes tiempo de unirlos.
    – En la Piazza dei fiori, vicina a la Navonna, hay una tienda Lush, que te envuelve en aromas. Como el entorno es inigualable, hace casi imposible no volver con una “ballistisca” a casa.
    – Hay una iglesia redonda, que no está dentro de todos los circuitos. San Stefano Rotondo. Por ahí te podrías tropezar. Lo mismo una placita que creo que se llama San Ignacio, donde tienes los edificios identicos en ambos lados.

    En realidad, esta ciudad hay que descubrirla. Siempre verás una nuova Roma. Sigue tus pasos, nada más.

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