A vuelta de correo

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Cartas

Por señorita

No podría asegurar que en algún momento vuelva la costumbre de escribir cartas, porque el mail ya está instalado en nuestras vidas y es difícil que pierda territorio. Pero era bonita la costumbre de escribir de puño y letra, poner las hojas en un sobre, comprar estampillas y esperar a que llegue –o a recibir– la carta.

Yo todavía lo hago. De vez en cuando escribo una carta o mando un montón de papelitos pegados y recortes, en sobres con besos y perfume. A veces es más por toda la preparación que merece el asunto que por la carta misma o su contenido. Lo reconozco, es un afán de Madame Bovary y las heroínas de folletín. Un resabio de romanticismo que me quedó por ahí, pero es que era una manera tan bonita de decir las cosas…

Sin menospreciar la rapidez del mail, del cual soy ferviente usuaria, abogo por la carta de papel. Escribirla, buscar el sobre y poner algún regalito adentro (dulces, recortes, un disco, fotos) y dejarla en el correo me parece un hábito interesante de cultivar. Siempre hay alguien a quien escribir.

En todo caso, por correo tradicional (que a estas alturas es menos tradicional que el virtual) o virtual, creo firmemente en las relaciones epistolares.

A escribir cartas señoras, señoritas y señores.

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